Por la Redaccion
Santo Domingo. – A las cinco de la mañana de este martes, se apagó la vida de Rafael “Fello” Suberví Bonilla, uno de los últimos grandes bastiones del viejo Partido Revolucionario Dominicano (PRD). Tenía 83 años, pero los últimos meses los vivió rodeado de controversias, enfermedades y, según sus propios hijos, aislado a la fuerza.
La noticia ha recorrido las redes sociales como pólvora, despertando recuerdos, opiniones encontradas y mucho revuelo entre quienes lo admiraron y quienes criticaron su legado.
Fello no fue cualquier político. Fue síndico del Distrito Nacional dos veces, ministro de Turismo, de Interior y Policía, y hasta compañero de boleta presidencial de Hipólito Mejía en 2004. Pero la política, como la vida, no tiene memoria larga, y su muerte ha sido más ruido de redes que eco de poder.
Lo velan hoy, desde las 4:00 de la tarde, en la funeraria Blandino de la Abraham Lincoln, y lo sepultarán el jueves en el Parque Cementerio Puerta del Cielo. Su esposa, Miguelina Ortiz, fue quien confirmó su fallecimiento al programa Hoy Mismo. Ella, precisamente, fue una de las figuras clave en el drama final de Fello.
Fello fue el que trajo el Bulevar de las Estrellas en la Churchill, la peatonalización de El Conde, y aquella fuente cibernética del Malecón que parecía cosa del futuro y terminó abandonada como muchas ideas buenas de este país. Creó también el primer cuerpo de policía municipal, cuando eso sonaba a locura y no a necesidad.
Fello murió, pero con él se va también un pedazo del PRD auténtico, ese de sombrero blanco, discursos fogosos y promesas que a veces se cumplían.
Descansa en paz, Fello. El PRD se quedó sin uno de los suyos. Y el país, con otro político menos… de los que daban la cara.
