
Por Ramón Peralta
a política tiene formas muy particulares de enviar mensajes. A veces no hacen falta discursos, anuncios ni ruedas de prensa, ni siquiera el lanzamiento de una candidatura. Basta observar quiénes están presentes, quiénes convocan y quiénes movilizan.
Hace unos días, mientras caminaba por una calle del Ensanche Ozama, vi a la diputada Tayluma Calderón entrar a un salón de eventos. Al acercarme para saludarla, me invitó a pasar. Dentro se celebraba una actividad organizada por Rafael Castillo con motivo del Día de las Madres para dirigentes de la Fuerza del Pueblo.
Lo primero que llamó mi atención fue la calidad de los asistentes. Allí estaban todas las mujeres electas de la Fuerza del Pueblo en Santo Domingo Este: la totalidad de las diputadas y la totalidad de las regidoras del partido. También estaba presente el diputado Heriberto Aracena. Dicho de otra manera, Castillo logró reunir en una misma actividad a cuatro de los cinco diputados de la organización y a todas las mujeres que hoy ocupan cargos electivos en el municipio.
Pero ese no fue el dato más importante. Lo verdaderamente relevante ocurrió cuando más de doscientas mujeres, en su mayoría presidentas de direcciones medias y miembros de la Dirección Central de la Fuerza del Pueblo, comenzaron a corear una consigna que no dejaba espacio para interpretaciones: “¡Castillo alcalde!”.
No se trataba de un grupo improvisado. Entre las presentes había decenas de dirigentes con aspiraciones a regidurías y posiciones municipales. La gran mayoría de las presentes eran presidentas de dirección medias o miembros de la dirección central. Mujeres que conocen la realidad electoral de Santo Domingo Este y que saben perfectamente dónde colocar sus apuestas políticas.
Y lo que estaban expresando era una convicción de que Rafael Castillo es el dirigente con mayores posibilidades de encabezar una candidatura competitiva a la Alcaldía por la Fuerza del Pueblo.
La explicación es sencilla. Quienes aspiran a cargos municipales entienden que su propio éxito electoral depende, en gran medida, de quién encabece la boleta. Por eso buscan asociarse a figuras con capacidad de sumar votos, movilizar estructuras y generar entusiasmo político.
También llamó la atención la presencia de Juan López, estratega del extinto alcalde Juancito, al lado de Rafael Castillo en una actividad concebida para mujeres. El significado político de esa imagen merece un análisis aparte, que abordaré en un próximo artículo.
Lo que vi aquella noche fue precisamente eso. Aun así, mantuve mis reservas. Rafael Castillo nunca ha proclamado públicamente una aspiración a la Alcaldía de Santo Domingo Este. Y en política, las especulaciones no sustituyen los hechos.
Sin embargo, recientemente apareció en una entrevista especial realizada por un reconocido comunicador del municipio. El escenario escogido no parecía casual: el Faro a Colón como fondo, uno de los símbolos más emblemáticos de Santo Domingo Este.
Las señales comenzaron entonces a coincidir. Cuando una parte importante de la dirigencia pide una candidatura, cuando los principales cuadros electos se alinean alrededor de una figura y cuando esa figura empieza a proyectarse más allá de su función legislativa, es porque algo se está moviendo en el tablero político.
Por eso me atrevo a una conclusión. Si Rafael Castillo decide aspirar, será casi imposible impedir que obtenga la candidatura de la Fuerza del Pueblo. Y si alcanza esa nominación, entrará a la competencia electoral con posibilidades reales de convertirse en el próximo alcalde de Santo Domingo Este.
La política, al final, suele dar señales de sus decisiones mucho antes de que estas se hagan oficiales y la Fuerza del Pueblo ya empieza a ver a Rafael Castillo alcalde de Santo Domingo Este
