martes, 6 de octubre de 2026
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Rhodes Espinal cuestiona instalación de tanques como zafacones en el Malecón de SDE

Por Rhodes Espinal

a reciente iniciativa de la alcaldía de Santo Domingo Este, hecha pública por el alcalde Dio Astacio en su cuenta oficial de Instagram, de instalar depósitos de desechos en el malecón, zafacones, pero utilizando tanques metálicos reutilizados (originalmente empleados para aceites de motor e hidráulicos) en nuestro Malecón de Santo Domingo Este, abre un debate fundamental sobre el desarrollo y aspecto estético de nuestro amado municipio: ¿cómo reconciliar las políticas de reciclaje con la planificación turística y el diseño estético del espacio público? La intención detrás de la medida es, sin duda, loable, pues refleja una búsqueda de solución al cumulo de basura que se esparce, de manera no intencionada, por los munícipes que cada día, y sobre todo los fines de semanas, abarrotan nuestro malecón; sin embargo, su implementación técnica choca frontalmente con la vocación estética, turística y de seguridad que exige nuestra principal ventana al mar.

El urbanismo moderno demuestra que el mobiliario urbano no solo cumple una función biológica o de limpieza, sino que comunica la identidad y el nivel de desarrollo de una ciudad. Nuestro malecón es el principal activo recreativo para las familias de munícipes y un punto de creciente interés turístico. Por esta razón, la introducción de tanques de carácter industrial, por más que se intenten acondicionar, interrumpe la armonía visual del paisaje costero. Un entorno estéticamente cuidado fomenta el orgullo ciudadano y eleva el valor percibido de nuestro municipio. Para consolidar a Santo Domingo Este como un destino atractivo, las soluciones de saneamiento deben ir de la mano con diseños novedosos, contemporáneos y visualmente integrados a la naturaleza marina.

A este análisis estético se añade un componente logístico y de seguridad que merece ser evaluado. Al tratarse de estructuras metálicas expuestas en zonas abiertas, estos tanques de metal se convierten de forma involuntaria en un foco de atención para la sustracción ilegal de metales, un desafío persistente en el entorno de las metaleras de la periferia. Una planificación urbana con enfoque de prevención del delito sugiere que el mobiliario público debe ser diseñado no solo para resistir los elementos naturales como el salitre, sino también para desincentivar el vandalismo mediante materiales compuestos o sistemas de anclaje de alta seguridad.

Estamos ante una excelente oportunidad para que la alcaldía demuestre su capacidad de escucha y evolución. La propuesta no debe ser desechar la valiosa idea del reciclaje de tanques, sino reubicarla: estos contenedores industriales podrían ser perfectamente integrados en talleres municipales, centros escolares y deportivos, centros de acopio o puntos de algunos tipos de transferencias. Mientras tanto, para nuestro Malecón se debe convocar a un concurso de diseño urbano o adquirir un mobiliario estandarizado de polímeros de alta resistencia o materiales sostenibles que proyecten modernidad. Santo Domingo Este tiene el potencial para ser una ciudad modelo; lograrlo depende de nuestra capacidad para fusionar la sostenibilidad con el orden, la belleza y la correcta planificación