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A pesar de algunos, los medios digitales son una realidad; el Estado y el sector empresarial lo saben

Este artículo está orientado a aquellos que quieren construir sus medios digitales, (periódicos, emisoras y televisoras en línea); a quienes los desprecian y quieren destruirlos y a quienes se benefician del poder creciente que Internet pone en manos de la población.

Por Robert Vargas
Cuando iniciamos este proyecto Ciudad Oriental, que ya es una realidad, parecía que nunca “arrancaríamos”. Al principio, cada noticia la escribíamos código a códico con HTML usando un rinconcito de internet que nos obsequió un emprendedor dominicano que tenía una web llamada Ciudades Virtuales Latinas, CIVILA

Era un momento de sueños que muy pocos entendían puesto que ni siquiera tenían idea de qué cosa era eso que llamaban “Internet”.  Por eso, los más atrevidos (por aquello de que la ignorancia es atrevida y asesina), hasta se burlaban de nosotros.

En aquel tiempo, que parece lejano, existían en los hogares muy pocas computadoras y todavía eran escasos los centros de internet. Y, de los teléfonos “inteligentes” ni siquiera se hablaba.

Andabamos nosotros con un teléfono móvil Qualcom. Solo sonido, nada de texto, nada de imágenes, nada de video. Nada de redes sociales en esos móviles. Hoy podrían ser considerados “maquitos”.

Como el alcance y la penetración de las publicaciones que hacíamos en internet, en CIVILA, era muy limitado (pocas personas tenían internet), decidí hacer a Ciudad Oriental impreso.

VIDEO AUSPICIADO

¿De dónde sacaba yo el dinero para esa tarea? Simple: de los tres empleos que tenía y del pequeño negocio de fotografía y de las clases que impartía a aspirantes a fotógrafos en mi “tiempo libre”.

Eran tiempos en que yo trabajaba de manera simultánea en las emisoras Power 103.7 FM y Universal 98.1 FM; en el Liceo Nocturno Ramón Emilio Jiménez (donde fuí profesor de Fìsica, Matemática y otras materias durante 32 años hasta que me jubilaron en el 2013 antes de que llegaran los aumentos de sueldos). También en esa etapa compartía mis trabajos en las emisoras y el liceo con mis funciones de Jefe de Información de la Agencia Española de Noticias, EFE, (1997-2002).

O sea, que puedo decir que yo trabajaba “como un burro” y lo que ganaba lo invertía en este proyecto. Eso era un barril sin fondos. Durante el período más crítico, el periódico fue impreso. Les puedo decir que, a pesar de que invertía en esas publicaciones casi todo lo que me ganaba en los múltiples empleos, “se me abrió el pecho”, y fue necesario que el periódico pasara de 16 páginas a solo cuatro páginas.

Yo soñaba con que Ciudad Oriental fuera un medio que ayudara a crecer lo que entonces era la “Zona Oriental” de la capital, todavía no existía el municipio Santo Domingo Este.

La crisis bancaria nos golpeó con severidad brutal, pero pudimos mantener el periódico de apenas cuatro páginas y en Internet, pero poca gente lo leía en la red puesto que eran escasas los hogares conectados.

De la agencia EFE me habían cancelado, las emisoras pasaron al grupo Baninter y César Medina prescindió rápido de mis servicios en Power 103.7, (creo que la rebautizó con el nombre de Cielo o algo así, un soberano disparate).

O sea, que mis ingresos se desmoronaron. Pero continué el proyecto sosteniéndolo a duras penas con las ganancias del negocio de fotografía.

Recuerdo que un día un amigo me dijo:

“¿Qué sucede? ¿Porqué el periódio no ha salido?”.

-“Ya no tengo dinero para imprimirlo. Si lo imprimo, me quedo sin comida”, le dije “muerto de la risa”.

Y era verdad.  El no imprimir el periódico me provocaba un estres terrible. 

Muy pocas personas confiaban en ese proyecto con el que yo pretendía contribuir a que Santo Domingo Este creciera y, a la vez, ayudara a construir lìderes locales sin importar el partido al que pertenezca.

