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Los evangélicos de SDE quieren corruptos sean enviados a prisión

Por Robert Vargas
En algún lugar de la biblia, el texto sagrado de los cristianos, se establece que la paga del pecado es la muerte. La corrupción es un pecado porque se trata de robar al prójimo. Sin embargo, los cristianos evangélicos no quieren la muerte para los corruptos, sino que solo sean enviados a prisión.

Su punto de vista es muy distinto al de los ateos, quienes sí reclaman la pena de muerte para los políticos delincuentes que roban los fondos del país y se enriquecen a costa de la miseria de la población.

Ayer, ateos y cristianos se unieron para participar en la mayor marcha contra la corrupción y por el fin de la impunidad que ha sido realizada en la historia de la República Dominicana.

Orbis Beltré, unos de los ateos más radicales de República Dominicana, en la marcha anticrrupción
Orbis Beltré, uno de los ateos más radicales de República Dominicana, en la marcha anticorrupción

Cada cual fue con sus consignas y sus puntos de vistas.

Se respetaron y caminaron unos juntos a los otros. Estaban unidos en el mismo propósito.

Dío Astacio, un pastor evangélico de Santo Domingo Este que saltó a la principalía social y política de este municipio el pasado año, fue allí como «ciudadano» y como cristiano.

Estaba acompañado de otros cristianos, como él.

Lo vimos en la marcha.

Segundos antes, nos pasaron por el lado varios ateos, entre estos Orbis Beltré, también de Santo Domingo Este.

Beltré es un ateo radical, egresado del liceo nocturno  Ramón Emilio Jiménez.

Dío Astacio, es un cristiano moderado, egresado del mismo centro educativo.

Losmineros los dos.

Cada cual con sus ideas sobre el origen de la vida, pero unidos contra la corrupción y la impunidad en este mundo terrenal.

En medio de la marcha, Astacio iba acompañado de varios de los suyos. Al verlo, le pedimos que nos diera su opinión sobre la  marcha.

Habló de que en ella participaban más de 50 mil personas y de la necesidad de encarcelar a los que roban el dinero de los trabajadores, de los empresarios, de los pensionados… en fin,  a todos los corruptos.

Llamó a seguir la lucha.

Lo hizo «como un ciudadano más» y continuó adelante.

Él está convencido de que debe hacer su parte en la tierra antes del regreso de su Dios a buscar a su rebaño.

Por lo pronto, el rebaño y el pastor están en las calles denunciando la incesante corrupción en la República Dominicana y reclamando el fin de la impunidad.

Los cristianos que ayer lideraba Dío Astacio parecían dispuestos a tomar en sus  manos el látigo, tal como lo hizo Jesús en el templo.

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