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Las Fake News: la manipulación carente de ética.

Por Raquel Cruz Diaz.
Aunque el término Fake News se encuentra en mucho apogeo hoy en día, no es tema exclusivo de la modernidad, las noticias falsas han tenido históricamente mucha preponderancia, llegando a ser determinantes en toma de decisiones de trascendencia; tal es el caso de la guerra entre Estados Unidos y España en 1898, que tuvo su ingrediente detonante en la explosión del acorazado Maine.

Ante el crecimiento de los incidentes en Cuba por el reclamo de su independencia, llega en 1898 a la bahía de la Habana el acorazado Maine, produciéndose una trágica y violenta explosión de esta embarcación a solo semanas de su anclaje en la costa cubana, de 337 tripulantes en la nave, 267 murieron.

Esta información con mucha rapidez llega a los medios Estadounidenses, de alguna manera la campaña de prensa acentuó la entrada de Estados Unidos a la guerra, que en principio era un conflicto entre Cuba y España, los principales medios de comunicación de la época, en los que tenía una gran influencia William Randolph Hearst, reconocido como un afamado promotor de la prensa amarillista y manipulador de los medios de comunicación, despliega una serie de informaciones que de alguna manera sugerían que la detonación vino del exterior, indicando con esto a España.

Por otra parte, Joseph Pulitzer mantuvo una cobertura a todos estos acontecimientos, quienes siendo los magnates de la comunicación que lideraban dos medios rivales, vieron en esta explosión una oportunidad para llegar a una mayor cantidad de lectores.

Hearst con el New York Journal y Pulizer con el New York World, dirigieron una guerra de difusión, la competición se concentraba en la obtención de la historia más amarillista, con falta de veracidad, carente de hechos concretos, fundamentadas por completo en noticias falsas, con el único objetivo de llegar a una mayor cantidad de público y ampliar su difusión; erigiéndose esto como el casus belli de la guerra hispano-estadounidense.

“Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad” la frase se atribuye a Joseph Goebbels, ministro para la ilustración pública y propaganda de Adolf Hitler y reconocido en la historia como el padre de las

Goebbels era extremadamente culto, estudió y diseñó técnicas extraordinarias al servicio de la tergiversación de la información. Depuró su técnica con tal destreza que sus principales estrategias fueron recogidas en 11 principios.

El principio de simplificación y del enemigo único, el principio de la transposición, principio de la exageración y la desfiguración, principio de la vulgarización, principio de orquestación, principio de la verosimilitud, principio de la unanimidad, fueron algunos de los principios de Goebbels, la manipulación de masas era su finalidad.

Si una mentira se repite lo suficiente, llega a ser considerada una verdad; repetir incansablemente las ideas las fija en la mente de las personas, omitir las informaciones sobre las que no se poseen argumentos, así como disimular y minimizar las informaciones que favorecen al adversario, apoyarse desmedidamente en el populismo, y traspasar el pensamiento del líder al pueblo, fueron algunos de los postulados en los que se fundamentó la estrategia propagandística de Goebbels.

Muchos de los principios de Goebbels se infiltran hoy en día en la vida cotidiana y alimentan las difusiones de información manipulada en la actualidad, “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”, indiscutiblemente su ideología nos azota día a día, convirtiéndose en sello distintivo de la estrategia de información y comunicación de instituciones, gobiernos, grupos políticos y diferentes conglomerados.

Son muchos los ejemplos históricos de Fake News, como es el caso del NO-DO, Noticiarios y Documentales Cinematográficos, que se convirtió en el mecanismo de difusión propagandística del Franquismo, llegando a ser obligatorias las emisiones en todos los cines de España, en la que se exhibía al dictador como un trabajador incansable en beneficio del pueblo.

Hoy en día el término Fake News cobra mucho interés y tal y como establece el maestro Antonio L. Manzanero, se puede decir que un Fake news o como lo establece su traducción, noticias falsas, son aquellas que se construyen y propagan con el interés de manipular o de sacar beneficios propios, también se crean con el objetivo de perjudicar a alguien, ya que son noticias marcadas por un interés específico y que esencialmente se basan en la falsedad de la información.

Como expresamos precedentemente, las noticias falsas han existido desde hace mucho tiempo, no estamos frente a un fenómeno nuevo y se han propagado mucho antes de que existiera el internet, ya que desde siempre las luchas por el poder cuando se encuentran lideradas por personas sin ética, se han apoyado en la manipulación y es una herramienta para fabricar información con el objetivo deliberado de engañar a los lectores; sin embargo la trascendencia de las noticias falsas hoy en día es difícil de combatir, toda vez que las diferentes redes sociales y canales de comunicación a través del internet generan una posibilidad de propagación más rápida y amplia a través de las Tecnologías de la información y de la comunicación (TICs).

