Educación

Para miles de estudiantes en SDE, el actual año escolar va camino al desastre total

Por Robert Vargas
Aunque las autoridades del Ministerio de Educación baten palmas por el presunto éxito del recién iniciado año escolar 2020-2021, ejemplos específicos en Santo Domingo Este permiten deducir que el actual período educativo va rumbo al desastre total, sin importar lo que digan en el Gobierno.

Desde la semana pasada, Ciudad Oriental ha consultado a miembros del personal docente de escuelas públicas y privadas, a padres de familias y conversado con estudiantes de distintos niveles para conocer su parecer sobre el desarrollo de las clases en las modalidades auditiva (radio); audio-visual (televisión) y en línea (Internet).

La cantidad de escollos a lo largo del camino es tan abrumadora que, en sentido general, para los docentes, todo esto va “camino del desastre” y todos confirman que una cosa es lo que dicen en el Ministerio de Educación y otra muy distinta es la realidad.

La realidad supera por mucho la ficción

La pandemia del coronavirus y su secuela mortal de la Covid-19 ha atrapado a la escuela dominicana sin la preparación necesaria para afrontar el nuevo desafío, que ahora obliga aprender y a desaprender a contra reloj.

Un apagón acabó “acabó con to”

Aunque hace un par de días los ejecutivos de la Empresa Distribuidora de Electricidad del Este, (EDE Este), llamaron a los periodistas para decirles lo que hacen y hablar de las bondades de su gestión y de lo malvado que fueron sus predecesores, lo simple y totalmente tangible y verificable es que, ayer, una amplia franja del ensanche Ozama, y diversos sectores, estuvieron afectados por un extenso corte de energía.

Como consecuencia, los estudiantes no pudieron asistir a clases, ni siquiera por radio ni televisión, menos aún por Internet.

Este hecho se replicó en todos los barrios donde se produjeron cortes de electricidad desde las 8:00 AM hasta las 6:00 PM, sin importar de se tratara de servicios de “mantenimiento de las líneas de distribución” para reducir pérdidas.

Con el estomago vacío no se aprende

Claramente afectada, una maestra me comentó que:

-“Literalmente, se me rompió el alma y estuve a punto de llorar cuando vi a ese muchacho (su alumno). Estaba extremadamente delgado. No lo podía creer. Cuando le pregunté qué le sucedía, me explicó que en su casa tenían dificultades para comprar los alimentos y él, antes de la pandemia, desayunaba, merendaba y almorzaba en la escuela. Ahora, prácticamente no puede estudiar porque no tiene comida. Su situación es peor en medio de la pandemia. Como ese, hay muchos casos más”.

No hay dinero para “paqueticos”

En nuestras conversaciones con los maestros y los padres descubrimos que hay una queja generalizada: los padres no tienen dinero para comprar “paqueticos” de Internet para seguir las clases cada día. Aunque quieran hacerlo, no pueden, porque primero deben comprar los alimentos del día y estos están cada vez más caros.

Esto también afecta al personal docente, que se ha visto obligado a tomar de su sueldo para contratar servicio fijo de Internet o comprar “paqueticos”, por que el Ministerio no le suministra ese servicio. Esto equivale, simplemente, a una disminución en los salarios de maestros y maestras.

Los programas de TV y los cuadernillos

Las autoridades educativas se congratulan ellas mismas del presunto “éxito” de sus programas educativos a distancia por radio y televisión, pero, según dicen maestros y padres de familia, no existe una correcta relación entre lo que se dice en la radio y la TV con el contenido de los cuadernillos.

Una maestra me puso como ejemplo que una de las actividades sugeridas en uno de los cuadernillos para los alumnos de cierto curso, creo que 5to., consiste en realizar una investigación sobre los polos turísticos en República Dominicana y entregarlo en un vídeo editado con Publisher, audio incluido.

Esto último está genial, pero,… ¿En cual nivel anterior le enseñaron a esos alumnos a usar programas de edición de audio y a editar vídeos con Publisher? A lo mejor sería necesario que antes les enseñaran a usar esas herramientas.

