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Luis Alberto Tejeda muestra indicios del camino por el que va hacia la Alcaldía; se enfoca en la juventud; mira al futuro

Por Robert Vargas
El camino de Luis Alberto Tejeda ha sido más o menos el siguiente: nacido en el sur del país; muchacho crecido en Los Mina Viejo; aprendiz de empresario en el colmado familiar y luego empresario de éxito en distintas ramas que van desde el acero, la agropecuaria, (agro exportador y ganadería), las telecomunicaciones, la inmobiliaria las agencias de apuestas y la política.

Puede decirse que, en términos empresariales, lo tiene todo.  Y, en el aspecto familiar es una persona realizada.

En sus múltiples empresas emplea a miles de trabajadores. La maquinaria va sobre ruedas.

Pero, nunca falta un pero, a principio del Siglo XXI se le metió el «gusanillo de la política» entre las venas.

Llegó a ese ambiente casi sin proponérselo. De las ganancias derivadas de sus negocios tomaba una parte parte para comprar regalos a las madres y a los hijos de estas en el barrio que lo vio crecer, sobre todo, en Los Mina Viejo. Era un muchacho del barrio querido por todos aquellos con los que creció.

No fue parrandero y creció bajo la mirada severa de sus padres. Ahora es un tipo extremadamente disciplinado y meticuloso.

A principio de este siglo se inscribió en un comité de base del Partido de la Liberación Dominicana y, cuando decidió incursionar de lleno en política, se convirtió en diputado para el período 2016-2020.

Sus habilidades mayores estaban en los negocios, no en la política.

Un día le pregunté los motivos por los cuales él se involucraba en política y quería ser alcalde.

-«Así le puedo servir a mi comunidad», me dijo.

Y, de hecho, se metió de lleno en política. Conquistó la candidatura a la alcaldía por el PLD y, de no ser por lo sucedido en febrero del 2020, él sería el alcalde de SDE.

Aprendiendo de la experiencia

Luis Alberto, cuando se involucró en la contienda por la alcaldía creyó que las cosas eran como las que ocurrían en otro ambiente.

Pero, la realidad le dio en la cara y, en consecuencia, cometió errores que lo llevaron a la derrota electoral. Cargó, además, con el cansancio que tenía la población con los gobiernos del PLD.

Cuando fue derrotado en el 2020, no se puso a llorar, sino que, como persona que mira más allá de sus narices, analizó todo lo que había ocurrido en su entorno, aprende de su experiencia y vuelve a emprender. Ahora, con más conocimiento de causa.

Trata de conocer a los aliados de verdad y a los farsantes. Lo hace sin estridencia, en silencio. Tal como lo hizo con la construcción de su emporio empresarial y cuando se fue a la universidad a estudiar la carrera de licenciado en Derecho.

En este trayecto ha evitado ejecutar una serie de «consejos» de cercanos, que pudieron haberlo hundido políticamente.

Como consecuencia, se ha convertido en un individuo altamente potable ante la mirada de los empresarios, como él, y de las personas humildes, en los barrios.

En pocas palabras, vende confianza y capacidad gerencial. Tener más de cuatro mil empleados solo lo puede hacer un buen gerente. Creo yo.

Con las experiencias aprendidas, ahora se le ve sosteniendo reuniones en todas las circunscripciones.

Ha optado por reunirse con jóvenes para escucharles y exponerles sus criterios.

Los encuentros con la juventud sugieren que apuesta por el futuro.

A los mayorcitos de edad los tiene a su lado para escuchar sus orientaciones y aprender de ellos.

Luis Alberto va con su propio esquema, diseñado en construido en base a experiencias propias y ajenas.

Parece casi seguro que él volverá a correr por la alcaldía y, si las elecciones fueran hoy, sería bastante posible que se alzara con la victoria.

Sin embargo, Luis Alberto camina con la mirada en el horizonte, sin perder de vista la periferia, ni dejar de mirar hacia detrás.

Él va contracorriente, confiado y firme en sus propósitos, sin estridencias, a pesar de oposiciones internas mal disimuladas.

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