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Buenaventura Bueno Morillo, (El Turi) (i) y Carlos Campusano, (El Bello)
Buenaventura Bueno Morillo, (El Turi) (i) y Carlos Campusano, (El Bello)

¿Usan “accidentes de tránsito” para acabar con la vida de activistas de Marcha Verde? + Fotos

Por Robert Vargas
Entre activistas del colectivo Marcha Verde han comenzado a surgir “teorías de la conspiración”, que consideran posible que organismos de seguridad recurran a “accidentes de tránsito” para acabar con la vida de algunos de ellos sin dejar rastros de que se pudiera estar en presencia de crímenes de Estado por motivaciones políticas.

El más reciente caso es el “accidente” en el que dos personas murieron y otras resultaron heridas, una de ellas de gravedad, en la autopista Duarte, luego que un automovilista condujera su vehículo a gran velocidad directamente hacia el lugar donde estaban varios miembros de Marcha Verde, uno de los cuales está, desde ese día, en coma fruto de los golpes padecidos tras la embestida.

El anterior ocurrió hace varios meses en la carretera Sánchez, cuando  el vehículo conducido por un directivo sureño de Marcha Verde fue empujado fuera de la vía por otro vehículo. Como consecuencia, el activista social padeció golpes de consideración.

Los dos hechos, en sentido general, han pasado casi desapercibidos ante la opinión pública debido al manejo mediático que se le ha dado a ambos, pero que han comenzado a crear suspicacias en “los verdes”, quienes se consideran víctimas de la vigilancia de los organismos de seguridad del Estado, esto último admitido por el gobierno.

Se disparan las alarmas

El “accidente” que ha disparado las alarmas y dado origen a una teoría de la conspiración, es el ocurrido el domingo 17 de Septiembre, en la autopista Duarte, a la entrada del balneario Acapulco, en “El Pino de La Vega, que está justo a la entrada del campamento de lucha Loma Miranda, en el cruce que conduce a San Francisco de Macorís.

Allí estaban reunidos varios activistas “verdes”. Eran visibles por llevar todos banderas, gorras y camisetas verdes.

Regresaban de la marcha en la que participaron momentos antes en La Vega.

Varios eran de Santo Domingo Este, otro de Haina y algunos más de otros lugares.

Se detuvieron en ese lugar para comer chicharrones de esos que venden comerciantes de la zona y que preparan ahí mismo, a la vista de los clientes.

Nada les hizo pensar que, tranquilos como estaban, la muerte los acechaba.

Desprevenidos estaban cuando, aquel automóvil, en un lugar donde no hay curvas pronucniadas, abandonó la vía  y a gran velocidad se dirigió directamente hacia donde estaban los verdes comiendo tranquilamente chicharrones.

El conductor derribó con su vehículo a todos los que encontró a su paso, destruyó varias instalaciones hasta que, finalmente, quedó empotrado en el fondo.

Tras él había dejado dos cadáveres, uno de un propietario de uno de los negocios de venta de comida, y otro de un trabajador:  Julio Antonio Marte Cruz
y Humberto de Jesús Espinal.

La escena era de espanto. Allí estaban esparcidos en el suelo los activistas verdes, golpeados e inconscientes. Parecía que todos estaban muertos.

Narciso Isa Conde (i) y Rafaelito El Flaco, en una foto hecha antes del inicio de la Marcha verde en La Vega
Narciso Isa Conde (i) y Rafaelito El Flaco, en una foto hecha antes del inicio de la Marcha verde en La Vega

Entre los “verdes” heridos estaban Rafael Ubaldo Rodríguez Méndez (Rafelito El Flaco), quien ya no tiene nada de “flaco”; Franc QuezadaBuenaventura Bueno Morillo, (El Turi), los tres de Santo Domingo Este  y fuera de peligro.

Franc Quezada, quien es un fino investigador, regresó al lugar del "accidente" en busca de evidencias con la que elaborar su teoría del caso.
Franc Quezada, quien es un fino investigador, regresó al lugar del “accidente” en busca de evidencias con las que elaborar su teoría del caso.

 

Quien padeció lesiones más graves, que aún lo mantienen en coma en una unidad de cuidados intensivos en el Hospital Juan Bosch, en La Vega, es Carlos Campusano, (El Bello), de Haina.

El Turi fue trasladado al hospital traumatológico Dr. Ney Arias Lora, donde aún está ingresado.

Narciso Isa Conde, (i) y El Bello, antes del inicio de la marcha verde en La Vega
Narciso Isa Conde, (i) y El Bello, antes del inicio de la marcha verde en La Vega

¿Qué sucedió con el conductor?

A pesar de la tragedia que provocó, el conductor no padeció ni un rasguño. Esto se explica por el hecho de que en su embestida, se cuidó de que cada una de las personas que golpeó con su vehículo y de las casetas que derribó fueran impactadas con el lado derecho, nunca del lado del conductor.

Tan pronto sembró su estela de muerte y destrucción y el vehículo se detuvo, el conductor salió del mismo, cruzó la autopista hacia una gasolinera y allí recibió “protección” de una unidad patrullera de la Policía.

Según testigos, este es el conductor del vehículo que ocasionó la tragedia.
Según testigos, este es el conductor del vehículo que ocasionó la tragedia.

¿Qué más sucedió con el conductor?

Aunque parezca extraño, este individuo, que andaba un un automóvil supuestamente rentado en una empresa de alquiler de vehículos en la avenida Charles de Gaulle, de Santo Domingo Este, no fue llevado a un establecimiento de la AMET de La Vega, sino que lo trasladaron directamente ¡a Santiago!

Los testigos dicen que el conductor andaba solo, pero, según  ha trascendido, en el acta que alegadamente levantaron las autoridades, se informa de que el individuo estaba acompañado de otras dos personas.

¿Fue un accidente de tránsito o un crimen cuidadosamente planificado?

Varios de los heridos, entre estos Rafelito El Flaco y Franc Quezada, sospechan de la posibilidad de que no se tratara de un accidente sino de una acción deliberada para aniquilarlos a todos, sino a algunos de ellos, logrando que aparentara que se trataba de un simple “accidente”.

¿En cuáles circunstancias apoyan para respaldar esa hipótesis?

Una de ellas es que varios testigos sostienen que el conductor se desplazaba por la autopista siempre a la ofensiva en dirección hacia “los verdes”; otra  es que el automóvil fue dirigido directamente contra ellos solo del lado izquierdo y que, finalmente, la Policía que “lo protegió” se lo llevó directamente a Santiago y no a La Vega, que es la jurisdicción que le corresponde.

A esto le agregan que en la AMET de Santiago, en reiteradas ocasiones se negaron a dar la identidad del chófer y establecer con precisión su paradero.

A estas alturas, con el hermetismo que el asunto ha sido tratado, y con el manejo dado por las autoridades al caso, ya los verdes comienzan a sospechar que los organismos de seguridad del Estado han ideado la forma de aniquilar a algunos de ellos usando automóviles como proyectíles para aparentar que se trata de accidentes de tráfico.

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