El sector comercial no creía en lo que hacíamos, pero le encantaba que pubicaramos notas que les favorecieran. Su publicidad la llevaban a los medios de las grandes corporaciones. A la gente le encantaba el periódico, pero no les hacía ninguna gracia pagar diez pesos por cada ejemplar, por lo que teníamos que regalarlo.

Luego, el avance de la tecnología hizo posible que más personas tuvieran acceso a Internet y el periódico en la red se afianzó aún más, pero, eso sí, sin obtener de su producción ni un solo centavo de beneficios.

Recuerdo, y siempre debo recordarlo, que fue un empresario local y aprendiz de político quien primero confió en Ciudad Oriental para colocar su publicidad, y luego, otro político veterano, a quien apreciamos inmensamente, aunque a veces “se “killa” con nosotros, quien creyó en este portal para promover la institución que dirigía.

De ahí en adelante, la situación cambió. Ciudad Oriental se consolidó y otras personas e instituciones colocaron su publicidad porque sabían que llegabamos al blanco de público al que a ellos les interesaba impactar y, de paso, les intersaba que Santo Domingo Este tuviera un medio de comunicación fuerte.

Antes que eso, con los intensos padecimientos por el estres que nos provoca hacer un medio de comunicación creíble, veráz y oportuno atravesando muchas dificultades, padecimos nuestra primera gran crisis de salud con una úlcera estomacal sangrante que nos colocó a unos pocos pasos de la tumba. Hasta el Padre Nuestro... nos rezaron.

En medio de todas las adversidades continuamos adelante porque creíamos que era posible y percibíamos que el futuro de los medios de comunicación estaba en la red, no en los impresos, ni en la radio y la TV anàloga. No nos equivocamos.

Lo logramos. Convertimos a Ciudad Oriental en el más importante medio de comunicación en Internet de Santo Domingo Este. Lo convertimos en un referente ganandonos el respeto de todos y pasamos a ser un estímulo para una multitud de personas que ahora ven que es posible hacer periodismo de manera independiente, rentable y honesta en la red.

Varios empresarios hace tiempo que se dieron cuenta de la penetraciòn de Ciudad Oriental y usan nuestros medios para promover sus ofertas publicitarias, y eso también lo hace el gobierno de Danilo Medina, como antes lo hizo el de Leonel Fernández.

Nunca le hemos solicitado a nadie que nos coloque publicidad y, quienes nos favorecen, nunca han interferido en nuestra línea editorial porque nos respetan y saben que no admitiríamos intromisiones.

Los resultados están ahí.

Medios de comunicación digitales cada día más fuertes, no solo en Santo Domingo Este, sino en todo el país, muy a pesar de aquellos que se benefician de su existencia  y no contribuyen en nada para que se mantengan en línea.

Esto ha derivado en que los medios digitales locales han logrado crear espacios de comunicación que son la expresión comunicacional concreta de las comunidades a las que van dirigidos, por lo que ya los grandes ricos del país no son los dueños absolutos de la verdad.

Solo hay que observar lo que está ocurriendo en los grandes medios: se desploman con gran velocidad, mientras los medios digitales locales se potencian y aumentan en influencia.

Si algunos estrategas en el gobierno se dieron cuenta de esa realidad y apostaron colocar en esos medios su publicidad, pues nuestras felicitaciones. Ven más lejos que otros.

Es lamentable que otros, que nada aportan al sostenimiento de estas microempresas, pretendan que estos esfuerzos desaparezcan para que sean los capitalistas de siempre quienes tengan el poder de decir las cosas que ocurren.

Si alguien lo duda…

Solo lo invitamos a observar cómo todo el liderazgo político y de cualquier otro sector de Santo Domingo Este se aproxima a Ciudad Oriental en plena confianza para decir sus verdades porque saben que este medio las divulgará en plena libertad y, de paso, nuestros auspiciadores se beneficiarán porque sus mensajes publicitarios llegarán al público que a ellos les interesa, muy a pesar de quienes quieren ver destruidos y en la miseria a los cientos de microempresarios de la comunicación que logramos ascender poco a poco y con muchos sacrificios.

¿Así o más claro?

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