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Llegó la hora de abrir los ojos

Por Miguel Pulino Valdez

Ya es el momento decisivo. En el escenario político dominicano se perfilan dos fuerzas opuestas con metas diametralmente distintas: el oficialismo del Partido Revolucionario Moderno (PRM) y sus 20 aliados, que parecen dispuestos a todo con tal de mantenerse en el poder, y la coalición opositora, que yo denomino «el bloque esperanzador». Este último abraza la posibilidad de una segunda vuelta, un escenario que, dada la historia y el panorama político actual con múltiples partidos significativos en la contienda, se muestra casi inevitable.

El comportamiento del PRM es alarmante. Utilizan recursos estatales sin escrúpulos y se alían con medios de comunicación y encuestas sesgadas para vender una imagen de estabilidad y progreso que no se corresponde con la realidad. Este manejo deshonesto del poder solo augura desastres económicos y sociales, especialmente para la clase media que ya sufre bajo su yugo.

Mientras tanto, el «bloque de la esperanza» no solo tiene el desafío de contrarrestar esta narrativa falsa, sino también de invertir más recursos que nunca, apoyar a sus candidatos a nivel local y desenmascarar las mentiras del gobierno. Ellos tienen la tarea crucial de asegurar el proceso electoral, incrementando la presencia de activistas y garantizando la seguridad del voto en el decisivo día D.

Es imperativo que los seguidores de este bloque opositor comprendan que el miedo no tiene cabida en esta lucha. Deben estar dispuestos a enfrentar todas las adversidades, desde manipulaciones hasta intimidaciones directas. El amor por la patria y el deseo de un verdadero cambio deben ser las armas que porten con orgullo.

El llamado a la acción no puede ser más claro: es crucial movilizar a la población para que participe activamente en las urnas. Solo así se puede aspirar a un cambio real. El futuro de la República Dominicana está en juego, y este es el momento de demostrar que la esperanza y la determinación pueden vencer al miedo y a la corrupción.

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