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La Covid-19 derrota la estrategia del gobierno; reportan 1702 nuevos contagios

Por Robert Vargas
No importa como lo dibujen ni como lo disfracen: la estrategia del gobierno para combatir la Covid-19 ha sido derrotada con extrema facilidad por la pandemia del nuevo coronavirus, que en las últimas 24 horas contagió a al menos 1702 personas, mientras los hospitales  están a reventar de pacientes.

Según el boletín 433 emitido hoy por el Ministerio de Salud, la positividad diaria de contagios se ha disparado al peligroso porcentaje de 23.56%, lo que significa que, de cada 100 personas que se someten a las pruebas, casi 24 resultaron positivos a la Covid-19.

En otras palabras, uno de cada cuatro dominicanos que se sometieron a las pruebas están contagiados con el nuevo coronavirus.

El informe con esas dramáticas y reveladoras cifras surge cuando el Gobierno acaba de anunciar el endurecimiento de las medidas de restricción, con el aumento del toque de queda y limitaciones a las horas de consumo de bebidas alcohólicas y del transito.

Aplastado por la fortaleza de la pandemia, el presidente Abinader ha dispuesto que, a partir de este jueves 27 de mayo, el toque de queda será a partir de as 8:00 PM hasta las 5:00 AM todos los días durante 15 días.

En esa extraña forma de aplicar el toque de queda, el gobierno dispuso que a partir de las 8:00 PM la población tendrá tres horas adicionales para regresar a sus hogares lo que, en los hechos, disminuye la cantidad de horas del toque de queda.

Un detalle interesante es que el gobierno prohibió el consumo de bebidas alcohólicas entre 5:00 PM y 5:00 AM en los espacios públicos y en los privados de uso público.

Estas ligeras variaciones en las restricciones  solo serán aplicadas en el Distrito Nacional y las provincias Santo Domingo y San Cristobal, que son los lugares donde la Covid-19 provoca mayores estragos.

Las consecuencias de la apertura auspiciada por Abinader

Este fortalecimiento de la pandemia con su secuela de contagios y muertes diarias ha sido el resultado de la estrategia desafiante o indiferente del gobierno, que ha promovido una apertura total de las actividades sociales, deportivas, religiosas y económicas.

Con esta estrategia, el Gobierno alimentó la percepción de que el país estaba fuera de peligro, mientras publicaba datos de dudosa credibilidad respecto del supuesto avance sobre de la pandemia.

  • Auspició la apertura total del turismo, los bares, restaurantes y discotecas volvieron a llenarse sin ningún respeto por el distanciamiento social.
  • Las iglesias volvieron a llenarse con multitudes alabando a Dios y asegurando que “el fin del mundo esta cerca”, también sin distanciamiento social y sin mascarillilas.
  • Los mercados, supermercados y centro comerciales actuaron a su antojo, mientras en los barrios las multitudes se reunión para celebraciones desenfrenadas.

Todo esto ocurre ante la indiferencia del gobierno, que prefiere mirar para otro lado para no perjudicar al mercado.

La guinda del pastel la colocó esta semana el mismo gobierno cuando llamó a que regresaran a las aulas los estudiantes de las escuelas públicas y privadas de 29 de las 32 provincias.

En la capital, Santo Domingo y San Cristobal, el Ministerio de Educación postergó el retorno a clases de los estudiantes de las escuelas públicas, pero autorizó que lo hicieran los que pertenecen a los colegios privados, como si quisiera decir que a los primeros sí los afectaría el nuevo coronavirus y a los otros no.

La realidad es la realidad

Sin importar lo que digan, la realidad muestra el rostro amargo de la derrota sufrida por gobierno en materia de salud, para perjuicio de todo el país.

No hay camas covid-19 suficientes para atender la demanda de servicios; las Unidades de Cuidados Intensivos están prácticamente agotadas; cada día hay más contagios y más muertes.

Incluso, los mismos funcionarios que, cuando eran opositores, alimentaban la desobediencia civil y el desafío a las disposiciones oficiales para contener la pandemia, ahora se muestran como personas incapaces, ineptas, mientras la incertidumbre se apodera del país.

Aunque el aumento de las restricciones solo se concentran, por ahora, en el Distrito Nacional, Santo Domingo y San Cristobal, es de suponer que la pandemia se extenderá con fuerza hacia las demás provincias, sobre todo porque durante los fines de semana el Gran Santo Domingo “envía” a cientos de miles de sus habitantes hacia los distintos pueblos.

En pocas palabras, “esto no se sabe a donde vaya a parar”.

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