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Soto Lara: bañando al diablo, en agua bendita

Por Manuel Sierra
El fin no justifica los medios, aunque para Dr. Manuel Soto Lara, es todo lo contrario, los medios son el camino para alcanzar el fin, no importa que el fin sea, ilegal o inmoral. El fin es lo que cuenta.

Está sola expresión bastaría para destruir las falacias argumentativas que publicó por este mismo periódico Ciudadoriental.com, en el día de ayer el querido Dr. Manuel Soto Lara, en cuanto nos calificó, en ocasión de unos twitteres publicados por nosotros y que, conforme a su faro moral, nos convierte en Apologista del Crimen de cuello blanco, porque no apoyamos los justicieros de la moralidad y la justicia sin dudar.

En los twitteres difundidos, con semejante coincidencias con nosotros, también publicó uno el diputado y abogado Amado Díaz, igualmente recogidos por el inquieto e incisivo periodista Robert Vargas director del medio digital, y en los cuales criticábamos la forma cómo algunos miembros del Ministerio Publico, (no la institución), han venido realizando sus actuaciones en algunos procesos de alegada corrupción, toda vez que así, no es la forma más legal de procurar justicia.

A decir de las invectivas formuladas por Soto Lara, de que somos chantajistas y más aún, nos tildó usando sus malas falacias, de apologistas de la delincuencia, lo cual hizo con el absurdo animo de legitimar, al estilo Hitleriano, las cuestionables actuaciones de sus admirados funcionarios, a contra pelo de algunos derechos. Pues al parecer, partiendo de sus elegíos, esos funcionarios no son de carne y hueso. Son infalibles.

Amado Díaz (i) y Manny Sierra
Amado Díaz (i) y Manny Sierra

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Entiende Soto Lara, en sus ebrios cuestionamientos que los fiscales, sin importar la forma, deben buscar la verdad a cualquier precio, en función del fin, en ese tenor adujo inquisitorialmente que, las pruebas, (que yo digo debería llamarle indicios), debían ser buscadas donde estén, aún en la casa de Dios. ¡que irreverencia!

Pues con consejos así, como los del amigo Soto Lara, que prefiere, a contra pelo de la legalidad, bañar al diablo en agua vendita y freír a Dios en aceite de alquitrán, para lograr un fin, como lo hacen sus ídolos por la fama, la legalidad sobra, y el debido proceso y con el respeto de la dignidad humana son asuntos del paleolítico, Pues así, como lo entiende él, lo hicieron los Hitlerianos, entendiéndose dueños de la verdad verdadera.

En su prédica refirió, que apoyamos delincuentes, pues no conozco a ningún delincuente sin previo juzgamiento y sin sentencia definitiva, pero sea como sea, a quien este aludió y que yo combatí en su trono, no ahora, está amparado por el principio de inocencia, mismo principio que alguna vez reclamo estruendosamente a capa y espada en favor de un imputado suyo de Romana, Soto Lara, quien luego por desgracia terminó, según algunos medios de comunicación, con una manilla de pesos en la boca.

Manuel Soto Lara
Manuel Soto Lara

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No creo que de mi twitter se reflejara, según el termómetro moral de Lara, algún rasgo o sesgo de apología, lo que sí sé que se reflejó fue la exigencia de respeto por la legalidad y la dignidad ajena, puesto que es mi estilo y proceder de pedirla, distinto, lo cual respeto, a la manera que de usual usa y practica mi amigo y colega Soto Lara, frente a los palacios de justicias, con fanfarreas y redoblantes carnavalescos.

Al parecer, dentro de su fanatismo por los fiscales, los twitter publicados y recogidos por Vargas, no los entendió Lara, ya que nunca defendí en los mismos inocencia ni culpabilidad de funcionario alguno, lo que sí, en cambio critique y seguiré criticando, es que sus ídolos twitteros, antiguos compañeros de partido y labores ministeriales por más de 20 años juntos, ahora arraz de otro caballo, pretendan seguir engañándonos con arrumacos de coquetas, pues de paso no sobra recordar que, la alegada corrupción que hoy altisonantemente se ataca, procede del mismo origen de donde salieron los fiscales que a u trance este defiende.

Si bien comparto con Soto, en parte, que todos debemos estar de acuerdo en combatir la corrupción, no importa el color del partido, sin embargo, me niego aceptar, como lo procura él, que para erradicar la misma, las autoridades violando la constitución actúen a cualquier precio, y yo entiendo que, -el fin no siempre justifica los medios-, para él, rabiosamente hay que buscar prueba en la casa Dios, y para mí, para buscar (los indicios) no las pruebas, entiendo, [N]o hay que ir acompañado del diablo a buscarlas.

Lara, en su paralelismo argumentativo trata de justificar, sin dejar espacio a la duda y sin base de sustentación lógica, que las críticas a sendos funcionarios públicos, propio de un derecho constitucional, por demás seres humanos con sesgos y virtudes, esconde una defensa en favor de un imputado, con ese irracional y falaz argumento, se engaña así mismo y de paso pretende engañar a los lectores, puesto que no dispone de una sola prueba que le permita afirmar sus subjetivas invectivas, a no ser que nos esté juzgando a partir de su muy propio proceder, lo cual no me extrañaría.

Por consiguiente, apreciado tocayo, me permito concluir diciéndole que, siga usted empecinado en su soberbia, en su ebriedad ingenua, bañando el diablo en aguas benditas, que yo, y quizás el Dr. Díaz, su antiguo compañero de oficina, si me acompaña, serenamente nos iremos a la iglesia más cerca a rezar, para que el buen juicio, la legalidad, el debido proceso, el respeto al honor y a la dignidad humana, se impongan por encima de los caprichos y los intereses oblicuos que se traslucen en la lucha, tal y como ocurrió con los jueces Sergio Moro, Lula-Brasil, Garzón-España, grabaciones abogados-clientes, caso Gurtel, y en el patio, el famoso Severino, caso Jorge Blanco.

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