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Fueron a playa Coson, en Samaná, sin saber que la muerte los esperaba; ni que los POLITUR solo se dedicarían a grabar la tragedia

Por Robert Vargas
Llegó el momento esperado. Todos, en familia, se habían preparado para el gran fin de semana de diversión playera en Las Terrenas, Samaná. Lo que no sabían era que la muerte los esperaba en la playa Coson, una trampa mortal, en la que no hay ni un solo aviso de que allí la muerte está a sus anchas.

Playa Coson, en Las Terrenas, Samaná
Playa Coson, en Las Terrenas, Samaná

Desde Estados Unidos vino a Santo Domingo Este el estadounidense Dale Elbert, un ex «marine». Acompañaba a su esposa dominicana, Mayorin Henríquez, hermana del comunicador  de SDE Vladimir Henríquez, quien también se unió al grupo familiar que buscaba un poco de esparcimiento.

Iba en el grupo el dominicano Eduardo Feliz, la esposa de este y varios niños.

Mayorin tenía cinco años sin venir a su país, República Dominicana.

Parecía que la felicidad los esperaba allá, en el noreste, en Las Terrenas. Y se fueron alegres.

Llegaron el jueves a Las Terrenas, se bañaron en una de sus playas más populares, pero no les agradó el tipo de arena.

Solicitaron sugerencias y les recomendaron que fueran a la playa Rincón.

Esta es una playa de una belleza exquisita, pero que carece del mínimo de servicios sanitarios. En esta parte, esa playa es un desastre.

De todas maneras, tomaron rumbo a playa Rincón, pero esta estaba muy lejos del lugar donde estaban y siguieron sugerencias de que visitaran a la playa Coson.

Vladimir Henriquez
Vladimir Henriquez

De entrada, quien llega podría creer que está en el paraíso por la belleza del mar, los cocoteros, y el aire puro.

La presencia de unos POLITUR (Policías de Turismo), los animó a confiar en el lugar.

Los vendedores de pescados, fritos y otros comestibles los esperaban sonrientes, sin que ninguno les advirtiera que estaban llegando a un lugar donde muchas personas se han ahogado.

No había en playa Coson ni un solo aviso de la peligrosidad de la playa. Los «politur» no se lo explicaron, ni los vendedores tampoco.

Era poco más de la una de la tarde cuando Dale Elbert y Eduardo Feliz decidieron disfrutar del agua limpia de esa playa.

Vladimir Henríquez se fue a su vehículo a cargar su celular, cuya batería ya estaba descargada.

Cuando regresó, la escena era desgarradora. Dale Elbert y Eduardo Feliz se estaban ahogando. Y se ahogaron. Todos en la playa miraban la escena, entre estos, las respectiva esposa de ambos y los niños que llevaron.

Los «politur» simplemente grababan la escena con sus celulares. Lo mismo hacían otras personas.

Por fin, algunos surfistas que estaban en el entorno se ofrecieron de voluntarios a sacar los cadáveres, que permanecieron tendido en la playa durante varias horas a la vista de todos.

Para empeorar las cosas, es un lugar donde ni siquiera hay un hospital ni una morgue.

Cuando se marchaban, Vladimir Henríquez escuchó a una lugareña decir que «ahí se han ahogado muchas personas. En semana santa se ahogaron dos más».

Así es que, si usted quiere conocer de una playa en Samaná, donde la muerte está rondando para arrancar alegrías, Coson es un buen destino.

Eso no se lo dirá el Ministerio de Turismo, la POLITUR, la Defensa Civil ni los vendedores locales.

Claro, en República Dominicana hay «turismo para todos», pero sin seguridad.

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