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«Encuesta» realizada por el presidente Luis Abinader muestra rechazo a su posible reelección

Por Robert Vargas
Cuando el presidente Luis Abinader me recibió en su despacho del Palacio Nacional el pasado miércoles le hice varias preguntas.

Dos de ellas fueron estas: (a) ¿Qué se siente ser presidente de la República? y, (b) ¿Irá a por la reelección?

La primera pregunta fue motivada por el hecho de que conocí a Abinader cuando aún no era candidato presidencial. Entonces era un opositor más.

Luego fue aspirante a la Vice y, más adelante, incursionó en protestas callejeras en la Marcha Verde, denunciando «todo lo malo» que hacía el gobierno de Danio Medina.

Más adelante, siendo ya candidato a la Presidencia, andaba por ahí sugiriendo cómo enfrentar la pandemia del coronavirus, la criminalidad, la violencia social, la crisis económica, entre otras muchas cosas.

En el trayecto nos vimos en varias ocasiones y conversamos brevemente. Entonces, no era presidente. Ahora lo es.

Por eso le pregunté al amigo ¿Qué se siente ser presidente del país?

Ahora es él quien tiene que responder por la forma de afrontar la pandemia, la crisis económica, la violencia social, la criminalidad, la planificación de la producción agropecuaria, etcetera. Ya no es con guitarra, y se requiere buena melodía, aunque sea con violín.

Robert Vargas (i) y Luis Abinader
Robert Vargas (i) y Luis Abinader

Ciudad Oriental le preguntó al presidente Abinader si teme a una poblada como la de 1984 por la reforma fiscal, y aquí está su respuesta

Abinader sonrió me comentó algunas cosas sobre una visita que le hicieron algunos amigos llegados del extranjero y, durante la conversación, mencionó cómo mucha gente va a su despacho y le comenta múltiples situaciones.

Percibí que la carga es pesada, pero no me dijo si sentía bien ni mal, pero parece que le gusta «el carguito». No se le percibe abrumado.

Entonces, cambié la pregunta: ¿Va a por la reelección?

Yo se que Abinader es un hombre que se maneja con las encuestas para tomar decisiones cruciales, por eso me extrañó cuando me respondió:

«No se».

-«¿Cómo que no sabe?», reaccioné.

Fue en ese instante en el que me habló de una «encuesta» que yo no había tomado en cuenta.

-«Si tú le preguntas a mi esposa y a mis hijas, todas te dirán que se oponen (a que él vaya a por la reelección)».

Así las cosas, tenemos que esa encuesta primaria, en su círculo íntimo, rechaza que él vuelva a intentar ser presidente en el 2024.

No me dijo porqué su familia tiene esa posición. Yo no se lo pregunté.

Pero Abinader, a pesar de que esa «encuesta» entre su esposa y sus hijas le dice que no se presente a la reelección, él, simplemente, dice que «no se».

Eso me recuerda al ex presidente Joaquín Balaguer quien, a partir de 1986, siempre decía que no se presentaría a la reelección y, al final, anunciaba su disposición a «sacrificarse por el país» optando por «cuatro años más».

Ese «no sé» de Abinader lo tomé como «es posible», «aún no he decidido», pero no como un «no» rotundo.

El «no se» de Abinader lo que en realidad hace es dejar abiertas las puertas a la posibilidad de ir a por la reelección para el período 2024-2028. La Constitución no se lo prohíbe.

Tomando eso en cuenta, le pregunté, (como quién no quiere la cosa):

-«¿Está dispuesto a enfrentar las aspiraciones presidenciales del Ministro de Educación Roberto Fulcar?».

Parece que la pregunta le sorprendió y me dijo que:

-«¿Y Fulcar aspira a la presidencia? … Yo no lo sabía».

-«En la calle eso es lo que se dice».

-«Bueno, la cuestión de la candidatura presidencial se revolverá democráticamente en la convención del partido y quien tenga más votos ese será el candidato», palabras más, palabras menos, eso fue lo que me dijo.

Lo que me extrañó fue que Abinader me comentara que desconocía las presuntas aspiraciones presidenciales de Fulcar. Si eso es cierto, entonces él debe dar un tirón de orejas a sus organismos de inteligencia, pues no es posible que ese sea un tema de comentario en su propio partido y él  lo desconozca.

En el contexto de nuestra conversación cercana, tratamos otros temas, de los que les comentaré más adelante.

El empresario Joaquín Díaz, amigo cercano del presidente Abinader, y propietario de la empresa que produce la linea de detergentes  «El Matatán», fue testigo de nuestra conversación. Escuchó cada palabra y estuvo atento a todo. Solo nosotros tres estabamos en el despacho del Jefe del Estado.

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