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¿Cuándo tendremos en RD un mandatario que habiendo jurado cumplir y hacer cumplir una Constitución, no se embarque en modificarla?

Por Valentín Medrano
“¿Cuándo tendremos en la República Dominicana un mandatario que habiendo jurado cumplir y hacer cumplir una Constitución, no se embarque en modificarla? Con la excusa de poner candado se pretende abrir. Si está cerrada déjela cerrada, no la abra para volver a cerrarla”.

En la oposición se quejan de que se hacen modificaciones constitucionales ajustadas a sus intereses, abusando de su posición de dominio en el espectro políticoadministrativo, se confeccionan constitucionalmente unos trajes a la medida de sus voraces, insaciables y desmedidos apetitos de poder, lo único similar al amor por el oro de nuestra rica oligarquía político-empresarial. Pero desde que llegan al poder, buscan cualquier excusa para modificar la Constitución, para hacer lo mismo con justificaciones diferentes e igual de insustanciales.

No es un mal nacional exclusivo. Evo Morales, Hugo Chávez, Nicolás Maduro, Correa, García y un interminable etcétera, han modificado en su beneficio y a su favor las constituciones de sus naciones. Ay Latinoamérica que padece de parásitos en sus intestinos y hasta en su cabeza!!!

Aquí, cada Presidente ha hecho lo propio, casi siempre para poder repostularse o para beneficiar a grupos económicos, tal cual el caso actual. Leonel Fernández hizo su modificación en el año 2010, que más que modificación casi constituyó una nueva carta sustantiva, Hipolito Mejía modificó para tratar de repostularse, y Danilo Medina en ocho años produjo una sola modificación para reelegirse en el año 2016.

El actual mandatario, que gusta de despojar al Estado de sus bienes y sus extremidades procesales y administrativas (Ministerio Público, aeropuertos, Bahía de las Aguilas, Punta Catalina, etc) a un año de gobierno siente la necesidad de poner candados a la Constitución. ¿Pero acaso el mejor candado no es no modificarla?

La mejor muestra de que se quieres hacer imposible su modificación es resistir la tentación de modificarla.

La experiencia nos enseña que cada llamado a modificar la ley sustantiva es causa de absoluta preocupación, es de cuidado, y debe ser de total resistencia, hoy más que nunca.

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