Por Milton Olivo
na ciudad se conoce caminando sus calles, escuchando a sus vecinos y mirando de cerca los problemas que afectan su vida cotidiana. Desde un despacho pueden recibirse informes; en el territorio se comprende lo que significa para una familia una calle inundada, una escuela sin protección vial o un espacio comunitario que necesita atención.
Esa es la reflexión que provoca la agenda territorial de este martes 6 de octubre en Los Mameyes y el Ensanche Isabelita, bajo la dirección del alcalde y pastor Dío Astacio. Su propuesta de gobierno directo coloca una pregunta en el centro de la gestión: ¿Qué cambia cuando el ayuntamiento va al encuentro de la comunidad?
La programación ofrece una mirada amplia de las responsabilidades municipales. Desde la apertura del despacho territorial hasta los encuentros con empleados, brigadas, estudiantes, adultos mayores y organizaciones comunitarias, plantea acercar la administración a los lugares donde surgen las necesidades.
Ese acercamiento tiene un valor humano. Para muchos ciudadanos, presentar una solicitud implica trasladarse, perder horas de trabajo y recorrer oficinas. Llevar el despacho al barrio puede facilitar el acceso y permitir que las autoridades escuchen de primera mano lo que preocupa a la gente. También ofrece la oportunidad de explicar qué puede resolverse de inmediato, qué necesita planificación y qué requiere coordinación con otras instituciones.
Las pequeñas obras críticas incluidas en la agenda permiten entender algo que a veces se pierde entre grandes anuncios: el tamaño de una obra no determina su importancia para quienes la necesitan. Un reductor de velocidad frente a una escuela puede contribuir a proteger a estudiantes y profesores. La limpieza de filtrantes puede ayudar a enfrentar problemas de drenaje. La poda, la iluminación y el remozamiento de un parque pueden mejorar el uso de los espacios públicos.
Son intervenciones cuyo valor se aprecia en la experiencia diaria del vecino: caminar con mayor tranquilidad, llegar a su vivienda con menos dificultades o encontrar un lugar adecuado para compartir con su familia.
La agenda también contempla el inicio de obras de agua, saneamiento y drenaje pluvial vinculadas al presupuesto participativo municipal en Isabelita III y Punta Torrecilla. Allí aparece otra dimensión del gobierno cercano: escuchar a las comunidades para orientar las inversiones. Esa participación adquiere sentido cuando las prioridades acordadas se traducen en obras y los vecinos pueden conocer sus plazos, avances y responsables.
Hay, además, una visión de ciudad que merece atención. El encuentro con profesores y estudiantes, el almuerzo con adultos mayores y las actividades culturales y deportivas reúnen distintas generaciones alrededor de la vida municipal. La ciudad necesita servicios y obras, pero también espacios de convivencia, cuidado y oportunidades.
En esa misma dirección, la conferencia EMPRENDE incorpora el desarrollo económico a la jornada. Una comunidad necesita que sus habitantes puedan aprender, organizar iniciativas productivas y generar ingresos. Acercar orientación a quienes desean emprender puede abrir caminos, especialmente cuando esa formación se conecta con acompañamiento y oportunidades concretas.
Los encuentros previstos con juntas de vecinos, iglesias, comerciantes, empresarios, clubes y organizaciones juveniles y de mujeres amplían las voces que participan. Cada sector conoce una parte de la realidad. Escucharlos permite construir una comprensión más completa del territorio y fortalecer la colaboración entre el ayuntamiento y la sociedad.
El desafío es dar continuidad a esa cercanía. Una agenda expresa una intención; su cumplimiento y seguimiento permiten valorar sus resultados. Registrar solicitudes, asignar responsables, comunicar respuestas y regresar a comprobar lo realizado son pasos que convierten una jornada territorial en una práctica de gobierno.
Por eso resulta significativo que la programación incluya supervisión de obras, una sesión con el Gobierno Civil Comunitario y la presentación de resultados. Son espacios que pueden fortalecer la confianza y permiten hablar con claridad tanto de los avances como de los asuntos pendientes.
La dinámica impulsada por Dío Astacio propone una alcaldía presente en la vida de los barrios. Su mayor potencial está en convertir esa presencia en una relación permanente de escucha, trabajo y responsabilidad compartida.
Gobernar cerca de la gente exige escucharla, actuar y volver para responder. Ahí es donde la presencia municipal se convierte en confianza y la confianza comienza a convertirse en desarrollo.
*El autor es escritor y activista social por una Quisqueya Potencia
