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Sufragio: Elecciones no competitivas

Por Eddy Olivares Ortega
El Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española define la competición como la competencia o rivalidad de quienes se disputan una misma cosa o la pretenden y la competitividad como la capacidad de competir.

Los términos competición y competitividad son claves para explicar la causa de la baja intensidad de la campaña electoral, a pesar de que estamos a casi a un mes de las Elecciones Generales Ordinarias Presidenciales, Senatoriales y de Diputaciones.

Refiriéndose a los referidos términos, en su libro, ‘Comportamiento político y electoral’, Eva Anduiza y Agustí Bosch señalan que “los términos competición electoral y elecciones competitivas se utilizan con varios significados. Siguiendo a Bartolini (1999), podemos distinguir al menos cuatro dimensiones diferentes dentro del concepto de competición electoral, a saber: a) apertura del mercado electoral, b) disponibilidad de los electores para votar a distintos partidos, c) diferenciación de las alternativas políticas y d) vulnerabilidad electoral del partido en el gobierno”.

Nadie puede negar que las elecciones municipales fueron libres, justas y transparentes, por lo que la apertura de la entrada al mercado electoral no tuvo ningún tipo de restricción.

Sin embargo, en lo relativo a la vulnerabilidad electoral del partido de gobierno, tomando en consideración que, como es bien sabido, el Partido Revolucionario Moderno (PRM) no está en una situación de vulnerabilidad, la posibilidad de retener el poder nunca ha estado en duda.

Todas las encuestas realizadas por las firmas más calificadas han descartado siempre la competitividad en las elecciones del 2024, debido a que el PRM ha mantenido constantemente una valoración superior al 50%, mientras que su candidato presidencial, Luis Abinader, ha sido favorecido siempre con una intención de votos superior al 55%, la cual sobrepasa el 65% en la actualidad, lo que resulta inalcanzable para el expresidente, Leonel Fernández, que permanece estancado en un 20%, y para Abel Martínez, que no pasa del 10%.

Producto de lo anterior, las actividades de los partidos y sus candidatos se han reducido a niveles nunca vistos, lo que ha dejado la impresión que no estamos en medio de una campaña electoral.

Antes y después de la celebración de las elecciones municipales del 18 de febrero del 2024, con el propósito de justificar su catastrófica derrota, los partidos de la Liberación Dominicana (PLD) y Fuerza del Pueblo se dedicaron, más que a la campaña electoral, a cuestionar la integridad del proceso y a desacreditar al órgano electoral.

Mucho más grave es el hecho de que los referidos partidos opositores y sus principales candidatos se ausentaron de la campaña electoral por más de un mes y retornaron para celebrar el frustrado encuentro de confraternidad, encabezado por Leonel Fernández y Danilo Medina, que, contrario al fin perseguido, sembró un mayor desconcierto en sus dirigentes y militantes.

Finalmente, se espera que la competencia por el segundo lugar, entre el Partido de la Liberación Dominicana y Fuerza del Pueblo, sea un motivo para la intensificación, en el último mes, de la campaña electoral.

ej.olivares@hotmail.com

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