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Populismo legislativo, el motor del populismo penal

Por Valentín Medrano Peña

¿Cómo pedirle al Ministerio Público (Poder Ejecutivo) que no juegue al populismo, cuando el hacedor de leyes festina su rol y juega a ser justiciero?”

Nuestros queridos legisladores siguen apostando a la drasticidad. Siguen creyendo en la mano dura, aún hay un Trujillo en cada ser que administra poder. El poder vuelve loco o marea a sus detentadores. No entienden que convertir una prerrogativa en potestad es disminuir al ciudadano, invadir su esfera decisional, quitarle optatividad, opciones, protagonismo e incidencia.

La acción pública es del Estado, que siempre lo quiere todo, la acción pública a instancia privada es el reino, poder y propiedad del ciudadano, que constituido en protagonista del proceso decide su prosecución o no. En ese ámbito es él y no el Estado (Policías, Ministerio Público o jueces) quien decide la suerte de su proceso. Y hasta eso le quieren quitar, y hasta eso quieren para si.

Lo así sancionado como proyecto a ser ley no es una conquista, es un robo de roles y protagonismo.

Los diputados juegan a ser drásticos para vender la idea de que odian lo que el pueblo odia, pero al final muestran su odio por los derechos y sus ciudadanos, sus representados, que pasan a ser, nueva vez, figuras decorativas o secundarias del teatro procesal, para en ello protagonizar al voraz Estado, que no se conforma con sus potestades y facultades, sino que quiere también gobernar los derechos ciudadanos.

En una acción de populismo legislativo los legisladores y el Estado escogen lo fácil, mancillar aún más a su creación más abominable, hecho a su imagen y semejanza, el pobre oprimido, que por pobre y excluido y con absoluta falta de oportunidades y correcta educación es orillado a delinquir. No fue su opinión, no lo decidió él. El Estado le escogió ese rol y la desigualdad lo confinó, pero, pero, pero, atacar las desigualdades, la falta de educación y trabajos dignos y oportunidades haría mucho ruido y saldría muy costoso, es casi revolución y obvio haría ver culpables a todos, hasta a los que elevarán como fallidas soluciones, candidatos con discursos y promesas, como siempre. Pero ha de haber un escansrio para pronunciarse, para ser oído.

Ah el pueblo! Y para seguirlos excluyendo y marginando no les convidaron a la discusión al respecto, no hubo escenario, fue por eso que convocaron a sus vistas acuarteladas a los miembros del Estado, a los fiscales, para regalarles un derecho quitado al ciudadano como compensación por el negocio de las cárceles o la administración presupuestal que le supone una extracción con la creación del propuesto, novedoso y auspiciado Ministerio de Justicia.

Esto, queridos fanáticos, sigue jodido.

 

Publicado por Julio Benzant

Periodista- Ciudadoriental.com; el primer periódico en Internet de Santo Domingo Este. CONTACTO [email protected]
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