En relación a los “cuadernillos” y los programas de TV, cuando hay coincidencia, los estudiantes perciben que “en la televisión van muy rápido y no hay forma de preguntar nada al profesor”.

En mi casa no se ve ese canal

La madre de una niña de siete años me explicó que esta estudia en la escuela Rafael De la Rosa Lara, en Los Mina. Ella tiene un inversor y, si se suspende el servicio de energía eléctrica, puede continuar con las clases por TV.

El problema es que el canal en el que debería ver el audivisual que le correspondería a su niña para ver el audiovisual en su televisor no se ve.

-“En mi televisor no se ve el Canal 33”, me dijo.

Corregir este problema significaría para esa familia rentar el servicio de televisión por cable, lo que no pueden hacer por falta de recursos; o adquirir una nueva antena, algo difícil si se toma en cuenta el bajo salario del único que trabaja en la familia.

Tengo tres hijos y un solo televisor

Otro caso llamativo es el de aquella familia que me dijo que tiene tres hijos en la escuela y cada uno está en un nivel de escolaridad distinto. Solo hay un televisor y no tienen Internet. ¿Cómo resolver el problema?

Seguimiento a los alumnos por los maestros

Otro grave problema que tienen el personal docente es cómo afrontar la supervisión y el seguimiento al nivel de desarrollo por cada uno de los alumnos.

La situación es extremadamente difícil.

Los maestros han convenido con muchos padres y alumnos formar grupos de WhatsApp para enviarles las clases e interactuar, pero esto también tiene el problema de la conectividad y de que los maestros y maestras terminan súper explotados porque tienen que trabajar el día entero y hasta de noche respondiendo inquietudes de los alumnos.

Eso ha llevado a muchos maestros a dejar que sea el Ministerio el que resuelva el problema, puesto que algunos están “a punto de volverse locos” y no faltan quienes ya estén pensando abandonar la labor docente antes de que su salud se deteriore.

Eso es en la escuelas públicas, pero ¿Y en los colegios privados?

En los centros educativos privados la situación es mejor, aunque no ideal, pero mejor. Eso sí, eso le cuesta “un riñón” a los padres de familia.

Lo primero es que en varios colegios se las arreglaron para atar sus programas educativos a ciertas editoras que, aprovechando la situación, se instalaron plataformas informáticas que respondan a las necesidades formativas de sus clientes, puesto que esto es lo que son para ellos los estudiantes y sus padres.

Por cada estudiante, los padres pagan entre ocho mil y 15 mil pesos o más para el uso de las plataformas.

Al ser de clase media, esos padres tienen mayores ingresos que sus pares de las escuelas públicas. En los cursos en los que están sus alumnos algunos tienen matrículas de hasta diez alumnos y otros hasta 20.

Por tanto, los padres se reúnen en grupos de WhatsApp para hacer sus reclamos a los colegios y a las editoras y estos tienen que responder, después de todo, se trata de una relación empresa-clientes.

En algunos colegios privados, los padres lograron parar en seco a los profesores que enviaban clases a los estudiantes “a cualquier hora del día”.

-“Cada materia tiene su horario y ustedes no pueden salirse ahí. Nosotros tenemos que trabajar”, les advirtieron. El asunto se ha resuelto poco a poco.

Aún así, los profesores pueden supervisar mejor el progreso de sus alumnos porque estos son menos, tienen televisión, energía eléctrica, internet y… ¡Tienen qué comer!

En definitiva….

La situación en el sistema educativo nacional dominicano es extremadamente difícil, dista mucho de ser todo lo bueno que dicen las autoridades y, tómese en cuenta, es creciente el número de maestros y maestras que están aterrorizados ante la posibilidad de tener que regresar a las aulas cuando la pandemia continúa provocando contagios y la Covid-19 cada día mata más personas.

¿Y la ADP?

Muy bien gracias…

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