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¿Es el presidente Luis Abinader un “dictador”?… Un dirigente del PRM tiene la respuesta

COVID-19 República Dominicana

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Actualizado el: 1 marzo, 2021 - 4:49 AM (-04:00)

Por Robert Vargas
En medio del feroz avance de la pandemia del coronavirus, y su mal manejo por las autoridades, el presidente  Luis Abinader ha endurecido las disposiciones que limitan la libertad de desplazamiento de la población y laceran la economía.

Lo hace con la intención de resguardar la seguridad sanitaria de los dominicanos y la estabilidad económica y social de la nación.

Aún así, desde esta noche, Abinader, con autorización del Congreso Nacional, restringirá aún más la libertad de desplazamiento y dará duros golpes a la economía.

Para obligar a cumplir su decisión, el presidente usará la fuerza que le otorgan los aparatos represivos y coercitivos del Estado.

Por eso, las tropas militares y de la policía saldrán a las calles a imponer el mandato presidencial y, quien sea sorprendido en las calles, sin autorización oficial, podrá ser arrestado y confinado en una cárcel y, eventualmente, procesado por el Ministerio Público.

Hace poco, Abinader advirtió a la población que si continuaban “portándose mal” y no acataban las directrices de las autoridades sanitarias, él se vería obligado a endurecer las restricciones.

O sea, que los “culpables” del endurecimiento del toque de queda y otras disposiciones, serían quienes no hicieron caso a las orientaciones de las autoridades sanitarias.

Y ayer, Abinader dispuso la ampliación del toque de queda a niveles históricos en República Dominicana.

Los sábados y domingo entre los días 1 y 10 de enero el toque de queda regirá durante 17 horas consecutivas, a partir del medio día, algo nunca visto por las actuales generaciones de dominicanos.

Incluso, la población deberá esperar confinada en su vivienda el nacimiento del nuevo año 2021. Y quienes no acaten esa disposición, tendrán que vérselas con las tropas.

Pero el asunto no queda ahí.

Hace poco, el gobierno impuso la censura a sus funcionarios para que ninguno hable por su cuenta de la pandemia y la portavoz del Jefe del Estado pidió a los medios de comunicación que se limiten a dar a conocer solo las informaciones oficiales.

Así las cosas, ¿Es el presidente Luis Abinader un “dictador”? o ¿Está asumiendo las funciones de dictador?

Cuando el ex presidente Danilo Medina se vio precisado a adoptar disposiciones de menor alcance que las anunciadas ayer por el gobierno de Abinader, sin vacilación fue tachado de ser un presunto “dictador” que usaba el coronavirus para intentar “perpetuar en el poder a la dictadura morada”.

Las redes sociales se inundaron con una oleada de imputaciones contra el “dictador” y lograron hacer crecer el grito de “¡Se van!”.

La situación llegó a niveles tan elevados en la “lucha contra la dictadura”, que el Congreso Nacional le negó al entonces presidente la autorización para extender el período de excepción que le permitiría ampliar el toque de queda y limitar algunas actividades comerciales.

Los comerciantes desafiaron a Medina y amenazaron con abrir sus negocios. Estaban dispuestos a jugársela al todo o nada.

Incluso, el hoy Ministro de Salud y el Director del Servicio Nacional de Salud dieron duras declaraciones que animaban la desobediencia civil y restaban importancia a la pandemia.

Ante esa situación, doblegado por  una campaña mediática perfectamente sincronizada, y un acelerado estímulo al desafío por parte de la población, Medina no tuvo más alternativa que desistir, de manera lastimosa, de su intención de proteger la salud de la población y, durante algún tiempo, no hubo toque de queda.

¿Y ahora? ¿Es Luis Abinader un dictador? ¿Asume el jefe del estado el gobierno como si él fuera un dictador?

Para responder estas interrogantes, simplemente vamos a copiar y pegar un artículo que fue escrito por el dirigente del Partido Revolucionario Moderno Eddy Olivares y publicado el día 27 de marzo en este mismo portal.

Vamos a leerlo y, tras hacerlo, que cada cual saque sus propias conclusiones en función del color del cristal que tengan sus espejuelos.

Eddy Olivares
Eddy Olivares

Toque de queda

Por Eddy Olivares Ortega
Los poderes de crisis fueron instituidos originalmente en la antigua Roma para combatir amenazas internas y externas que pudieran poner en peligro su estabilidad.

En ese sentido, el constitucionalista Vladimiro Naranjo Mesa, en su obra Teoría de la Constitución, sostiene que la dictadura romana, que no era autoritaria como la moderna que conocemos, tenía las siguientes características:

a) La autoridad en su totalidad le confiaba esos poderes excepcionales a una sola persona, con lo cual se operaba una concentración completa del poder público;

b) se ejercían en circunstancias excepcionales, pero estaban previstas y reglamentadas por disposiciones legales preexistentes;

c) suponía la desaparición transitoria de las libertades públicas, con la limitación de los derechos tanto individuales como colectivos; y, d) estaba limitada en el tiempo, es decir, era pro tempore.

Al dictador romano se le otorgaban los poderes generalmente por un período no mayor de seis meses. Tan pronto la crisis era superada los poderes del dictador volvían a los distintos órganos que los habían delegado, y las libertades eran devueltas a los ciudadanos.

Sin dudas, los poderes extraordinarios que actualmente le otorga el Poder Legislativo al presidente son, sorprendentemente, similares a los que el senado le confería al dictador romano.

De conformidad con el artículo 262 de la Constitución Política, los Estados de Excepción se definen como “aquellas situaciones extraordinarias que afecten gravemente la seguridad de la Nación, de las instituciones y de las personas frente a las cuales resultan insuficientes las facultades ordinarias”.

Por las causas que lo motivan, el Presidente de la República tiene facultad para declarar, con la autorización del Congreso Nacional, los estados de excepción en las modalidades siguientes: Estado de Defensa, Estado de Conmoción Interior y Estado de Emergencia.

El Estado de Emergencia, como ha ocurrido con la pandemia del coronavirus, puede declararse cuando se produzcan hechos que perturben o amenacen perturbar en forma grave e inminente el orden económico, social, medioambiental del país, o que constituyan calamidad pública.

Los estados de excepción tienen en común la potestad de suspender la libertad de tránsito, consagrada en el artículo 46 de la Carta Sustantiva, lo cual materializó el presidente, Danilo Medina, mediante un toque de queda, establecido en el Decreto 135-20, que prohíbe el tránsito y la circulación de personas de 8:00 de la noche a 6:00 de la mañana, desde el 20 de marzo hasta el 3 de abril del 2020.

Definido por el Diccionario Jurídico de la Real Academia Española como “una medida gubernativa que, en circunstancias excepcionales, prohíbe el tránsito o permanencia en las calles de una ciudad durante determinadas horas, generalmente nocturnas”, el toque de queda se enmarca dentro de las medidas que pueden ser aplicadas durante el desarrollo de un estado de excepción.

Ante el hecho de que, inexplicablemente, el toque de queda no se encuentra contemplado en el ordenamiento jurídico dominicano, quienes lo desacaten deben ser sancionados conforme al artículo 32 de la Ley 21-18, que dispone lo siguiente: “El incumplimiento o resistencia a las órdenes de las autoridades competentes en los estados de excepción será sancionado de acuerdo con las disposiciones de las leyes vigentes”.

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