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Santo Domingo, República Dominicana, . Con profunda solemnidad fue celebrada una misa en la Iglesia Las Mercedes en la Ciudad Colonial, en memoria de las más de ochenta venezolanos y 32 cubanos que fueron injustamente martirizados durante la intervención militar ejecutada por Estados Unidos en la República Bolivariana de Venezuela el pasado 3 de enero de 2026. La agresión incluyó el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de la diputada y primera dama Cilia Flores, aseveraron.
La eucaristía, por la cortesía del padre Frankely Rodríguez, fue presidida por el sacerdote Julín Acosta, quien viajó desde su querida Barahona y contó con la participación de representantes de movimientos sociales, activistas solidarios y miembros de la comunidad dominicana comprometidos con la defensa de la soberanía y la autodeterminación de los pueblos.
Sobre los asesinados durante la agresión militar, el Padre Julín expresó: “ustedes saben que esos son muertos que nunca mueren y por tanto nos toca hacer solidaridad para toda la vida”: Explicó la necesidad de cubanizarnos y venezolanizarnos en el dolor que provocan las agresiones de EEUU, desde el punto de vista de entenderlos para poder ser solo uno y ejercer la solidaridad.
En su homilía, el padre Acosta reflexionó sobre el pasaje bíblico: “quien se enaltece será humillado”, estableciendo un paralelismo entre los poderes que, según expresó, ejercen dominación mediante la fuerza y los fariseos mencionados en las Escrituras. Señaló que los conflictos actuales en América y Medio Oriente evidencian una peligrosa normalización de la violencia política, el saqueo de recursos y la instrumentalización de la guerra como mecanismo de control. Advirtió que el uso de las armas para criminalizar y someter a los pueblos puede conducir a consecuencias devastadoras para la humanidad y el equilibrio ecológico global.
Asimismo, destacó la necesidad de asumir un compromiso continental frente a las intervenciones militares, las políticas de dominación y la explotación de los recursos naturales, alertando sobre los riesgos geopolíticos actuales y las amenazas que podrían derivar en graves consecuencias humanas y ecológicas a nivel planetario.
El sacerdote subrayó que la eucaristía constituye un gesto de fraternidad y solidaridad con los pueblos de Venezuela y Cuba, así como un llamado a rechazar toda forma de política colonial o intervencionista que denominó como trumpismo neomonroista. “La paz no puede construirse desde la imposición ni desde la violencia, sino desde la justicia y el respeto mutuo entre las naciones”, expresó.
En la homilía, Francisca Peguero representando al Comité de Solidaridad en Defensa de la Soberanía de los Pueblos en Lucha, muy reverente explicó: estamos comprometidos con la paz y la solidaridad de los pueblos y sentimos que el mundo camina como si nada le está pasando a los derechos ante tantos crímenes y violaciones a los derechos y convenios internacionales.
Agregó que la Biblia tiene diferentes y múltiples pasajes bíblicos contra la violencia, contra la intervención, y que en Isaías 454 se establece que transformar el arado por asada, lo que significa que debemos transformar la violencia por la paz, las intervenciones armadas por la solidaridad, y que estamos aquí en esta misa implorando por la paz, implorando por la justicia y por el bienestar común, aseveró.
La también sindicalista, compartió el comunicado emitido este 3 de marzo por el Comité de Solidaridad en Defensa de la Soberanía de los Pueblos en Lucha, titulado “Sesenta días de la intervención militar estadounidense en la República Bolivariana de Venezuela”. El documento exige la liberación inmediata de Maduro y Flores, rechaza cualquier proceso judicial que consideren impuesto por la fuerza y denuncia presuntas violaciones a convenios internacionales y al Derecho Internacional.
El comunicado rinde homenaje a 32 ciudadanos cubanos y a más de 80 venezolanos fallecidos durante los hechos, denuncia el uso de armamentos no convencionales y condena el bloqueo petrolero y naval contra Cuba. Asimismo, expresa solidaridad con el pueblo de Irán ante recientes agresiones militares que, según el texto, habrían afectado instalaciones civiles y vulnerado normas internacionales de derechos humanos.
El documento también manifiesta respaldo a las autoridades venezolanas encabezadas actualmente, según indican, por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, y reafirma la decisión de enfrentar construyendo paz, la agresión militar de Estados Unidos y el secuestro de la Pareja presidencial, mediante mecanismos diplomáticos y jurídicos tanto nacionales como internacionales.
La ceremonia concluyó con un llamado a fortalecer la solidaridad entre los pueblos, defender la autodeterminación y promover una paz sustentada en el respeto a la soberanía, la justicia social y el derecho de cada nación a decidir su propio destino sin injerencias externas.
