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Otro escuadrón de la muerte de la PN asesinó un ingeniero y a una estudiante de derecho, y dejó a dos más por muertos

Por Robert Vargas
Eran cuatro los que viajaban en un vehículo. Dos hombres delante, y dos mujeres jóvenes detrás. Era de noche. El vehículo era conducido por un ingeniero, Carlos Castillo García, de 26 años, y a su derecha iba un amigo de nombre “Job”.

Las dos chicas eran la bella Youssett Carolina Artiles Ruíz, estudiante de la carrera de Derecho en la Universidad APEC, y Yaniris Luna Galán.

Todos se desplazaban por la avenida Venezuela sin sobresaltos ni nada que los llevara a temer de que estaban a punto de encontrarse con la muerte.

Sin embargo, cuando doblaron hacia la derecha e ingresaron a la calle Rosa Duarte, en Los Mina, varios hombres, de quienes luego se supo que eran oficiales de la Policía, les dispararon una lluvia de balas. No mediaron palabras.

Al conductor, Castillo García, una de las balas le penetró por la nuca y lo mató en el acto. Su pie derecho quedó sobre el acelerador y Job, sin saber lo que ocurría, tomó el control del timón.

Tras ellos, los oficiales de la Policía seguían como sedientos de sangre.

Al llegar a la intercepción de las calles Rosa Duarte y Marcos del Rosario, donde existía un badén, el automóvil dio un brusco salto; Youssett Carolina Artiles Ruíz saltó hacia arriba y, al impactar el techo del vehículo, el golpe la mató.

Los policías seguían disparando y una de las balas hirió en la cara a la joven Yaniris Luna.

Dentro del vehículo todo era horror. Dos muertos y un herido, y Job aferrado al volante.

Sin embargo, poco antes de llegar a la avenida Arzobispo Fernández de Navarrete, Job no pudo mantener más el control del vehículo que, finalmente, chocó contra un poste del tendido eléctrico.

En esas circunstancias, los asesinos llegaron, le metieron otra bala en la cabeza al ingeniero, y  le dispararon a Job.

Entonces su sed de sangre fue saciada. Se marcharon dejándolos a todos por muertos.

Al día siguiente, las autoridades policiales dijeron que se trató de un “confuso incidente” y un fiscal investigador pidió disculpas a la familia de las  víctimas tras alegar que se trató de “un error”, porque los agentes actuante confundieron el vehículo en el que viajaban los cuatro jóvenes con otro en el que andaba un supuesto delincuente, identificado como “Cacón”.

Los oficiales señalados como sospechosos del crimen fueron identificados como el “mayor Sánchez Mejía” y el teniente “Díaz Domínguez”, quienes estarían al frente de la patrulla.

El relato de todo lo acontecido lo hizo a Ciudad Oriental la madre de Youssett Carolina Artiles Ruíz, Elizabeth Ruíz Jiménez, una vecina de la calle I-4, en Los Mina.

Los asesinos nunca fueron procesados.

No se trata de un incidente nuevo, sino ocurrido en el año 2005.

Lo sacamos del “baúl de los recuerdos” para mostrar la similitud de estos crímenes con lo ocurrido anoche en Villa Altagracia, donde la policía asesinó a dos personas e hirió otras “por error”.

Igual que en aquella ocasión, han pedido “disculpas”.

Cual parecido de lo acontecido en Los Mina y Villa Altagracia, parece tiende a mostrar que en la Policía Nacional existen fuerzas que apuestan por los crímenes, no ahora, sino siempre.

Al hacer clic sobre las miniaturas que acompañan esta nota, verá la forma en que esto fue tratado por Ciudad Oriental en el año 2006, en su versión impresa.

 

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