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La presidenta de Perú, Keiko Fujimori, situó la lucha contra la delincuencia y el crimen organizado, la reforma educativa y el fortalecimiento de las instituciones democráticas entre los principales desafíos de su país durante su intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Fujimori afirmó que Perú enfrenta una «guerra» contra organizaciones criminales transnacionales que, según señaló, operan más allá de las fronteras y están vinculadas a actividades como el narcotráfico, la minería ilegal, el contrabando, la trata de personas, la extorsión y el asesinato.
Ante este escenario, defendió una respuesta coordinada entre los países y sostuvo que estas organizaciones deben ser consideradas grupos terroristas y enfrentadas como «enemigos del Estado democrático y de los ciudadanos». También destacó la participación de Perú en iniciativas regionales de cooperación contra el crimen transnacional.
La presidenta vinculó esta estrategia de seguridad con su segundo gran reto: la educación. Según explicó, mejorar los aprendizajes y ampliar las oportunidades para niños y adolescentes es también una forma de prevenir la violencia y evitar que los jóvenes sean captados por organizaciones criminales.
Fujimori anunció una reforma educativa que contempla mejoras en infraestructura, servicios digitales y materiales educativos, además del fortalecimiento de las capacidades de los docentes.
