sábado, 30 de mayo de 2026
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Luis Abinader: Él único ganador con la marcha de Friusa

Por Deivis Cabrera/ Opinión
i hay algo en lo que la mayoría de los dominicanos estamos de acuerdo es en que tenemos el derecho de regular la migración en nuestro país. Son nuestras autoridades las responsables de definir los mecanismos para controlarla. Yo añadiría que dicha regulación migratoria debe desarrollarse respetando la dignidad humana y cumpliendo con nuestra Constitución y las leyes.

La marcha realizada el pasado domingo 30 de marzo en Friusa puede ser vista por muchos como una de las acciones más patrióticas de los últimos tiempos. En las redes sociales he visto de todo, incluso comparaciones entre esta actividad y el trabucazo de Mella en 1844. Tengo varias opiniones y lecturas sobre este evento, pero en esta ocasión quiero ir más allá de Friusa y de la marcha en sí. Me interesa analizar qué se busca con esta actividad y a quiénes beneficia.

A simple vista, el objetivo de la marcha parece ser exigir la salida de los inmigrantes haitianos de esa comunidad. Sin embargo, hay varios aspectos que me llaman poderosamente la atención, los cuales detallaré a continuación. Si algo debemos reconocer del actual gobierno de Luis Abinader es su control sobre los medios de comunicación, figuras públicas, influencers y demás hierbas aromáticas. Todos hemos sido testigos de cómo la mayoría de los medios solo abordan temas que interesan al gobierno o que no le causan inconvenientes. Esto nos lleva a hacernos la siguiente pregunta: ¿por qué la marcha del domingo, que aparentemente iba “en contra” del gobierno, tuvo tanta cobertura? ¿Realmente esta protesta representa un problema para el gobierno?

Es evidente que no. El tema migratorio fue el que más rédito político le dio al presidente Abinader durante la pasada campaña electoral. El muro fronterizo, las deportaciones masivas y las posturas “firmes” en organismos internacionales han sido la línea central de su gestión respecto a la migración haitiana. Abinader es el principal beneficiado cuando el tema migratorio se convierte en el foco de las críticas contra su gobierno, ya que, con algunas acciones que solo él puede ejecutar, se permite transformar un problema en una “victoria”. Seguramente en los próximos días veremos anuncios de medidas más duras contra la migración haitiana.

Lo que se busca tapar

No es un secreto que, antes de que la marcha de Friusa tomara protagonismo, el gobierno atravesaba una situación bastante complicada, incluso más difícil que la actual. La población estaba exigiendo soluciones a varios problemas que Abinader prometió resolver y que, lejos de mejorar, han empeorado durante su mandato. Antes de la convocatoria de la marcha, los temas centrales eran los siguientes:

Barrick Gold y el daño ambiental: Los perjuicios ambientales en Cotuí, la lucha de los campesinos contra la presa de cola y la oposición de diversos sectores en San Juan a la apertura de una mina en el Granero del Sur.
Inseguridad, abuso policial y bocinas: No pasaba un día sin que la inseguridad, los abusos policiales contra civiles y las retenciones arbitrarias de bocinas fueran denunciados en redes sociales.

Alto costo de la vida: El aumento casi semanal de los productos de primera necesidad era una de las principales quejas de los dominicanos.

Apagones: Los apagones habían regresado con fuerza, generando malestar en todo el país.
Casos de corrupción: El gobierno enfrentaba duras críticas por decenas de casos de corrupción aún irresueltos.
Deterioro de los servicios públicos: La gente cuestiona constantemente el descalabro de los servicios públicos, que en gobiernos anteriores funcionaban con normalidad y ahora son un calvario.

Otros temas relevantes que no hemos enlistado previamente incluyen la intención de modificar el Código Laboral para eliminar la cesantía, dejando a los trabajadores cancelados injustamente sin un peso y para su casa; la reforma de la Ley de Seguridad Social para aumentar las ganancias de las AFP y joder más a los trabajadores; el eterno Código Penal; y así podríamos seguir enumerando decenas de problemas más que el gobierno arrastra y que han complicado la situación con protestas. Un ejemplo claro es el éxito del paro de 48 horas en San Francisco de Macorís, hecho por las organizaciones de esa provincia.

No niego que el gobierno deba responder a la situación migratoria, pero esa respuesta debe ir más allá de simplemente exigir la expulsión de los inmigrantes haitianos. Debería enfocarse en desmantelar las estructuras mafiosas que trafican con haitianos desde la frontera hasta Punta Cana y otros puntos del país, donde sirven como mano de obra barata explotada para las grandes cadenas hoteleras y el capricho de grandes empresarios.

Al final, el tema migratorio seguirá su curso: el gobierno aumentará las deportaciones, anunciará medidas “innovadoras” y ahí quedará todo. Sin embargo, estoy seguro de que no dará respuestas al desempleo, la inseguridad, el aumento del dólar, el endeudamiento, la privatización de la salud, el deterioro del metro, el daño ambiental de Barrick Gold, la entrega de tierras raras a intereses extranjeros y miles de problemas más que afectan a los dominicanos. Cierro felicitando a los asesores del gobierno: ¡se la siguen comiendo!