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El PLD y su Décimo Congreso, un asunto de vida o muerte.

Por Santiago Mata

El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) ha anunciado que se aboca a un período de auto evaluación, que deberá de llevarlo, necesariamente, a un profundo proceso de renovación, el cual ya fue aprobado en la última reunión de su Comité Político el lunes pasado y que concluyó adelantando la celebración de su décimo (X) Congreso Ordinario replanteado para iniciarse el próximo 30 de junio.

La revisión urgente luce necesaria después de los resultados de las últimas dos elecciones, en las que el partido morado y la estrella amarilla han fracasado en conseguir sus objetivos electorales inmediatos.

Sin dudas, se trata de un gran desafío de cara a recuperar su simpatía, una imagen renovada y la autoridad ante el pueblo.

Esa tarea no sería tan difícil, si de verdad se abren las compuertas para que una nueva generación de su propia dirigencia se haga cargo de las riendas de ese partido.

Sólo falta esperar que sea sincero el anuncio de su presidente y líder, Danilo Medina, de facilitar esa transición, comenzando por arriba, por la cabeza, deponiendo cualquier tipo de aspiración para continuar en la presidencia de ese partido, lo cual lo engrandecería, aún sin dejar de ser el líder, el mayor activo de la organización.

Lo mismo debería ocurrir en toda la estructura partidaria para que el efecto de esa renovación se dé de arriba hacia abajo, pero siempre comenzando por arriba, para que el ejemplo sirva de estímulo a los demás en todo el territorio nacional.

En el PLD existe una dirigencia partidaria alternativa, formada a lo largo de años, con mucha experiencia política, con concepto claro de lo que es el estado y una visión acorde con los nuevos retos de la sociedad global de hoy.

No es cuestión de edad sólamente, se trata de producir una recarga de energía fresca , una renovación de actitudes, de voluntades, de accionar, en fin un relevo que se atreva a lograr nuevos y mejores resultados, algo que no se logrará sin hacer cambios.

«No estamos viviendo simplemente una época de cambios, sino un cambio de época», como diría el Papa Francisco.

La juventud preparada y comprometida de esta época podría efectivamente ser el relevo perfecto, para una transición que conecte con la nueva sociedad, sus múltiples particularidades y sus nuevos retos, claro está, con el apoyo y la orientación del viejo y respetable liderazgo.

Ya el Partido Revolucionario Moderno (PRM) ha dado algunas muestras de ese proceso de manera paulatina, pero certero.

En el PLD ese liderazgo de relevo se encuentra en abundancia en cada territorio electoral, ya sea en las provincias, los municipios, la circunscripciones o simplemente en el área de un un Comité Intermedio o un Comité de Base, preparado para asumir esa responsabilidad.

Al PLD le conviene asegurarse de tener una representatividad del talento disponible en su máxima dirección, dígase, Comité Central y Comité Político, que represente de manera equitativa a todo el espectro social en todo el territorio nacional de manera proporcional.

Que no todo el mundo venga del mismo sitio, del mismo grupo, del mismo sector, sino una representación sana, políticamente hablando, que permita la diversidad de criterio hacia un sólo objetivo.

Un vistazo a la composición del liderazgo actual dentro de las estructuras peledeístas muestra que los dirigentes de 1990 son todavía, en teoría y en el papel los líderes de 2024, lo que demuestra que ha habido pocas oportunidades de renovación allá adentro, salvo en los casos en que haya quedado una plaza vacante por cualquier motivo.

Sin embargo en la práctica, ha habido un relevo, como lo demuestra, por ejemplo el caso de Santo Domingo Este con la presencia y la conección con la población de Luís Alberto Tejeda, que es sólo un simple ejemplo de esa realidad, que de seguro existe en todo el país, en mayor o menor grado.

El nuevo liderazgo, no por la edad, repetimos, sinó por la capacidad de producir resultados en cada una de las demarcaciones, será la carta de salvación de ese partido ante la disyuntiva de renovarse o desaparecer.

Sólo la renovación puede evitar que se vean obligados a echarle manos al Artículo 78 de los estatutos de ese importante partido del sistema político dominicano, fundado por el prof. Juan Bosch para que siempre fuera » una organización política de naturaleza progresista, popular y moderna» con el objetivo de » fortalecer la democracia, la libertad, la justicia y la inclusión social, la modernidad, el progreso, el desarrollo sostenible, la equidad de género, la protección del medio ambiente, la adaptación al cambio climático, la solidaridad, la paz y la defensa de la identidad nacional».

Saludamos la decisión de renovación, porque es un asunto de vida o muerte.

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