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El espejismo del 50% + uno

La cruda realidad de los números fríos sentencia a Luis Abinader

Por William Perdomo

Por William Perdomo

Pese a que Luis Abinader lidera holgadamente las preferencias rumbo a los comicios presidenciales del 19 de mayo, las probabilidades reales de que el candidato oficialista alcance el 50% más uno de los votos para evitar una segunda vuelta son casi nulas.

Pero ese escenario adverso no impide al Partido Revolucionario Moderno (PRM) recurrir a un «fake news» basado en repetir hasta el cansancio los resultados de las recientes elecciones municipales.

En esos sufragios el PRM consiguió un millón 748 mil votos que representan el 22% del padrón de la Junta Central Electoral (JCE), cuyo monto total es de 8 millones 105 mil 151 inscritos.

La JCE dio a conocer que el PRM logró 122 alcaldías y 150 directores para un total de cargos en ese renglón de 272 posiciones.

La cifra individual obedece a la suma de los votos en el nivel de las alcaldías, que fueron 1,369,473 y de los directores 378,349, ambas cifras equivalentes a un 48.9 % de los votos emitidos.

Aunque ese total se incrementa al agregar los resultados de las 22 organizaciones con las que el partido oficialista fue aliado.

Mientras tanto, el bloque opositor de la Alianza «Rescate RD», integrada por el PLD, Fuerza del Pueblo y PRD, en conjunto apenas recolectó 22 alcaldías y 77 directores municipales en total. De esos, los peledeístas obtuvieron 15 y 36; los de FP se hicieron con 6 y 36; y los perredeísta tuvo una alcaldía y 5 directores.

Y es que, aunque los PRMistas lograron controlar abrumadoramente la mayor parte de alcaldías y juntas distritales, esos 1.7 millones de sufragios que cosecharon están muy lejos de los más de 3 millones que necesitarían para ganar en primera vuelta en mayo.

Por más que se empeñen, hay un abismo infranqueable entre la realidad municipal y la presidencial.

De hecho, si asumimos que en los comicios presidenciales vote el 76% del padrón electoral, que suele ser el promedio, el PRM necesitaría conseguir 1.3 millones de votos adicionales sobre los obtenidos en febrero para cruzar la meta del 50% más uno.

Entonces, debemos precisar que eso implicaría que unos 6 millones 160 mil dominicanos ejercerían su derecho al voto.

Pero para que el PRM logre el crucial 50%+1 necesario para evitar una segunda vuelta, tendría que conseguir mobiliarizar e incentivar a más de 3 millones 80 mil ciudadanos para que sufraguen por ellos, una cifra muy superior a los 1.7 millones que obtuvieron en los recientes comicios municipales.

Luego de que el PRM llevará prácticamente al 100% de sus bases a votar, apenas consiguieron poco menos de 1 millón 750 mil sufragios.

Eso significa que necesitan convincentemente obtener unos 1 millón 330 mil votos extras para llegar al 50% + 1 en un escenario donde se estima que votaría el 76% del padrón electoral en los comicios presidenciales venideros. Todo un desafío monumental el que enfrentan para evadir una segunda vuelta.

Y no se ve de dónde puedan salir esos sufragios extras cuando ya pusieron en marcha toda su maquinaria clientelar y de compra de voluntades sin mayor éxito.

Ni con una lluvia de millones en publicidad, inauguraciones de obras proselitistas y pago a comunicadores lograron movilizar más gente.

Incluso, si damos crédito a las cuestionadas encuestas de CID Gallup (59%) y Centro Económico del Cibao (61.6%), contratadas por el PRM para sus internas, las cuales vaticinan un triunfo de Abinader en primera vuelta, lo cierto es que la percepción mayoritaria de la ciudadanía difiere según revela la encuesta RD Elige (52.3%).

Esta última sólo le concede a Abinader un exiguo 2.3% adicional para alcanzar la barrera clave del 50% + 1, evidenciando lo complicado de sus posibilidades para imponerse en los comicios de mayo sin necesidad de segunda vuelta.

Las mediciones dudosas delatan así un triunfalismo tan exacerbado como artificial.

Según RD Elige, el 57.2% ve un contexto económico negativo y el 77.5% califica la situación de la seguridad como mala.

Esos datos revelan un escenario adverso para el gobierno que el PRM trata de tapar a punta de triunfalismo falso y prefabricado desde sus municipios conquistados.

Pero por más que repitan el mantra de que arrasarán en mayo, la realidad se les impone: no tienen los votos para evitar una segunda vuelta que se presenta casi inevitable.

Ese 50% + 1 es un espejismo que se diluirá rápidamente ante las urnas. Su propaganda electoral no cambia la realidad de las cifras y déficits de Abinader.

El sueño reeleccionista en primera vuelta parece destinado a hacerse añicos el 19 de mayo venidero

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