lunes, 27 de abril de 2026
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Los Limpiavidrios y Parqueadores: Asaltantes De La Paz Social

Por Antonio G. Reyes Baldwin
n la Republica Dominicana los limpiavidrios y parqueadores se han convertido en entes de conflictos sociales, por la manera agresiva y temeraria de comportarse de estas personas, ofreciendo un servicio que nadie le ha pedido y que a todas luces constituye para los ciudadanos una carga más de impuestos al margen de la ley, sumado a esto, discusiones a granel con estos personajes, que algunas veces se salen de control llegando incluso hasta enfrentamientos físicos.

En una economía como la nuestra, donde muchas personas viven del trabajo informal, no es raro que algunos ciudadanos opten por buscársela con estos tipos de trabajos, es hasta saludable para el país, siempre y cuando, allá un acuerdo entre ambas partes, cosa que regularmente no ocurre.

Los parqueadores y limpiavidrios dan un servicio unilateral, temerario y obligatorio, que de no satisfacer sus expectativas monetarias en cuanto al pago, del mal llamado servicio que ofrecen, los improperios y las malas palabras brotan de sus bocas, como si fuera un trabalenguas de esos que recitaba Raymond Pozo, con su personaje el hermano Tazo.

El ex diputado y actual viceministro de desarrollo social del Ministerio de la Presidencia Alexis Jiménez, en su momento como legislador introdujo un ante proyecto de ley, el cual pretendía fiscalizar y educar a estas personas, que realizan trabajos informales en las calles, dicha iniciativa perimió por el poco interés de los legisladores en aprobar la pieza legislativa, que a mi modo de ver, era de gran utilidad para poder controlar y supervisar, a estas personas mediante una ley especial que abordara la problemática.

Por otra parte, el ayuntamiento del distrito nacional, conjuntamente con la policía nacional, realizaron recientemente el apresamiento y el retiro de la calles, de más de 30 limpiavidrios, que según denuncias ciudadanas, ejercías estas funciones de manera agresiva, el operativo que se realizó en el distrito nacional, no tuvo el éxito esperado, por la falta de una ley especial que regulen a estos chiriperos, todos han vueltos a los mismos lugares de donde fueron retirados y con más agresividad por la falta de régimen de consecuencias.

En lo que los legisladores y las autoridades se deciden a ponerles frenos a esos atracadores de la paz, los ciudadanos tendremos que seguir pagando en cada calle que nos estacionemos los 50 o 100 pesos, casi obligatorios, impuesto por ellos, sin previo aviso, de igual manera seguiremos con las esponjas llena de agua sucia, lanzada desde lejos, con el inmediato toque del cristal de la puerta del chofer, exigiendo el pago ipso facto del trabajo realizado, sin importan que este lloviendo o que el cristal esté limpio.

Continuaremos esta navidad con la misma pela, soportando a estos antisociales, que sean adueñado de la calles de nuestro país, bajo la mirada indiferente de las autoridades competentes y los legisladores que se hacen de la vista gorda, dejando caducar iniciativas legislativas que regulen, fiscalicen y eduquen a estas personas, que se han convertido sin lugar a dudas, en detonantes de violencia y conflictos, para todo aquel que transita en las congestionadas calles de la República Dominicana.