Opiniones

Unidad nacional contra presiones de la ONU

Por Juan López
Hoy, más que nunca, los líderes de los diferentes partidos, de las organizaciones de la sociedad civil y el gobierno nacional están compelidos a deponer diferencias política-ideológicas y actitudes sectarias para gestionar, a la mayor brevedad, una sólida unidad nacional que les permita enfrentar, resistir y vencer las presiones y propósitos que, contra la R. Dominicana (RD), pretenden implementar la ONU, CARICOM, EE.UU., UE, Canadá, OEA, y varios organismos internacionales para, supuestamente, encontrar “soluciones a las gravísimas crisis” que azotan a la vecina república de Haití, empujándola a su extinción como Estado-nación.

Vislumbrando las tendencias de esas presiones, en nuestra reflexión “Inaceptables e irresponsables las solicitudes de la ONU” que publicamos en este importante medio, el 13 de noviembre de 2022, afirmamos lo siguiente:
“La ONU, recientemente, a través de su Alto Comisionado para los Derechos Humanos y de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), ha desatado una ofensiva pública internacional contra la RD, reiterando las siguientes solicitudes y reclamos:

«…Dada la crisis humanitaria y de derechos humanos a la que se enfrenta Haití, la RD debe detener las deportaciones de ilegales e indocumentados haitianos, y también redoblar esfuerzos para prevenir la xenofobia, la discriminación y las formas conexas de intolerancia basadas en el origen nacional, racial o étnico, ante las condiciones de los inmigrantes”.

Ahora, ante la evidente incapacidad, hipocresía e indolencia en la visión y accionar de la comunidad internacional con respecto a la crisis haitiana, en especial las instituciones y países indicados en el primer párrafo, contra la incertidumbre y posibles desenlace de la muy peligrosas crisis que flagelan al pueblo haitiano, hasta se ha “programado establecer campos de refugiados en RD para haitianos que huyan de su país”.

Los estrategas de EE.UU, Canadá, UE y los técnicos de la ONU y sus organismos satélites, desde sus muy confortables oficinas, proyectan la absurda e imprudente solución de las crisis económicas, políticas, sociales, humanitarias e ingobernabilidad de Haití usando territorios y acciones en y a través de la RD, lo cual es una total impertinencia y fehaciente demostración de la ignorancia que les afecta.

Esto es así porque, aun cuando estos RD y Haití comparten la misma isla, los dos países viven realidades históricas, sociales, culturales, económicas y políticas totalmente diferentes.

Como “la ignorancia es atrevida”, desde la ONU y determinadas organizaciones de la comunidad internacional se empecinan en promover inaplicables ideas y propósitos que, evidencian que dichos estrategas y técnicos ignoran por completo las significativas diferencias que imposibilitan “soluciones a las crisis haitianas desde y en la RD”.

También ignoran que importantes acontecimientos históricos y realidades socio-políticas, culturales atestiguan el real distanciamiento entre las dos naciones. Incluso que existen recíprocos comportamientos y animadversiones ideológicas, sociales y hasta determinados niveles de resentimientos entre determinadas franjas sociales de ambos pueblos.

Por lo tanto, resulta absolutamente inaceptable para el gobierno y pueblo dominicanos la posibilidad de establecer “campos de refugiados en RD” y creación de otras estructuras para intentar solucionar las ancestrales y añejas crisis haitianas en y desde la RD. ¡Nadie está obligado a lo imposible!

En ese contexto volvemos a reiterar que ellos, los haitianos en su territorio, con reales ayudas económicas, técnicas, militares y políticas (mediante la implementación de un eficaz fideicomiso) de la comunidad internacional, liderada por la ONU con sus diferentes organismos, BID, UE, CARICOM, EE.UU. y Canadá, al margen total de RD, son los responsables de pacificar y crear las condiciones apropiadas para que, en el tiempo que sea prudente, realizar elecciones libres, equitativas y transparentes para elegir las autoridades presidenciales, congresuales y municipales para la gobernabilidad e instituucionalidad democráticas entre y para los haitianos.

Mientras tanto, aquí, en RD, se mandatorio que se produzca una sincera unidad nacional para enfrentar las presiones y errados objetivos que la ineficiente y apática comunidad internacional pretende aplicar en y con RD para solucionar la peligrosa crisis haitiana que amenaza la paz social y económica de los países de la región, en especial de la RD.

Por todo lo anteriormente explicado, la consigna de la hora en RD es “Unidad nacional contra las presiones y malsanos propósitos de la ONU” ¡No hay otra alternativa!

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