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“De las redes a los hechos, hay mucho trecho” + Vídeo

COVID-19 República Dominicana

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Por Robert Vargas
Hace un par de días en algunos barrios de Santo Domingo Este se dispararon las alarmas tras fallecer cinco personas. En poco tiempo las redes se reventaron con “informaciones” que “aseguraban” que todos habían muerto  tras ser contagiados por el nuevo coronavirus y contraer la mortal Covid-19.

Las versiones distintas sobre esas muertes lograron mejor caldo de cultivo cuando el Ministerio de Salud Pública reveló que SDE es el municipio de la provincia Santo Domingo donde hay más contagios por el coronavirus.

Hablaron de El Dique, el barrio Puerto Rico, Los Mameyes y….¡Ay! Los Mina, entre otros sectores.

Poco antes, en Los Mina Viejo se supo que un vecino caminaba por una de sus calles y, repentinamente, de desplomó y murió.

-“Parece que fue del coronavirus”, especulaban los curiosos, ninguno de ellos médicos ni nada que ver con el estudio de la enfermedad que provoca la Covid-19.

Alguien, con más miedo que otra cosa, cubrió el cadáver con una sábana. 

Llamaron al 911, a la Policía y al Ministerio Público para informar de que una persona “se cayó muerta por el coronavirus” sin ninguna evidencia que soportara esa afirmación.

Una fake new apenas comenzaba.

Las autoridades, que están más atentas a los vivos, tardaron cierto tiempo en ir a donde estaba el cadáver.

El “cuchicheo” crecía y ganaba terreno.

Y el cadáver allí. 

Casi todos se tranquilizaron cuando llegó un médico legista y su primera impresión fue de que pudo tratarse de un infarto.

-“Eso es pa´ econdé de qué murió”, especuló un incrédulo.

Nadie le pudo sacar de la cabeza que a su vecino, (que no tenía fiebre, ni le dolía el tórax, ni padecía una tos seca) no lo mató el coronavirus.

Las dos primas de Katanga

Poco después, las redes sociales se inundaron de “noticias impactantes” de que “dos primas murieron por el coronavirus en Katanga”.

Ciertamente, la cuestión era para alarmarse.

Dos mujeres relativamente jóvenes, residentes a poca distancia una de otra, muertas el mismo día cada una en su casa.

¡Wao! 

Terreno fértil para dar rienda suelta a la imaginación. 

-“Las mató el coronavirus”, decían en las redes.

Cuando el personal forense llegó, confirmó que el asunto no era por el coronavirus, sino por afecciones del corazón.

En consecuencia, siguieron el protocolo normal para el retiro de un cadáver sin toda aquella parafernalia cuando fallece una persona afectada de la Covid-19.

El asunto quedó aclarado, pero muchas personas que vieron “las noticias” en las redes aseguran que “en Katanga y Los Mina Viejo murieron tres de repente por el coronavirus”.

Las cosas no quedaron ahí.

En Villa Liberación, varios hombres cargaban un ataúd en medio de la calle.

Junto y detrás de ellos, caminaba una multitud. Se dirigían al cementerio.

Una mujer, que se encontró de repente con ese drama en medio de la calle, tomó su teléfono celular, “tiró a grabar” y comenzó a narrar lo que ella estaba viendo “con sus propios ojos”.

“Miren, eso es un muerto en Villa Liberación. ¡Ay santo! El coronavirus, ¿Cómo lo hacemos? Y las autoridades ¿Dónde están? … Miren, miren; miren que desastre. ¿Dónde están las autoridades? Alabado sea Dios. En este país no hay autoridad.  No hay. Porque eso no está permitido, no puede estar permitido”

Lo dijo todo con una seguridad pasmosa y, además, con alabanzas a Dios, para complementar.

Con solo ver el  ataúd y a la multitud, ella  “certificó” que lo que llevaban dentro era un muerto “por el coronavirus”.

De ahí pasó a hacer una “valoración sociológica” relacionada con “la falta de autoridad”.

De verdad que fue genial.

Ese corto vídeo fue compartido a toda velocidad en WhatsApp por gente que le creyó.

Al ser investigado el incidente se confirmó que, ciertamente, dentro del ataúd la multitud llevaba un cadáver rumbo al cementerio.

¿Quién era el difunto?

Según las autoridades, se trata de Edwin Yoel Montero, de 24 años, quien fue chocado por un automóvil que  conducía otro jóven, de nombre Martín Javier Tonton Galván.

Los dos habían tenido problemas en el barrio y Tonton Galván, que está bajo custodia de las autoridades, le provocó las heridas que  derivaron en la muerte de Montero, cuyo cadáver fue recogido de la morgue del hospital Dr. Ney Aria Lora, en Santo Domingo Norte.

Parece que Montero era un líder de un sector en el barrio, donde sus amigos se apoderaron del cadáver para llevarlo a sepultarlo violentando todas las normas de distanciamiento social.

