
Abinader se presenta en la casa de la familia Vásquez García tras la pérdida de su hija
Por Cinthia Polanco
SANTO DOMINGO ESTE.– En un movimiento poco común para un Presidente —y dejando a un lado el protocolo frío que suele blindar a los de arriba— Luis Abinader se apareció directamente en la casa del dirigente comunitario y secretario general, Dr. Vásquez García, para solidarizarse con él y su familia.
El mandatario, que estaba cumpliendo una agenda de trabajo en Santo Domingo Este, decidió desviarse y llegar él mismo al hogar de la familia Vásquez Morel, golpeada por la muerte inesperada de la joven Ramalys Vásquez Morel.
Adentro, el Presidente habló con el Dr. Vásquez, con su esposa y con su hijo.
No fue una visita de compromiso: fue un gesto humano en un momento donde cualquier palabra pesa. Esa familia —humilde y servicial— ha recibido solidaridad desde todos los rincones del municipio, y la llegada del jefe de Estado solo reforzó ese respaldo.
La escena lo dice todo: en la sala sencilla y familiar, cuatro personas sentadas muy juntas, tomándose las manos con fuerza. Nada de cámaras montadas ni poses de campaña. Lo que se vio ahí fue humanidad pura: una familia rota y un hombre del más alto nivel del país acompañándolos en silencio.
Ese tipo de silencio que pesa más que cualquier discurso.
El doctor Vásquez no es un dirigente cualquiera. Aquí en Santo Domingo Este todo el mundo sabe quién es y por qué tiene el respeto que tiene. Un médico de servicio real, de los que atienden sin preguntar de qué partido tú eres, de los que resuelven antes de que el problema se vuelva titular.
Un político de vieja escuela en el mejor sentido: de los que trabajan, no de los que posan.
Por eso, la visita del Presidente no sorprendió a quienes conocen la historia. Él no fue a cumplir protocolo ni a “presentar condolencias oficiales”.
Fue a ver a su amigo.
A su compañero de partido.
A un hombre al que le reconoce lealtad y trabajo en este municipio.