jueves, 16 de julio de 2026
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Cuando llueve, la Calle 22 del Invi-Dorex se convierte en piscina

Por Cinthia Polanco
Santo Domingo Este.– En cada aguacero, la Calle 22 del residencial Invi-Dorex, en el sector Hipódromo V Centenario, se transforma en una piscina que arrastra con todo a su paso: ajuares, colchones, electrodomésticos, y hasta la paciencia de los vecinos.

La tragedia cotidiana ocurre justo frente al destacamento policial del sector, donde paradójicamente también llega el agua sin pedir permiso. Lo que falta no es una gran obra de infraestructura: es un simple badén. Una rampa de concreto que canalice el agua y evite que las casas se inunden cada vez que cae un poco de lluvia.

“¿Cuánto puede costarle un badén a la Alcaldía?”, se preguntan los residentes, quienes aseguran haber hecho múltiples solicitudes sin respuesta. “Parece que aquí la vida de los pobres no vale ni el precio de un saco de cemento”, dice uno de los afectados.

Hacen un llamado urgente al alcalde Dio Astacio para que baje del pedestal, visite el barrio y vea con sus propios ojos cómo vive la gente fuera del lente de las redes sociales.

“El destacamento está ahí mismo. Ellos ven el desastre cada vez que llueve, pero nadie hace nada. Ni los policías, ni Obras Públicas, ni la Alcaldía”, denuncia una residente mientras trata de sacar el agua de su vivienda con un cubo roto.

La comunidad no está pidiendo lujos. Solo un badén. Una pequeña obra que podría marcar la diferencia entre vivir con dignidad o seguir viendo cómo el agua les arrebata lo poco que tienen.