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A este hombre lo mataron hace 28 años, pero hoy conversé con él en la avenida España + Vídeo

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Por Robert Vargas
Nunca antes en mi vida yo había conversado con un muerto. Pero ocurrió hoy en la mañana, en la avenida España, a poca distancia del Acuario Nacional.

Preparaba mi cámara para hacer unas grabaciones con las que documentar algunas de esas noticias que les servimos a nuestros lectores cuando, de repente, escuché una voz detrás de mi que, en forma educada, me dijo que quería conversar conmigo cuando terminara.

Lo miré sin mucho apuro, pero no podía imaginar que ese hombre que estaba ahí era, y es, un muerto.

Su nombre es Vladismil William Florian Castillo, nacido en cinco de abril de 1961, en Vicente Noble, pero lo mataron hace 28 años. La cèdula que mostró es la número 001-0579807-8.

Desde entonces, su alma se mueve en el purgatorio dando penas, aunque anda en el mundo de los vivos.

Cuando él conversa con algunas personas y se dan cuenta de que no está vivo, sino que es un muerto, lo miran de forma extraña y quieren alejarse de él y que él se aleje de ellos tan pronto como sea posible.

Mis amigos cercanos conocen perfectamente mi forma de pensar sobre los muertos, los dioses, los diablos, los ángeles y los santos, entre otros similares.

Cuando iba al campo,  en aquellos tiempos en que no existía Covid-19, y el viajar era una delicia, yo me deleitaba escuchando a los parientes hablar de sus conversaciones con los muertos y hasta con un “vacá”.

Siempre creí que sus historias eran la consecuencia del atraso y la ignorancia, lo cual aún creo.

Pero el muerto que conocí hoy, y con el conversé, es totalmente real.

Es tan real que le pedí permiso para grabarlo y le solicité que me narrara la historia de cómo fue que lo mataron y cómo él se dio cuenta de que estaba muerto.

Este difunto, de hablar educado, pero que muestra desesperación por vagar tanto en el purgatorio, tiene un muro en FaceBook y una hija que es suboficial de la Policía Nacional.

Eso sí, no tiene teléfono por una razón sencilla: a los muertos no les venden teléfonos.

¿Cuando lo mataron y quién lo mató?

Él me lo explicó con claridad y precisión asombrosa. Me lo narró todo. Él no sabe quién fue la persona específica que lo mató, pero conoce las circunstancias en que ocurrió y, desde entonces, ha padecido las consecuencias de ese crimen sin que nadie pague por él, mientras sigue en el mundo de los vivos.

Ocurrió hace 28 años. Fue en la Junta Central Electoral, cuando “Morel Cerda” presidía esa institución. Erann tiempos en que se usaban las cédulas “de librito”.

El hizo todo el proceso y obtuvo su cédula plástica, obtuvo una licencia de conducir y se hizo soldador.

Sin embargo, por alguna razón que desconoce, cuando le correspondió renovar la cédula, en el sistema de la Junta Central Electoral apareció escrito que el está “muerto”, y así se lo dijeron.

-“No podemos cambiarle la cèdula porque Usted está muerto”, le dijeron los funcionarios de la JCE.

Ahí mismo comenzó su drama. Hasta fue al cementerio de Barahona donde supuestamente su cadáver estaba enterrado para obtener una certificación o algo con lo que demostrar que él está vivo. Pero nada, sus diligencias no sirvieron de nada.

Mientras el sistema de la JCE no estaba todo automatizado, él podía trabajar y cobrar con cheque, que el banco le cambiaba.

Pero ahora, si alguien le paga con un cheque y él se presenta al banco para cambiarlo, los cajeros se espantan al ver que en la computadora él aparece como “muerto”.

Me explicó que le iban a entregar una tarjeta de seguro del SENASA, pero no fue posible porque “usted está muerto”.

También quisieron entregarle la tarjeta de solidaridad, pero se la negaron porque “usted está muerto”.

-“Soy un muerto y nadie me da empleo porque no pueden ingresarle a la seguridad social porque supuestamente yo estoy muerto”.

De hecho, introduje el número de su cédula en el portal Quédate en Casa usado por el gobierno para informar quienes son beneficiarios o pueden recibir alguna ayuda económica del estado en la actual pandemia del coronavirus, y el sisteme me informó de que èl no se encuentra incluido pare ser beneficiario del subsidio temporal Quedate en casa. No dice los motivos, pero presumo que es porque “está muerto”.

-“Yo no recibo ninguna ayuda, no puedo tener un empleo, no puedo tener seguro médico, porque dizque estoy muerto, pero míreme aquí, yo estoy vivo”, explicó con una marcada impresión de impotencia en su rostro.

Recuerda que, en una ocasión, en la Junta Central Electoral le informaron que su caso estaba resuelto y le entregaron una nueva cèdula.

-“Me fui feliz y hasta un motor tomé a crédito, pero luego tuve que devolverlo porque una semana después en todos los bancos yo aparecía como muerto”.

Con las lágrimas casi a punto de brotarle y rodarle por las mejillas, este hombre imploró que alguien le resuelva esa situación y se quejó de que cuando va a la Junta Central Electoral o a las oficialías todos se burlan de él gritando “llegó el muerto”.

En el vídeo que acompaña esta nota está su dirección exacta, él es un vecino del Ensanche Isabelita.

Cuando nos despedimos se le percibió que estaba alegre porque habló con alguien que lo trató:

-“Como lo que soy, un hombre vivo”.

Las autoridades tienen la palabra. Él no pide que le regalen nada, solo sus documentos con los que poder demostrar que está vivo y poder trabajar.

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