viernes, 11 de septiembre de 2026
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Del no suma Cero, al menos cero

Por Felipe Castro

n los 80s, se puso de moda holísticamente el concepto de la teoría de juego ganar-ganar, como génesis de los conflictos específicamente entre empresarios y trabajadores sindicalizados. Que consistía en negociar y resolver problemas en la que todas las partes involucradas obtenían beneficios, se sentían satisfechas con el acuerdo y nadie salía perjudicado.

Esta noción concomitantemente con los términos; aprender, desaprender y volver a aprender. Aderezado con la anécdota de crecimiento personal del envejecimiento de los primero 40 años del águila y su sacrificio con su retirada a la sima de una montaña y allí desplumarse, desprenderse su curveado pico e invernar por seis meses hasta alcanzar rejuvenecer y vivir otros 40 años mas, revoluciono una gran parte de la conciencia social global.

La ambición geopolítica del poder avasallante yanqui ha roto todos los parámetros de la teoría de juego. Ha dañado la diplomacia como mecanismo inter estatal para la búsqueda de solución de conflictos cuando se generan crisis por la defensa de los intereses nacionales.

Se creyó que el mundo había dado un giro hacia el pacifismo Después de la tragedia atómica de Hiroshima y Nagasaki del 1945 y la posterior fundación de las Naciones Unidas en ese mismo año. Pero la franqueza con la que, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump quiere hacer a América Grande otra vez, a fuerza de su poderío militar, que, el Estado Persa lo ha puesto en cuestionamiento, ya que dicho poderío, Irán lo tiene en Jaque, y a punto de Mate.

La egolatría imperial nublo su razón, lo que lo llevo a errar en el cálculo al aventurarse a fuerza de misiles doblegar al Estado Islámico de Irán bajo la premisa falsa de ser una amenaza para el Estado Sionista de Israel y los intereses estadounidense, tildándolo de ser un Estado Terrorista, a pesar de que Irán siendo el único Estado del medio oriente con las características de potencia regional, no existen precedentes de violación de soberanía de sus Estados vecino incluyendo a Israel que desde su fundación, con rara excepción ha tenido una política hostil contra el Estado persa.

Donald Trump y su imperio, ya perdieron la guerra en Irán. Ya que ese conflicto terminara en el mejor de los casos con un alto definitivo de las hostilidades por ambas partes. Sin embargo, EE UU, perdió el prestigio que tenia como única súper potencia, perdió la confianza de todo el poder global incluyendo las de sus aliados, hizo desaparecer el aura de la propagación propagandística de psicología inversa, que por 81 años le permitió una colonización ideológica efectiva, que percibía al imperio como un Estado justo y democrático, exonerando de los desafueros cometido contra los Estados débiles.

Así que el exceso de confianza de Trump, producto del “triunfo” en Venezuela, lo llevo a la tela araña de Irán, en busca del no Suma Cero y allí encontró el menos Cero; perdida total.

Felipecastro2378@gmail.com