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El caso de «George Floyd» y la poblada de abril de 1984 pudieron aguijonear la «indignación» del presidente Abinader

Por Robert Vargas / Perspectiva
En República Dominicana han sido cometidos otros crímenes horrendos a manos de las fuerzas de seguridad en el gobierno de casi nueve meses del presidente Luis Abinader.

Sin embargo, ninguno de los anteriores provocó la reacción cargada de «indignación» por parte del Jefe del Estado, tal como ha ocurrido tras el pavoroso asesinato por fuerzas policiales de dos pastores evangélicos y las heridas a otros que viajaban en un automóvil, en Villa Altagracia.

Ocurre que, cuando Abinader se dio cuenta que la indignación popular crecía como una bola de nieve en las redes sociales, rápidamente se plantó frente al país al que le dijo que estaba indignado por esos crímenes y usó su cuenta de Twitter para pedirle perdón a las familias de las víctimas.

De inmediato anunció acciones enérgicas contra los autores de esos crímenes.

De esa manera, el Jefe del Estado se unió al clamor de justicia y se montó en la «bola de nieve», como si fuera «uno más».

Sin embargo, en otras situaciones similares Abinader ha guardado silencio y, como consecuencia, ha obtenido expresiones de censura por parte de parientes de las víctimas de los escuadrones de la muerte de la PN.

Los posibles «temores» de Luis Abinader

Algunos podrían pensar que la rápida reacción del presidente Abinader al crimen de Villa Altagracia estuvo motivado, «simplemente», por el dolor que lo provocó el hecho sangriento, pero quizás no sea así.

Abinader y sus asesores conocen perfectamente lo que aconteció en Estados Unidos tras el asesinato de George Floyd por un policía blanco.

Como las autoridades de ese país no reaccionaron con la celeridad requerida y pretendieron proteger a los asesinos, todas las ciudades estadounidenses fueron conmocionadas por una oleada masiva de protestas que trascendieron el territorio de la unión americana y, finalmente, acabaron con los sueños de reelección del ex presidente Donald Trump.

Las escenas impactantes de las multitudes en las calles, arrasando con todo a su paso, aterrorizaron a los grandes ricos, mientras el gobierno, para aplacar la crisis, se vio obligado a sacar a la guardia nacional de sus cuarteles.

Es bastante posible que Abinader y sus estrategas consideraran lo que ocurrió en Estados Unidos tras el asesinado de George Floyd y se adelantaran a los acontecimientos, como forma de frenar que la indignación  aumentara aún más en las redes sociales durante las vacaciones colectivas del país y se expresaran en forma de protestas violentas el lunes.

También Abril del ´84

Todos los gobernantes de República Dominicana, a partir de abril de 1984, padecen del «síndrome de abril del 84». Todos le temen al abril después de semana Santa.

A los más jovencitos les explico que, los días 23, 24 y 25 de abril de 1984, el gobierno del perredeísta Salvador Jorge Blanco envió a las calles al Ejército, que en esas tres jornadas asesinó a casi 200 personas durante la mayor protesta simultánea ocurrida en todo el país.

Esas protestas, que estallaron por sorpresa, desbordaron en pocas horas a las fuerzas policiales y Jorge Blanco mandó las tropas a enfrentar a la población. Ahí mismo ese presidente perredeísta se sepultó políticamente y, pocos años después, el ex presidente Joaquín Balaguer clavó los últimos clavos de su féretro político.

Ocurre que en abril de 1984, los dominicanos se fueron de vacaciones, como ocurre ahora. Desconocía, sin embargo, los efectos que tendría en sus bolsillos la firma por el gobierno de un acuerdo «Stand By» con el Fondo Monetario Internacional.

Como consecuencia de ese acuerdo con el FMI, se produjo una subida de los impuestos, y la suba generalizada de los precios de todos los artículos de la canasta familiar y los servicios.

De repente, el salario real de la población se volvió esfumó y de eso solo se dieron cuentan cuando fueron a los mercados, colmados y supermercados a comprar los alimentos.

La reacción no se hizo esperar y el estallido fue generalizado.

Ahora estamos en Semana Santa y en Abril. Con los precios de todos los productos industrializados cada vez más elevados y no se descarta que en los próximos días el poder adquisitivo del peso se desplome aún más.

En abril de 1984, los populares informativos Noticiario Popular y Noti-Tiempo fueron claves en la difusión de las noticias.

Sin embargo, en la actualidad, las redes sociales superan por muchos la capacidad de distribución de noticias verdaderas y falsas. Por tanto, cualquier detalle puede convertirse en la chispa que encienda la pradera.

Así las cosas, es posible que Abinader, con su proclamada «indignación» por la muerte salvaje de los dos pastores busque adelantarse a los acontecimientos para no tener que verse obligado a continuar el resto de su gobierno navegando sobre un charco de sangre.

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