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Tras una semana ingresada y aislada por la Covid-19, la regidora Edita Sandoval mejora, pero el peligro no ha pasado

Por Robert Vargas
Tras una semana ingresada en el recién inaugurado hospital Dr. Luis Eduardo Aybar luego de resultar positivo a la Covid-19, la regidora Edita Sandoval no ha podido ser vista por su familia, tiene cierta progreso en su estado de salud, pero el peligro no ha pasado.

Sandoval, fue ingresada de urgencia el pasado viernes en ese centro asistencial cuando la Covid-19 la había puesto de rodillas y parecía estar a punto de sucumbir.

Con ella, sus parientes recorrieron distintos hospitales en busca de atención sanitaria y de que fuera ingresada a un centro médico.

Cuando lograron “una cama Covid-19”, Edita Sandoval tenía dificultades extremas para respirar y una infección pulmonar progresiva y en ascenso.

Desde entonces, fue aislada en una sala repleta de pacientes que, como ellas, peleaban, y aún lo hacen, por sobrevivir.

Desde entonces no ha podido ver a ninguno de sus hijos ni a sus hermanos, quienes van cada día al hospital con la intención de conocer su estado de salud.

Edita seguía este jueves ingresada en una sala llena de enfermos, conectados máscaras de oxigeno, y personal médico y paramédico vestidos con trajes especiales.

Los médicos luchan por salvar la vida de todos los que están allí.

El impacto sicológico de esas escenas es devastador puesto que, aunque la mayoría carece de fuerzas para levantarse, sus mentes están lúcidas y ven lo que allí ocurre como si se tratara de una película de suspenso o terror.

¿Cómo está Edita Sandoval este jueves?

Ella ha logrado superar la etapa más crítica, pero no está fuera de peligro. Sus pulmones todavía están infectados y presenta dificultades para respirar, lo que explica por el daño que padece en su sistema respiratorio.

Los médicos continúan evaluándola cada día. Hasta ayer,  ella solo se podía comunicar con su familia a través de terceras personas.

Hoy pudo conversar con un pariente, pero se le notaba que su respiración no era buena todavía.

El peligro de que todo lo ganado se pierda en “un santi amen”, es bastante posible, por lo que los médicos quieren continuar atendiéndola hasta asegurarse de que quede libre del nuevo coronavirus.

Si le diera el alta y su situación se complicara, es bastante posible que, si regresa, ya no encuentre cama ni UCI disponible.

Las escenas que en esa sala ocurren la devastan sicológicamente, exactamente igual que como le ocurre a todos los que están allí junto a ella.

Están padeciendo el peor momento de sus vidas puesto que saben que, en cualquier momento, alguno de los que está allí puede fallecer sin previo aviso.

Mientras tanto, aunque tengan alimentos en sus hogares, todos pasan hambre, puesto que, para los médicos, lo más importante es mantenerlos vivos hasta que puedan derrotar al nuevo coronavirus y lograr ver a sus pacientes salir de allí, aunque débiles, con una esperanza de vida sobre bases sólidas.

Se trata de detalles que retratan la realidad en un momento en que la Covid-19 aplasta a la República Dominicana, tras el brutal fracaso de las autoridades en la gestión de la pandemia.

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