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Medioambiente, el Fiscal Milciades Guzmán y Manuel Jiménez destruyen con su inacción lo que Raquel Cruz hizo con la cabeza

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Actualizado el: 16 enero, 2021 - 11:49 AM (-04:00)

Por Robert Vargas
Ya nada será igual en este municipio. Lo que ahora sucede no le importa al Ministerio de Medioambiente; a la Procuraduría Fiscal de Santo Domingo Este, y mucho menos al alcalde Manuel Jiménez, quien se hace “el chivo loco” ante lo que ocurre en su “Ciudad Justa y Creativa”.

Literalmente, los barrios y residenciales de este municipio se han convertido en un infierno, y lo peor de todo, es que Medioambiente, la Fiscalía y la Alcaldía cerraron sus ojos y oídos para permitir que, a propósito, todo el trabajo que hizo la magistrada Raquel Cruz fuera destruido por ciudadanos que tienen cualquier cosa, menos ciudadanía, y comerciantes perversos que solo les interesa su cuenta bancaria.

Las tres instituciones han pretendido dejar que sea la Policía la que se ocupe de destruir el monstruo que ellos permitieron que volviera a nacer, a pesar de que Cruz ya lo tenía doblegado y solo faltaba darle continuidad.

La contaminación sónica y la invasión de los espacios públicos en colmados, colmadones, drinks, discotecas convertidas en “restaurantes” y viviendas de vecinos transformadas en establecimientos de venta clandestina de bebidas alcohólicas es la realidad actual que aplasta a los ciudadanos decentes de Santo Domingo Este.

A principio de la segunda década de este Siglo XXI, la magistrada Raquel Cruz, alarmada por la contaminación sónica e invasión de los espacios públicos, diseñó un proyecto que procuraba convertir a Santo Domingo Este en un territorio apacible y sin ruidos.

Los resultados fueron asombrosos y la metodología aplicada tremendamente simple. La gente volvió a vivir tranquila dentro de sus hogares.

Para lograrlo, contó con la colaboración directa y resuelta, primero del extinto alcalde Juan De los Santos, y luego de su sucesor Alfredo Martínez.

Jeannette Medina, quien completó el mandato trunco de Juancito, no colaboró en absoluto y, al contrario, se opuso a continuar con la campaña de descontaminación sónica.

¿En consistía el método aplicado por Raquel Cruz para silenciar a los ruidosos e invasores de espacios públicos?

Todo era bastante simple, pero requería dedicación y amor por el trabajo.

Ella recibía denuncias de los vecinos sobre negocios, viviendas o  establecimientos religiosos que contaminaran el ambiente u ocuparan las aceras.

Tras recibir la primera denuncia, el despacho de Cruz enviaba una notificación mediante acto de alguacil a la persona o establecimiento denunciado.

Cuando los responsables de estos la visitaban, ella les explicaba las denuncias que había recibido. Les informaba de que no podían ocupar las aceras ni las calles y que los decibeles del sonido emanados desde sus equipos no podía superar los 60 decibeles, de día, ni los 55 decibeles, de noche.

Muchos comerciantes y ruidosos en general, acataban las orientaciones de la dinámica Fiscal, pero otros no prestaban atención y seguían en lo suyo.

Ante esa situación los vecinos volvían a denunciar lo que sucedía y la Magistrada, con el respaldo de técnicos del Departamento de Medioambiente del Ayuntamiento de Santo Domingo Este, llegaba hasta los lugares denunciados; hacían fotografías y vídeos de lo que veían y hacían mediciones de los niveles de sonido que emanaban de los establecimientos.

Con esos medios de prueba en las manos, y la notificación hecha previamente, la magistrada iba donde un juez y le solicitaba la emisión de una orden que le autorizaba secuestrar los equipos de sonidos, clausurar los establecimientos hasta por tres meses para dar tiempo a instrumentar los expedientes y judicializar cada caso.

De su lado, los alcaldes Juan de los Santos y Alfredo Martínez suministraban hombres, armas, vehículos, instrumentos para romper candados y un local para guardar los equipos secuestrados.

De su lado, la Policía Nacional aportaba policías en abundancia para respaldar su acción.

Al final, se llegaba a algunos acuerdos con los propietarios de establecimientos, que convenían en colocar cristales anti ruidos y eliminar la contaminación sónica con la orientación del Cuerpo de Bomberos de Santo Domingo.

Para resarcir los gastos en los que incurría el ASDE y el Ministerio Público, los infractores tenían que compensarlos con decenas de miles de pesos y asistir a unos programas educativos.

De esa manera, poco a poco, Santo Domingo Este se fue convirtiendo en un modelo de territorio con cada vez menos contaminación sónica.

Raquel Cruz, en todo momento, contó con el respaldo total de la magistrada Olga Diná Llaverías, quien consideraba a su subalterna como su “cuarto bate”.

Su trabajo trascendió tanto, que Cruz fue llamada por alcaldías de otros municipios para que les orientara sobre como aplicar en sus respectivos territorios lo que ella había logrado en SDE.

Incluso, durante algún tiempo asesoró al sistema de urgencias 911 en la lucha contra la contaminación sónica.

La Fiscal Raquel Cruz ingresa a "Un Chin Restaurant, bar & Grill" para clausurarlo

La Fiscal Raquel Cruz ingresa a “Un Chin Restaurant, Bar & Grill” para clausurarloTodo se derrumbóSin embargo, con la llegada a la Procuraduría Fiscal de Santo Domingo Este del nuevo titular Milcíades Guzmán Leonardo, inició el principio del tiempo del fin de lo que hicieron Raquel Cruz, Olga Diná Llaverías, Juan de los Santos y Alfredo Martínez con el respaldo de la Policía Nacional.

Poco después de asumir el cargo, Milcíades Guzmán “se llevó” a Cruz del despacho que ocupaba en el ayuntamiento y le dio otro cargo en el Ministerio Público. parecía que le molestaba el brillo que ella, por sí misma, irradiaba en todas direcciones.

Raquel Cruz

Luego, el Ministerio de Medioambiente se hizo cargo de lo que hacía la magistrada Raquel, pero han sido un fracaso absoluto.

De su lado, el alcalde Manuel Jiménez, quien gusta mucho de hablar de su “Ciudad Justa y Creativa” ha pretendido hacerse el desentendido.

Hoy, en medio de la pandemia, se nota la falta que hace Raquel Cruz, puesto que, en materia de combate a la contaminación sónica y a la ocupación de los espacios públicos por los ruidosos, Milcíades Guzmán Leonardo, el Ministerio de Medioambiente y el alcalde Manuel Jiménez han demostrado que son buenos para nada.

Aunque algunos crean lo contrario, la Policía, por sus solas fuerzas, no puede ir muy lejos en esta materia. Pero eso es tema de otro artículo para explicarles el porqué de esta afirmación.

Ahora, en diciembre del 2020, la Ciudad Justa y Creativa de Manuel Jiménez es un verdadero infierno ante la indiferencia de los ministerios Público y de Medioambiente.

¿Será que los ciudadanos decentes que quieren descansar en sus hogares deberán abandonar el municipio?

Con el caso de Raquel Cruz se confirma el dicho popular de que “nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”.

 

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