Por Carlos Rodríguez
l presidente Luis Abinader ha dicho que quiere comparar 20 años de gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) con los seis (6) años de su administración, cuando ya no hay espacio ni para ser comparados con cuatro años del PLD. Y si vamos a comparar, hagámoslo con seriedad, sin arrogancia y, sobre todo, sin pretender que el pueblo olvide cómo vivía antes y cómo vive hoy. Porque gobernar no es solamente prometer carreteras y dar picazos y cintas; gobernar también es lograr que una madre pueda comprar la comida de su familia, que un trabajador pueda llenar el tanque de su vehículo y que un enfermo consiga sus medicamentos sin tener que escoger entre comprar una medicina o llevar alimentos a su casa. La gente no come discursos ni paga sus facturas con anuncios de obras o inauguraciones: la gente vive de lo que le alcanza el bolsillo.
La caballerosidad y la cortesía son virtudes, pero no pueden convertirse en excusas para guardar silencio cuando se pretende presentar una versión incompleta de la historia. Que el presidente del PLD actúe con respeto hacia quien ocupa la Presidencia de la República habla de su educación política; sin embargo, el respeto no obliga a aceptar comparaciones que ignoren la realidad ni a permitir que se le falte a la verdad al pueblo dominicano. La oposición tiene el deber de reconocer lo que esté bien hecho, pero también la obligación de señalar los errores, denunciar las promesas incumplidas y defender a las familias que sienten que el dinero ya no les alcanza. Si el presidente Abinader propone comparar 20 años contra seis, que se comparen también el poder adquisitivo, el costo de la canasta familiar, los precios de los medicamentos, los combustibles, los salarios y la tranquilidad con que vivían los hogares. La discusión no debe ganarla quien más obras enumere, sino quien pueda demostrar con hechos que la gente vive mejor.
No se puede borrar que, durante los gobiernos del PLD, especialmente en el período 2012-2020, se desarrollaron importantes proyectos de infraestructura, educación, vivienda, salud y energía. Ahí están la Circunvalación de Santo Domingo, la Circunvalación Norte de Santiago, las vías de la región Este, los elevados de la autopista Las Américas, la construcción de más de 23,000 aulas escolares, la Jornada Escolar Extendida, Ciudad Juan Bosch, las estancias infantiles y los centros INAIPI. También están la Central Termoeléctrica Punta Catalina y las intervenciones en hospitales y centros de atención primaria. Ningún gobierno está libre de errores ni de cuestionamientos, pero tampoco se puede borrar de la memoria nacional lo que se hizo. Muchos dominicanos recuerdan aquellos años como una etapa en la que podían organizar mejor sus gastos y sentían un mayor alivio en el costo de la vida. Hoy, el precio de los alimentos, los combustibles y las medicinas se ha convertido en una preocupación permanente para miles de hogares. Decir que antes se vivía mejor no es una verdad matemática para todo el mundo, pero sí es un sentimiento que merece respeto y una respuesta seria del Gobierno.
Juan Bosch nos dejó una enseñanza que sigue teniendo vigencia: «La verdad no se inventa; la verdad se descubre». Esta frase se presenta aquí como una paráfrasis de su pensamiento, no como una cita textual verificada de una obra específica. Su legado ético invita a ejercer la política con responsabilidad, honestidad y compromiso con los más humildes. Por eso, el PLD no necesita humillar a nadie ni faltar al respeto al presidente de turno, pero tampoco debe confundir la prudencia con la complacencia. Cuando se insiste en una comparación política, hay que responder con memoria, argumentos y datos. La República Dominicana necesita menos triunfalismo y más sensibilidad social; menos discursos sobre grandes realizaciones y más respuestas para quien no puede completar la compra del supermercado. La cortesía nunca debe estar por encima de la verdad, y ningún gobernante puede pedir que se mida su gestión únicamente por las obras que inaugura, mientras el pueblo mide su realidad por lo que puede poner cada día sobre la mesa.
*¿Por qué en los gobiernos del PLD el pueblo vivía mejor y la vida era más asequible?*