De la mano con las Fake News, contemporáneamente se construye el fenómeno de la posverdad que según Oxford se genera cuando los hechos objetivos tienen menos influencia en la opinión pública que aquellos que apelan a las emociones, los intereses personales y a las creencias particulares; el término surge en los escenarios políticos luego de la crisis económica del 2008, donde había resentimientos principalmente por las situaciones económicas, es entonces cuando se exaltan de forma emocional temas como la inmigración y otros tópicos que siembran dudas sobre el manejo eficaz de políticos ya establecidos, la posverdad está caracterizada principalmente por la manipulación de la información y se construye principalmente con el objetivo de influir en el marcador electoral.

Relata el afamado filósofo Britanico Anthony C. Grayling que en la posverdad todo es relativo, fomentando un ejercicio político que poco le importa la evidencia, porque se inventan historias todo el tiempo y ya no es importante la verdad. El ejercicio político contemporáneo, se basa frecuentemente en las noticias falsas y con ello se abre paso a una era de la política donde las emociones se superponen, y para los políticos que basan su estrategia de campaña en las Fake News y la posverdad los votantes son un número y “no necesitan ser personas pensantes”.

Las noticias falsas también influyen en la toma de decisiones, comportamientos y actuaciones de la vida cotidiana, tal y como queda ilustremente plasmado por el maestro Antonio L. Manzanero, las noticias falsas son generadas esencialmente por el interés de la manipulación, su difusión y construcción tiene una gran trascendencia que impacta de manera directa la capacidad de tomar decisiones, lo que va a incidir considerablemente en los recuerdos ya sean individuales o colectivos, pues en gran parte las decisiones que toman las personas van a partir de la información que se encuentra disponible y construida en su memoria, por lo que el consumidor siempre se va a decantar por aquello que conoce y que se ha concentrado en sus recuerdos, de esta forma puede escoger marcas determinadas debido a que una publicidad se ha encargado de impregnar una imagen con una marca específica, con el objetivo fundamental de implantar en la memoria que determinados productos estén asociados a un alto nivel de calidad, debido a que en torno a este se ha potencializado la difusión de noticias positivas.

Asimismo, como existen campañas positivas, se potencializan noticias negativas contentivas de campañas que pueden contrariar determinadas marcas, esta información normalmente construida por la competencia, se encarga de fabricar noticias negativas que tienen un mismo nivel en la esfera del recuerdo e impactan en el momento de tomar decisiones. La información deliberadamente distorsionada puede llevar al receptor a tomar decisiones y ejecutar acciones contrarias a su interés. (Blandón-Gitlin, et al).

La desinformación y los recuerdos falsos tienen efectos en la memoria, esa tendencia de la información interfiere, ya que la desinformación genera recuerdos inexactos, pero también puede implantar recuerdos falsos, además genera inquietudes sobre la exactitud y fiabilidad de la memoria, puesto que una información engañosa distorsiona la memoria de un evento.

Es importante saber que el recuerdo no refleja los hechos tal y como sucedieron, sino que ellos son lo que se construye a través de la interpretación subjetiva de lo que ha ocurrido y esta va a ser una combinación entre los conocimientos como tal y las experiencias preliminares y ulteriores a lo ocurrido, es de este modo que la noticia falsa tiene una gran preponderancia, por su inmensa capacidad de alterar los recuerdos, de este modo una vez implantada la noticia falsa en la memoria, esta tiene la capacidad de descomponer el recuerdo y logra que se reconstruyan las cosas de forma que jamás han ocurrido.

Este fenómeno es de gran relevancia en el estudio de la memoria de los testigos que participan en procesos judiciales, por lo que las noticias falsas pueden influir en la memoria, provocando interferencias en los recuerdos llegando a alterar el indicio subjetivo (memoria) y entremezclando los recuerdos de hechos vividos con implantaciones de hechos no vividos, pudiendo no existir precisión en la memoria, pues la información falsa puede incorporase propiciando el recuerdo de cosas que no necesariamente ocurrieron.

Constantemente la manipulación y manejo de la información se encuentran al acecho para moldear comportamientos, criterios, pensamientos y tomas de decisiones; es determinante prevenir con inflexibilidad las actuaciones antiéticas que subyacen de las noticias falsas, fomentando el pensamiento crítico y el análisis reflexivo con altos niveles epistemológicos.

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