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Manuel Jiménez destruyó con los pies lo que Juancito hizo con la cabeza… (y quiere que lo aplaudan)

Por Robert Vargas
¿Cómo llamarle? ¿Genio? ¿Cinismo? ¿Incapacidad? o, simplemente, ¿Sin vergüenza? No se cual, pero uno de estos calificativos podría ajustarle perfectamente, como si fuera un anillo.

El asunto viene a cuento porque esta semana las autoridades municipales de todos los municipios de República Dominicana se fueron a un lujoso hotel del paradisíaco Punta Cana y allí, encabezados por el Ministro de Interior y Policía, Jesús Vásquez, hablaron de seguridad ciudadana, dela violencia y la necesaria participación de los alcaldes en su prevención.

Juan de los Santos
Juan de los Santos

Hasta «bonito» hablaron y cualquiera podría «comprarle el discurso». Sin embargo, en los detalles es que está el demonio haciendo de las suyas.

Recuerdo que hace varios años, en ese mismo escenario, la Liga Municipal Dominicana, hizo una asamblea de municipios similar. El líder de los alcaldes era el de Santo Domingo Este, Juan de los Santos. El actual síndico de este municipio, Manuel Jiménez, pasó sin penas ni glorias.

Corría el año 2015. Cuatro años antes, Juancito había dado un paso gigante en el combate contra la criminalidad, la violencia y la delincuencia.

Juancito se adelantó

En su momento, se le adelantó a todos los alcaldes del país y, se le puso por delante, por mucho, a las actuales autoridades del Ministerio de Interior y Policía.

Mientras los síndicos han estado reunidos en Punta Cana hablando de la lucha contra la delincuencia, violencia y la criminalidad, el actual alcalde Manuel Jiménez ha querido «vender gatos por liebres» a la comunidad al presentar, como si se tratara de un gran salto hacia adelante, el hecho de que pintara una pared con colores degradados en la avenida Barceló, frente al puente flotante.

El tipo no podía ser más ridículo. Con su «genial» iniciativa, él ha pretendido mostrar un avance que no es tal y, de paso, ha ocultado que destruyó con los pies lo que Juancito logró construir con la cabeza y el aporte fundamental de la fiscal Raquel Cruz.

Corría el año 2011 (¡Hace diez años!), cuando Juancito asumió de manera resuelta el proyecto de lucha contra la contaminación sónica diseñado por la fiscal Cruz.

Eran tiempos en que Santo Domingo Este era uno de los municipios más ruidosos de República Dominicana. Colmadones, drinks y discotecas por todas partes convertían en invivible este territorio.

Sin embargo, Juancito fue convencido por la fiscal Cruz de que estos centros emisores de contaminación sónica generaban intranquilidad en la población; propiciaban la violencia y la criminalidad y, ¿Porqué no? servían de base para operaciones ilegales.

Así, uno de los primeros pasos dado por Juancito y la fiscal Cruz fue disponer controles a la contaminación sónica.

Cruz diseñó la estrategia jurídica necesaria y Juancito le entregó armas, equipos, vehículos y locales para resguardar los equipos de sonidos que fueran secuestrados por disposición de un juez de la instrucción.

En ese contexto, Juancito puso a disposición de Cruz al entonces Director de Seguridad del ASDE, quien en la ocasión era el coronel Juan Pablo Ferreira Veras, hoy General de Brigada y Director Regional de la PN en el noreste del país con asiento en San Francisco de Macorís.

Todo fue cuidadosamente planificado y brillantemente ejecutado.

Iniciaron por la entonces tumultuosa y desordenada avenida Venezuela; siguieron a la avenida San Vicente de Paúl; de ahí a la calle Marcos del Rosario y al parque de Villa Carmen.

Luego penetraron por todos los barrios, absolutamente todos imponiendo la ley y el orden sin caer en atropellos innecesarios.

¿Qué hicieron?

Obligaron a que todos los colmadones, discotecas y drinks colocaran cristales que evitaran que el ruido saliera hacia las calles y molestaran a los vecinos.

A nadie le negaban su derecho de hacer negocios, pero a todos les reclamaban respetar el derecho de los demás a vivir en paz.

La disciplina en ese sentido era firme y, todos quienes querían establecer negocios de ese tipo en el territorio de Santo Domingo Este, construían sus establecimientos con ciertos estándares que no perturbaran la tranquilidad de los vecinos.

Dentro de esos establecimientos, los dueños y sus clientes hacían su mundo, pero eso era asunto de ellos. Juancito, Raquel y Ferreira hicieron lo que les correspondía.

Más adelante, el sucesor de Juancito, Alfredo Martínez, con sus altas y sus bajas, hizo lo que pudo.

Sin embargo, Manuel ha sido un desastre

Solo hay que transitar por la avenida Venezuela y su entorno; la avenida san Vicente de Paúl, la calle Marcos del Rosario; el parque de Villa Carmen y todos los barrios del municipio.

El desorden es total. Ya no obligan a los drinks, colmadones y discotecas a colocar los cristales anti ruidos y, de paso, diversos barrios se tornan invivibles por la contaminación sónica, la ocupación de los espacios públicos, la violencia y la criminalidad.

Mientras tanto, Manuel Jiménez, que fue incapaz de mantener lo que esa materia hizo Juancito, ahora quieren que le crean que el municipio se ha convertido en una «ciudad justa y creativa» solo que porque él ha pintado algunas paredes con colores degradados.

Si alguien quiere ver en lo que ha convertido Manuel Jiménez este municipio durante las tardes y las noches, solo tiene que transitar por los lugares que hemos mencionado y entrar un poco más en los barrios populares.

Definitivamente

Manuel Jiménez no le da ni por los tobillos a Juancito y encamina el municipio SDE rumbo hacia el desastre.

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