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Los Mina llora la muerte de Juan María Castillo + Vídeos

Por Robert Vargas
Los Mina llora la muerte de Juan María Castillo Rodríguez. Unos lo hicieron en la intimidad de sus hogares, otros en las esquinas, en las redes  sociales y algunos más frente a su cadáver, en el cementerio Cristo Salvador, donde fue sepultado.

Ayer, uno de los líderes más prominentes del municipio Santo Domingo Este, curioso por la cobertura que Ciudad Oriental le daba al fallecimiento de Juan María, me llamó y me dijo en forma solemne y respetuosa:

-«¿Quién es ese señor?».

Entonces, le di algunas explicaciones y, al final, dijo:

-«]Ah! Era muy querido».

Juan María Castillo Rodríguez
Fallece Juan María Castillo; es una nueva víctima de la Covid-19

Frente al cadáver de Juan María, uno de sus cuatro hijos, a quien de niño le llamaban «Jhoncito», dijo que «los hijos siempre quieren imitar a su padre».

Sin embargo, él no se animó a imitarle por una razón sencilla: lo percibía como una persona que estaba en un pedestal muy alto, inalcansable. Lo admiraba y lo admira, tal como lo hacen los otros tres: Ibelka, Engels y la que para mí siempre será «la quinceañera».

Alrededor del ataúd con sus restos mortales estaban varios de sus amigos, algunos de los cuales no podían contener las lágrimas, hombres y mujeres.

Sentada e inconsolable estaba su esposa, la maestra Francia Disla.

Discreta y con los ojos llenos de lágrimas, también estaba Griselda Fox, la madre de «Jhoncito».

Allá, en el fondo, su amigo de toda la vida Juan Cristino Marte Pérez, ex Sub Director del Liceo Nocturno Ramón Emilio Jiménez.

Cabizbajo, triste y acongojado, Manuel Soto Lara.

Por igual el tronco de la familia Matos, y su hijo Abel Matos.

Ni qué decir de Domingo Eduardo de Vargas y Santana, con quien alimentó una amistad de más de 40 años.

Por ahí también estaban sus amigos de la Asociación Nacional de Consumidores, (ANACO), y muchos más.

El de ayer fue un día triste, muy triste en Los Mina.

-«Caramba, murió Juan María», decían en el barrio Puerto Rico, donde él tenía su inmensa biblioteca.

No recuerdo que alguien dijera ni una sola opinión desfavorable. Juan María, con su experiencia y concepción filosófica, había ayudado a miles en sus respectivas carreras profesionales.

También se había unido a decenas o cientos en actividades revolucionarias contra la dictadura ilustrada de Joaquín Balaguer-

Curioso, aunque él fue un anti balaguerista, uno de sus hermanos, Victor, siempre ha sido balaguerista. Pero el cariño y la unidad familiar entre ellos era inquebrantable.

Ayer, Victor lloraba a un lado. Se despedía de su hermano, quien se convirtió en el tronco de la familia.

Seis días antes, él habia estado en ese mismo lugar sepultando el cadáver de su otra hermana, Pura.

Demasiados golpes en tan poco tiempo.

Juan María se fue a la eternidad envuelto en la bandera nacional, tal como él lo quería. Lo complacieron.

Y, todos quienes lo conocieron en la escuela San Antonio, en los liceos Fabio Amable Mota y Ramón Emilio Jiménez; en Los Mina; en Santo Domingo Este, en los tribunales de la República; en las luchas clandestinas y abiertas nunca podrán olvidar su reciedumbre moral y política.

Hasta siempre, Juan María, te lloro con el alma.

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