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La otra cara de la Moneda

Proselitismo y el llamado de la JCE

Por Santiago Mata
El Dr. Eddy Olivares, un especialista y experto jurista en asuntos electorales, ex miembro de la Junta Central Electoral (JCE) y vicepresidente del Partido Revolucionario Moderno (PRM), ha establecido, de manera magistral, como siempre, el paralelismo perfecto para desmontar la tesis de que en el país, los principales partidos de la oposición estén violando la ley electoral con la realización de actividades de campaña a destiempo.

Tanto en el atletismo, en la actividad política, como en cualquier otro tipo de competencia, antes del competidor salir al ruedo, su tarea fundamental es la preparación para  estar en condiciones adecuadas antes de que «suene el disparo».

Si fuera en béisbol habría que esperar a que se cante «play ball» y en boxeo los contendores esperan a  que suene la campana.

Pero, es harto sabido que cuando viene a sonar el disparo, es porque ya los competidores han tenido el tiempo y las condiciones  necesarias de prepararse para la competencia.

Igual que en la competencia olímpica, los partidos políticos -todos los partidos- tienen que agotar una  multiplicidad de tareas y  trabajos de preparación imprescindibles para poder estar listos en aras de competir por el poder político antes de que se produzca la proclama de la JCE.

El mejor ejemplo de todo lo que hay que hacer para mantenerse en forma para la carrera lo ha puesto el partido de gobierno, el PRM, partido que por cierto omite el Dr. Olivares al momento de hallar «culpables» a la Fuerza del Pueblo (FP) y al Partido de la Liberación Dominicana (PLD), de llevar a cabo una campaña a destiempo, lo cual demuestra, una vez más, que es más fácil ver la paja en el ojo ajeno.

Todos los partidos han hecho lo mismo con diferentes métodos, por diferentes vías y desde distintas instancias, formas y maneras.

Los partidos permanentemente tienen un trabajo de organización, en el sentido de organizar sus adeptos, de proselitismo para captar nuevos prosélitos, seguidores; trabajos de estructuración de sus dirigencias, de sus estamentos, sus bases y hasta tareas de solidaridad y acompañamiento en casos de tragedias, ect.

La fuerza del pueblo tiene tres años abocado a tareas propias de un partido nuevo que pretende tener un registro de su militancia y seguidores y lo ha venido haciendo mediante jornadas de inscripción y encuentros en todo el país.

El PLD llevó a cabo una restructuración de todos sus organismos dentro de la celebración de su Congreso Ordinario para terminar celebrando, no unas primarias, ni una convención oficializada por la JCE, sino una novedosa consulta popular sobre el perfil de su candidato presidencial, pendiente de oficializar cuando la ley  se lo permita y requiera, para participar en la carrera en igualdad de condiciones con Luis Abinader por el PRM y Leonel Fernández por la FP.

Sin dudas,  «una de las jugadas más inteligentes y exitosas de la política» criolla del presente.

Mientras que el PRM ha movilizado toda la estructura nacional que conforma ese partido político, desde Presidentes provinciales, municipales, alcaldes, senadores, diputados, miembros de la Dirección Ejecutiva, Vicepresidentes y Subsecretarios para que se encarguen de la activación inmediata de sus fuerzas electorales. El PRM inició sus aprestos en la actividad realizada en el  hotel Sheraton de la capital dominicana en febrero de este 2022   y estuvo encabezada por José Ignacio Paliza y Carolina Mejía, presidente y secretaria general del partido de gobierno.

Eso es proselitismo, algo imposible de prohibir aunque se hagan todas las leyes del mundo.

El proselitismo político, desde este concepto se puede normar, se puede regular, controlar con el propósito de preservar la prudencia.  Pero es muy cierto, como señala el Dr. Olivares  que nuestra legislación electoral carece de claridad al respecto.

El proselitismo funciona como un  mecanismo de persuasión que desarrollan los partidos para convencer a los ciudadanos  para que  les sigan o les apoyen, o para trazar políticas, mediante visitas, reuniones, charlas, encuentros, fiestas, ect.

No es posible prohibir el proselitismo  sin violar la Constitución de la República en sus artículos 45 que garantiza la libertad de conciencia y de cultos, el 46 que garantiza  libertad de tránsito, el 47 que garantiza el derecho de asociarse con fines lícitos, el 48 que garantiza el derecho de reunirse, sin permiso previo, con fines lícitos y pacíficos y el 49 que garantiza el derecho a expresar libremente el  pensamiento, las ideas y opiniones, por cualquier medio, sin que pueda establecerse censura previa.

A la legislación vigente  le falta definir y establecer con claridad la diferencia entre el proselitismo y la campaña electoral, que sí puede perfectamente normarse,  no sólo en cuanto al período de tiempo (período electoral) en que se permite, sino y fundamentalmente sobre cuales actividades comprende, aparte de la propaganda, los mítines y el uso del espacio público y los medios de comunicación de masas.

A los partidos no les pueden dar mucha soltura, ni se le pueden atar de brazos.

Mientras tanto, el Pleno de la JCE entregó a las organizaciones políticas una propuesta-compromiso por la integridad electoral de cara a los comicios de 2024 que ojalá sirva para dar mayor claridad a las normas vigentes.

Por tanto, es válido el llamado de la JCE como rector  y arbitro del proceso para evitar exceso, sobre todo desde el litoral que maneja los recursos del Estado.

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