Más adelante, la Policía los esperó y los dispersó con gases lacrimógenos. Solo pudieron llegar al cementerio los familiares y un reducido grupo de amigos.

Entonces, en las redes, algunos publicaron fotografías que mostraban “la brutal represión policial”.

El cadáver y sus cuatro días

El nuevo escándalo en las redes lo generó la publicación de un vídeo que mostraba a un hombre cubierto casi por completo con materiales plásticos para protegerse porque ingresaría a la vivienda de una vecina, una anciana de unos 80 años, que murió sola en habitación, en el cuarto piso de un edificio próximo a la intersección de las calles Marcos del Rosario y Trina Moya de Vásquez, en Los Mina.

“Esto es en Los Mina ahora mismo. Hay una persona muerta desde hace tres o cuatro días y las comunidades de aquí no aguantan el mal olor. Los vecinos no aguantan, Miren cómo es que tenemos que hacer los vecinos porque ya no aguantamos el mal olor”, se escucha decir a una voz femenina.

Otra, la del hombre que estaba cubierto con plásticos, dijo:

-“Esto es serio, esta vaina. Estas gentes no hacen na´ y quieren que voten por ellos.”.

La mujer retoma el discurso y dice:

-“Llamaron al Ministerio Público, y ahí está él haciendo su trabajo. Lo que nadie ha podido hacer”.

A continuación se ve en el vídeo al hombre cubierto de plástico cuando se preparaba para ir al apartamento donde estaba el cadáver.

-“Coronavirus”, decían algunos comentarios.

Otros maldecían a las autoridades “porque no hicieron nada”.

¿Qué fue lo que sucedió?

Una vecina, que reside con su esposo en el piso inmediatamente inferior, se lo dijo con lujo de detalles a la Policía. Ciudad Oriental fue testigo de esa conversación.

Según sus explicaciones, desde un par de días antes ella percibía un hedor intenso del que nadie más se percataba, ni siquiera su esposo ni su vecina más próxima.

En esas circunstancias, ella creyó que podía tratarse “cosas” suyas y hasta lo atribuyó a “la orina del perro”.

Pero al día siguiente el hedor era más intenso y el tercer día ella no soportó más, vomitó y estuvo a punto de desmayarse.

Nadie más  se daban cuenta de que ahí arriba, en el cuarto piso, estaba el cadáver de una mujer de unos 80 años, que vivía sola y no era visitada por sus hijos, ni sus hermanos.

Era la misma mujer amorosa, que tenía “más de 28 años” residiendo en el lugar.

Cuando los vecinos decidieron entrar a la habitación aquello fue horrible, Encontraron el cadáver totalmente abultado, con los brazos abiertos y ya los líquidos rodando sobre la cama y el suelo. 

Al abrir la puerta, todo el hedor inundó el sector.

-“Ninguno de nosotros nos imaginamos que ella había muerto, aunque notamos que no nos pasaba el café”, comentó el hombre que abrió la puerta y se encontró con la macabra escena.

Así, con un cadáver ya en descomposición, era lógico que la desesperación se apoderara de los vecinos quienes querían una solución inmediata y llamaron al 911. Pero estos, no trabajan con cadáveres, sino con vivos.

Era otra la instancia a la que había que recurrir.

Como la asistencia no llegó con la celeridad que los vecinos necesitaban, aquel hombre joven se cubrió de plásticos para ingresar a la habitación.

Llevó con él una gran cantidad de café en polvo para esparcirlo sobre el cadáver y los líquidos putrefactos. El hombre asegura que con el café se elimina el hedor “hasta del cadáver de una persona, que es peor que el de un perro”.

En el imaginario popular quedó que a las autoridades las llamaron durante cuatro días para retirar el cadáver y no hicieron caso cuando ni los vecinos más cercanos sabían que la anciana había muerto.

En las redes se comentó insistentemente que la doña “murió por el coronavirus”, pero los vecinos descartan esa versión porque nunca vieron que ella presentara los síntomas del covid-19.

Lo cierto es que murió sola en su habitación, y una hija llegó al lugar varias horas después que le informaron del deceso. El otro hijo ni siquiera fue por allí.

Pero, en definitiva, nada que ver con el coronavirus.  En las redes, sin embargo, muchos lo atribuyeron “al coronavirus”

Esto muestra que, en algunas ocasiones, “entre lo que se dice en las redes y los hechos, puede haber mucho trecho”.

También que es muy fácil construir una Fake New, sobre todo cuando encuentra un escenario con gentes dispuesta a creer cualquier cosa sin antes confirmarla.

Solo hay que ver que en EEUU varias personas fueron llevadas de urgencia a los hospitales solo porque le hicieron caso al presidente más mentiroso del mundo, que le dijo a su país que la Covid-19 se curaba inyectándose lejía.

Si eso es  en el primer mundo, ¿Qué será en esta media isla del Caribe?

 

 

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