jueves, 23 de julio de 2026
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El tiempo y la entropia

Por Quilvio Vásquez
El tiempo es una medida del movimiento de la materia entre dos puntos. Tanto la distancia recorrida como la aceleración para llegar desde el punto inicial al punto final se consideran movimiento. Si no hay movimiento, no hay tiempo. Debemos entender a los físicos cuando dicen que el tiempo surgió en el Big Bang.
Los físicos dicen que el pasado, el presente y el futuro son simples medidas de acontecimientos que pasaron, que están pasando o que pueden pasar.

Si definimos el tiempo pasado como el punto final de una masa que se movió de un punto a otro, entonces podemos definir el tiempo presente como una masa que se mueve en una continua sucesión de puntos que se inician en un instante y terminan en un instante. El presente es un proceso continuo de génesis y caducidad.

El tiempo futuro se puede definir como un presente continuo, es decir, que el futuro es el mismo tiempo presente que existe entre el punto inicial y el punto final. Esto significa que solo vemos el futuro, y cualquier cosa que vemos del pasado es solo el futuro entre dos puntos de nuestra existencia.

Hablando de filosofía, decía Protágoras, filósofo griego, que «el hombre es la medida de todas las cosas», pero la verdad es que las cosas son como son, no como nosotros consideramos que deberían ser.

Cuando los físicos hablan de un mundo invisible, se refieren a las cosas que podemos ver y a las que no podemos ver. Se refieren a que hay un mundo invisible, pero ese mundo invisible no escapa de las leyes de la física y, por el contrario, es el mundo que determina la existencia del mundo visible.

Pero nada escapa a las leyes de la materia, que determina la existencia de todas las cosas.

La materia existe en el espacio, el movimiento y el tiempo. Nada puede existir fuera de estos tres principios fundamentales de la materia: en el tiempo es eterna, en el espacio es infinita y en el movimiento es constante. Los que están al tanto de la astrofísica saben perfectamente que eso está comprobado por la teoría de la relatividad y la velocidad a la que se expande nuestro universo.

La existencia material tiene dos estados que determinan el mundo visible y el invisible: uno es el inmaterial y el otro el material. Para los físicos, la antimateria anula cualquier partícula material y forma campos de energía que aparecen y desaparecen de la nada.

Hasta aquí podemos afirmar que el tiempo es ese estado que va de la inexistencia total a la existencia material.
El tiempo es un estado de la materia que está determinado por la antimateria y que se puede definir con la Teoría de la Relatividad de un modo muy simple por su ley de espacio-tiempo.

Siendo el tiempo una medida de la acción de la materia con sus leyes electrostáticas, magnéticas y electromagnéticas, hay que concluir que el tiempo solo es una medida del eterno fluir de la materia. Por eso Albert Einstein dice que no hay tiempo si no hay espacio, es decir, que todo el espacio es una masa de partículas y el tiempo está determinado por esas partículas.

Ahora podemos explicar la segunda ley de la termodinámica y podemos entender por qué los elementos fundamentales se formaron en esa masa de partículas y cómo surgió el universo.

Las leyes electrostáticas establecen que partículas con cargas contrarias se atraen y partículas con cargas iguales se repelen, que cada partícula forma campos y cada campo está sujeto a la distancia que los une. Pero en los campos magnéticos la cosa es diferente y hay un círculo que se cierra y vuelve a su punto inicial.

Todavía tenemos que ver algo más importante con relación a estos campos, y es que están tan interrelacionados que es imposible la existencia de un campo magnético sin la existencia de un campo eléctrico.

Esto quiere decir que la segunda ley de la termodinámica nos permite establecer que el estado natural de la materia es la entropía.

Basado en la actividad de la materia y la antimateria y los campos, que pertenecen ambos al mundo invisible, podemos afirmar que el tiempo es solo una medida de la entropía donde todo va del desorden al orden. Cada porción de materia permanece unida en una lucha continua contra la entropía de la materia. En medio de esa lucha nacen, crecen y mueren los seres vivos. Cada ser nace con su propia destrucción, es un camino inevitable, es algo determinado por el proceso continuo porque en cada proceso entrópico se pierde energía, y esa energía está determinada por la fuerza de coerción de cada elemento del proceso.

Nosotros, los seres humanos, que tenemos la capacidad de pensar, enfrentamos cada día la entropía de nuestro propio cuerpo, y lo hemos estudiado y lo seguimos estudiando para vencer nuestro proceso con medidas antrópicas y poco a poco reduciremos más tiempo a nuestro proceso entrópico.

Desde nuestro origen hemos defendido nuestro cuerpo de la entropía, y cada día vivido descubrimos una forma antrópica para vivir más tiempo.

La lucha de todos los seres vivos por alejarse de la entropía es permanente y en realidad esa es la evolución, una lucha por mejorar las funciones de nuestro organismo y que no es más que una lucha por saber cómo enfrentar los procesos de la entropía.

El tiempo que podemos sobrevivir depende del conocimiento de los elementos que componen nuestro cuerpo y dónde se encuentran en la materia que nos rodea y de la cual nacemos.