Asi llora Fernando Peña la muerte de su padre Don Eduardo Peña Palmer + Vídeo

Por Robert Vargas
Anoche vi llorar a Fernando Peña, mi entrañable amigo desde hace muchos años. A su lado estaba el cadáver de su padre, Eduardo Peña Palmer. Este había sido colocado dentro de aquel ataud y, junto a él, una copa de cristal vacía.

Parecía que Don Eduardo dormía, no que era un cadáver.

Alredor  fueron colocadas muchas coronas de flores y los viejos amigos de Peña Palmer abundaban por todas partes. También los de Fernando y su esposa Virtudes De la Rosa.

Me abrí paso y caminé hacia donde estaba Fernando, de pié.

El sepelio del cadáver de Don Eduardo Peña Palmer será este lunes 8 de enero de 2018 en el Cementerio Nacional de la avenida Máximo Gómez. El cortejo fúnebre partirá a las 11.00 AM, desde la funeraria Blandino de la avenida Abraham Lincoln, donde es velado desde ayer.
Eduardo Peña Palmer
Eduardo Peña Palmer

Cuanto nos encontramos, los ojos se le enrojecieron, se les llenaron de lágrimas y recostó su mejilla izquierda sobre mi hombro derecho.

Entonces lloró a raudales.

No pudo contenerse.

Su cuerpo se estremecía mientras lloraba.

No dije ni una sola palabra. Simplemente lo abracé y presioné suavemente como una forma de decirle:

-“Estoy contigo, te comprendo. Llora amigo mío. No te detengas”.

Fernando Peña Segura
Fernando Peña Segura

Después de todo, no todos los días se pierde un padre como Don Eduardo.

No todo el mundo tiene la dicha de tener un padre como él.

Si se conoce la historia y el tipo de padre que fue Don Eduardo, entonces se entenderá mejor el porqué de los “jipíos” de su hijo Fernando, un profesor universitario y aguerrido militante revolucionario que no ha sido asesinado por las fuerzas al servicio de los explotadores “de chepa”.

A Fernando Peña lo he visto en múltiples ocasiones en peligro extremo y bajo la brutal persecución policial de gobiernos represivos y difamado por cierta prensa.

En cada caso, su padre Don Eduardo ha estado ahí para respaldarle.

Aunque Fernando es “un hombre viejo”, para los padres y las madres sus hijos no dejan de ser “sus muchachos”.

Fernándo, desde que nació, tuvo ante él el ejemplo de un hombre digno, de un revolucionario de toda la vida, no de temporadas.

Es más, la aplastante mayoría de la población dominicana desconoce de los aportes de Don Eduardoa la causa de la libertad y la democracia de los dominicanos. De esa libertad que muchos jóvenes desperdician de la peor manera.

Él fue de los fundadores del Partido Socialista Popular (PSP), en el año 1946, bajo la feroz dictadura de Rafael Leonidas Trujillo.

Desde la clandestinidad combatió a ese sanguinario dictador exponiendo su libertad y su vida de manera permanente al peligro.

Aunque nunca fue militar, colaboró en aquella “conspiración de los Sargentos” que se pierde en la memoria del país, y se unió de manera resuelta a la “Raza inmortal” del 14 de Junio.

Esto explica que por la funeraria Blandino de la avenida Abraham Lincoln desfilaran este domingo siete de enero de 2018 tantos ancianos que, junto a él, vivieron momentos de gloria y entregaron su juventud a la lucha por la libertad y la democracia dominicana.

Ellos llegaban, se colocaban frente al ataud y miraban en silencio a su viejo camarada, como si se comunicaran entre ellos con un lenguaje que solo ellos parecen conocer.

Fernando Peña los observaba en silencio. Parecía desfallecer.

En cierto momento me senté a su lado, en un banco de la primera fila y conversamos. El hablaba en forma suave mientras que en la mirada parecía que hacía un viaje al pasado.

Los amigos no se pelean

Así, me comentó de aquel día que su papá le dijo que “los amigos no se pelean”.

Se trató de aquella ocasión en que Fernándo había sostenido una pelea con el que era su mejor amigo. Tenían ellos dos unos 12 años de edad. Habían peleado como dos fieras y se golpearon sin piedad.

Cuando Fernándo llegó a la casa, Don Eduardo le dijo:

– “¿Te dieron (golpes)?”

-“Nos dimos”, respondió el chico.

