Economía

Los precios en dólares de los Bienes Raíces, una tendencia en República Dominicana

Por Lic. César Fragoso / Asesor Inmobiliario
En la República Dominicana, la moneda oficial es el peso dominicano, razón por la cual, se supone, que todas las operaciones mercantiles deben hacerse en dinero nacional.

La realidad, es totalmente diferente y, día tras día, vemos como numerosas transacciones de bienes y servicios se hacen en dólares.

En el aspecto específico de los Bienes Raíces, se está convirtiendo en una tendencia habitual que los promotores fijen el precio en la moneda extranjera, como una forma de evitar un proceso de subida y bajada de precios según la fluctuación de la tasa de cambio.

Esta práctica, aunque no garantiza los valores finales de los inmuebles, ya que los mismos también son afectados por las subidas continuas en los costos de construcción, dan cierta estabilidad a los constructores y disminuye el nerviosismo entre las partes.

Muchos de mis clientes interesados en comprar una vivienda en nuestro país, se quejan por esta situación y, debo aclararles que la práctica, en lugar de perjudicarles, les beneficia.

Para los que vivimos en esta tierra del merengue, donde con el paso del tiempo se ha dejado de llamarle “tolete” a nuestro peso, algo que era muy habitual unos años atrás, podría resultar contraproducente, extraño y hasta causar enojo, el tener que pensar en dólares para pagar la casa con la que hemos soñado.

Sin embargo, esta condición natural del mercado monetario, le permite al que va a comprar un bien raíz, fijar un precio al momento de firmar el contrato de compra, que podría mantenerse durante el proceso de construcción y, en el caso de haber alguna variación hacia el alza, tener más derechos a reclamar que si los precios son fijados en pesos dominicanos.

Tenemos que entender que las compañías constructoras de casas y apartamentos son empresas que persiguen fines de lucro, que no son instituciones de beneficencia y que no pueden subsidiar los precios de lo que construyen, de manera que se mantengan en el valor original de lo que venden en planos, si les suben el dólar y, con ello, de todo lo que tienen que comprar para terminar las construcciones.

Se han dado casos de constructoras que han subido considerablemente los precios de apartamentos cuyos compradores separaron hace ya cerca de 3 años y los contratos fueron hechos en base al peso dominicano.

Esta circunstancia, si bien es cierto que en parte se da por una irresponsabilidad del promotor, el cual, posiblemente no cumplió con lo acordado en cuanto a la fecha de entrega del inmueble, no menos cierto es, que los efectos de la pandemia del Covid-19 afectaron la Industria de la Construcción la cual estuvo totalmente paralizada durante varios meses y reinició poco a poco sus operaciones cumpliendo con las normas establecidas por el Gobierno.

Esos contratos que fueron firmados en los primeros meses del 2019 cuando la tasa del dólar rondaba los 50.29 pesos llegó, a estar a finales del 2020 en 58.06, alcanzando en ocasiones los 60 pesos o más por un dólar.

Si a esto le agregamos el incremento que durante ese período han sufrido los materiales de construcción, resulta imposible que una empresa comercial pueda mantener los mismos precios en pesos que fueron establecidos en los acuerdos de compra-venta.

Ante esta condición, los compradores tienen tres opciones:

1-Pierden todo el dinero por la quiebra de la constructora.

2-Reciben de vuelta el dinero que hayan pagado hasta la fecha.

3-Se ponen de acuerdo con la constructora y negocian el nuevo precio de la propiedad.

Yo espero que ninguno de ustedes, ni compradores, ni constructores hayan tenido que sufrir la primera de estas opciones.

Si están pasando por la segunda, la constructora está dispuesta a devolverles el dinero y los compradores no pueden enfrentar los nuevos precios, desde mi punto de vista es mejor un mal arreglo que un buen pleito.

Es mejor para el comprador aceptar el dinero y tratar de conseguir algo más económico, aunque no sea de la misma calidad y, es una demostración de seriedad del promotor que, prefiere devolver el dinero y hasta llegar a enfrentarse en los tribunales ante su imposibilidad de cumplir con lo acordado.

Yo entiendo que, de manera especial para el comprador, la mejor es la tercera opción pues definitivamente no podrá encontrar en el mercado un inmueble como el que separó por un precio aceptable para su bolsillo.

Lo del aumento, aparentemente desproporcionado, no es otra cosa que el resultado de haber hecho un contrato basado en el peso dominicano para comprar unos materiales que se ven afectados por la fluctuación de la tasa del dólar y de los incrementos normales de la simple ley de oferta y demanda.

Para evitar que esto sea el pan nuestro de cada día y disminuir los problemas entre compradores y vendedores de inmuebles, lo mejor es fijar el precio en dólar y que se pague en pesos según la tasa del día.

Como esto es totalmente legal pues no viola ninguna disposición de nuestras autoridades monetarias, los precios en dólares de los Bienes Raíces, seguirán siendo una tendencia en República Dominicana

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