La crucifixión de doña Zoila

Por Darío Nin
A raíz de una declaración de la doctora Altagracia Guzmán Marcelino, ministra de Salud Pública, en el sentido de que mientras no haya un sistema se salud en Haití, las parturientas haitianas seguirán cruzando las fronteras.

Las declaraciones textuales de la ministra fueron las siguientes: “Hasta que Haití mejore el acceso a los servicios de salud, las parturientas haitianas seguirán cruzando la frontera”

Esas declaraciones me recuerdan lo plasmado en el artículo 210 a la Constitución de San Cristóbal inserto a petición de Pedro Santana, que para ejercitar la memoria histórica le reproduzco a continuación:

“Art. 210. – Durante la guerra actual y mientras no esté firmada la paz, el Presidente de la República puede libremente organizar el ejército y armada, movilizar las guardias nacionales, y tomar todas las medidas que crea oportunas para la defensa y seguridad de la Nación; pudiendo en consecuencia, dar todas las órdenes, providencias y decretos que convengan, sin estar sujeto a responsabilidad alguna”.

Esa paz vino a firmarse treinta años después (1874) en Port-au-Prince. . Imagínense, ese artículo le garantizaría a Pedro Santana, treinta años a juzgar por la fecha en que se firmó el tratado y cuidado de haberse seguido una línea recta, cuanto boicot a esa paz se hubiese dado.

No vengo a condenar a la señora Ministra, porque ella está viendo una realidad, la primera obligación de un ser humano es sobrevivir, a la búsqueda constante de mejores condiciones de vida.

Pienso que eso mismo vio la Dra. Zoila Martínez Guante, que a la sazón es la Defensor del Pueblo de la República Dominicana.

Tomando esa punta, con el pensamiento súper ágil que le caracteriza, ayudada por la visión que tras las visitas de los hospitales maternos tiene, de ver dominicanas esperando una cama que ocupa otro ser humano, pero de una nacionalidad distinta, (haitiana) se preguntó y me la imagino haciendo una breve pausa y exclamando en seguida un ¡aja y cuando va a ser eso!

Doña Zoila vio igual que la Ministro el problema, pero mientras la Dra. Guzmán Marcelino, anuncio que se está estudiando la situación, doña Zoila como mujer súper práctica, externó una posible solución, por la que más de uno ha querido crucificarla, pero con la crucifixión de Pedro, con la cabeza para abajo.

No sé si es que solo leemos titulares, no sé si somos tan mezquinos que reconociendo el valor de la propuesta no le damos los méritos, o simplemente es que estamos tan acostumbrado a la oscuridad que cuando resplandece la luz nos obnubila y no podemos ver lo que con tanta claridad se expone.

Si los detractores y falsos críticos, lo de falso, porque para criticar correctamente usted debe conocer lo que critica; se hubiesen detenido a leer y hacer un brevísimo análisis de la propuesta, vieran en ella que la Defensor del Pueblo de la República Dominicana, no le pide al Estado Dominicano que construya esos hospitales. Se lo pide a los pudientes que hacen negocios con Haití, a las organizaciones internacionales, a potencias “protectoras del Pueblo haitiano” y a otros dominicanos de buena voluntad; poniéndose ella como persona, o sea con su patrimonio, con su dinero, a la cabeza de los que donarían conforme a sus posibilidades.

¿Qué alega Doña Zoila para ese pedimento?: Lo que vio la Ministra, lo que ve usted y lo que veo yo, pero que, aunque criticamos no proponemos soluciones. Ella expresa que, si se construyen esos hospitales allá, en el lado haitiano, esas parturientas no tendrían que cruzar la frontera, evitamos conflictos ´posteriores sobre la interpretación de la nacionalidad del recién nacido, porque, aunque asumiendo que es haitiano, a quien, por solidaridad le hemos dado socorro de salud, esa acta hoy y mañana tendrá que decir que esa criatura nació en la República Dominicana Similar situación por la que estamos siendo procesados y condenados por organismos internacionales. Tendríamos que gastar lo que no tenemos para defender a la Republica frente a Cortes internacionales.

Yo voy más lejos que Doña Zoila, no sé en que esta la universidad que el Estado Dominicano donó a Haití, Según la doctora Martínez Guante, está cerrada, pero yo no lo sé a ciencia cierta, pero mi propuesta va en el sentido siguiente:

Que las universidades dominicanas, procuren subsidios internacionales, para con acuerdo con las autoridades haitianas, (observando los procesos pertinentes, por supuesto) preparen allí, médicos generales, enfermeras, parteras y paramédicos en sentido general, tanto para beneficio de Haití. como para beneficio de la República Dominicana. Personal haitiano para Haití, personal dominicano de la zona fronteriza preferiblemente, para los dominicanos. No es discrimen, sino que el personal haitiano conoce el idioma y costumbre de sus ciudadanos y lo propio para los dominicanos. ¡Ojalá por esto no me conviertan en un Esteban! y puedan en esta ocasión ver lo que todos vemos, pero que la Dra. Martínez vio y accionó

Hasta la próxima.

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