-“¿Con quién peleaste?”, le preguntó Don Eduardo, y Fernando le dio el nombre del otro peleador, que resultó ser su amigo de barrio.

Don Eduardo tuvo una salida genial.

Mandó a buscar al otro chico y, a los dos juntos, les dio una soberana golpiza que les marcó el cuerpo por todas partes.

Después los mandó a los dos a comprar dos “velitas de sebo de flande”, un remedio casero usado para curar golpes.

Don Eduardo obligó a Fernando a curar cada una de las heridas de su amigo con “sebo de flande”.

También hizo que el amigo curara todas las heridas de Fernando con la el otro “sebo de flande”.

Finalmente, los recriminó y le dijo a los dos que:

-“Los amigos no se pelean”.

Don Eduardo era del criterio que “conocidos son muchos, pero amigos son muy pocos y se cuentan con los dedos de las manos”.

Aprendieron la lección.

Así perdió Fernando Peña una muela

Fernándo siempre fue un muchacho guapo. Un día, discutió con uno de sus hermanos y este le dio una bofetada, a lo que Fernando respondió con agresividad y lo golpeó  con exceso de fuerza.

Don Eduardo los  llamó a los dos para que les explicaran el motivo de la pelea.

Entre sus explicaciones, Fernando, altivo, le respondió al papá que había golpeado a su hermano “porque él me dio”.

Don Eduardo no dijo ni una sola palabra, solo lo miró y, entonces, le dio una bofetada tan fuerte en la mejilla que le arrancó una muela.

-“Yo te di, ahora ven dame a mi”, le dijo el padre.

Entonces Fernándo aprendió una nueva lección: tenía que responder a cada acto con serenidad o exponerse a las consecuencias.

La Guerra de Abril de 1965

Cuando  las tropas estadounidenses invadieron a la República Dominicana en el año 1965, Don Eduardo quedó en la zona norte de la capital como responsable de logística de cierto sector. Tenía bajo su responsabilidad llevar armas a los combatientes constitucionalistas en otros lugares.

Sin embargo, la operación limpieza fue lanzada con furia por los invasores sobre la zona norte y, Don Eduardo, fue capaz de construir en su hogar dos falsos pisos en los que escondió las armas que estaban en su poder y que las tropas agresoras no pudieron localizar.

Fue una etapa en la que Don Eduardo estuvo coqueteándole a la muerte.

El MPD, los Comandos Clandestinos y Fernándo Peña

Tras concluir la Guerra de Abril de 1965, Don Eduardo mantuvo estrechos vínculos con el Movimiento Popular Dominicano, (MPD), y sus Comandos Clandestinos.

Los dirigentes de esta agrupación revolucionaria que estaba enfrentada al gobierno de Joaquín Balaguer siempre visitaban al entonces joven Eduardo Peña Palmer.

Allí, en ese ambiente, Fernando Peña comenzó a vincularse con los revolucionarios y, bajo el manto protector de su padre, se convirtió en el revolucionario de toda la vida que aún es.

Cuando en la República Dominicana estaba prohibido aunque sea leer textos comunistas, Eduardo tenía en su casa la colección completa de “El Capital” de Carlos Marx y muchos otros libros marxistas.

Conocidos estos detalles, entonces, se entiende mejor la profundidad de conceptos de Fernando Peña y por cuáles motivos él es un dolor de cabeza para ciertos sectores de poder en la República Dominicana.

Peña Palmer murió a la edad de 92 años. En el ataud tiene su vieja copa de cristal.

Nadie sabe cuál es el significado de esa copa. Nunca se lo reveló a sus hijos ni a nadie, pero en su habitación siempre tenía esa copa llena de agua. Se llevó ese secreto a la tumba.

No era un supersticioso, sino un materialista convencido, en el más amplio sentido de esa filosofía, aunque en el algún momento acompañó brevemente a una de sus hijas en una formación Rosacruz.

Hoy será el momento del adios definitivo a un padre amoroso, firme, combatiente y revolucionario hasta el último momento de su vida.

Vea también

Fallece madre de dirigente juvenil del PRM Yancarlos Simanca

Por Darwin Féliz Santo Domingo Este.- La madre del destacado dirigente juvenil del Partido Revolucionario …

Invitan al último rezo del novenario en memoria del padre del periodista Bienvenido Scharboy

Santo Domingo.- Al cumplirse los nueve días del fallecimiento del señor Carlos Tomás Scharboy Paulino, …

Comentarios: