Opiniones

¿Para qué el gobierno quiere conocer la cabeza de la Marcha Verde?

Por Santiago Mata
Cada vez que los funcionarios del gobierno abren la boca para referirse a las protestas sociales contra la corrupción, la respuesta es siempre la misma:

-La Marcha Verde no tiene cabeza.

Al gobierno, claro está, le gustaría ponerle una, porque suponen que pisándola acabarían con ese problema de una vez y por todas.

Pero cada vez lucen más desconcertados en su afán.

Tanto es así, qué en más de una ocasión, han tratado de inventarle esa cabeza que, según ellos, le falta a la protesta.

Desde el Comité Político del PLD, por ejemplo, se han desatado los diecisiete demonios, cada uno con su lanza afilada, detrás de las fuerzas ocultas que desde el pasado mes de enero han convocado a la sociedad a reclamar en las calles el cese de la corrupción y el fin de la impunidad.

Pero no la encuentran.

Más recientemente, una caterva de abogados peledeístas pegaron el grito al cielo para implorar, tal vez a Belcebú, que no se mencionen más los nombres de los corruptos y hasta amenazaron con llevar La Marcha Verde a los tribunales de la república, paradójicamente, el lugar donde la sociedad quiere ver a los que han defraudado al estado.

¿Contrasentido?

No.

Solo una muestra inequívoca de desesperación y desconcierto.

El gobierno necesita, y para ello es capaz de usar todos los recursos -incluyendo los imposibles- desacreditar y reducir la protesta social a un mero asunto de resentimiento político.

Solo ven a la oposición; pero no ven la corrupción.

Y en su prisa por desarticular la protesta, se ha valido de sus protectores a sueldo, medianeros de ocasión y todo tipo de vocingleros y malabaristas; los mismos de siempre, que un día le tiran la Marcha Verde entre los brazos a tal o cual partido de la oposición y en la noche se la estrujan en la cara a los empresarios.

El gobierno ha probado diferentes cabezas, pero ninguna le ajusta al movimiento.

Pero no se definen.

¿Tiene o no tiene cabeza el Movimiento Verde?

Ellos lo saben y de ahí, su desconcierto.

Marcha Verde no tiene cabeza.

Y no la tiene porque se trata de una convocatoria a la conciencia; un llamado al deber ciudadano a defender su patrimonio, a defender sus impuestos.

La Marcha Verde es un grito de indignación y un clamor colectivo, no solo a que no se robe, sino, a que haya castigo para el que le roba al pueblo los recursos que deben destinarse a la salud, la educación, la vivienda y a los demás problemas que agobian a una sociedad que parece estar dispuesta a reclamar en las calles por el fin de la corrupción y cárcel para los corruptos.

Esa es la razón por la que, desde arriba, el PLD y el gobierno ven en la Marcha Verde al mismo diablo encarnado en la oposición con el propósito de desacreditar y desestabilizar el gobierno.

Con ese «cuco» han querido meterle miedo al resto de los peledeístas.

Saben que no es un juego

Por eso le temen al Movimiento Verde, algo perfectamente entendible desde el punto de vista de la teoría popular de la «soga y el ahorcado».

Ellos son los únicos que se benefician de la corrupción; los que han hecho grandes fortunas. ahora ven amenazada la impunidad con que han desfalcando el estado.

Las protestas son un obstáculo para seguir la fiesta como lo venía siendo hasta ahora y no se descarta la probabilidad de terminar el baile en la cárcel.

¿Hasta dónde llegará la lucha si no caen los responsables?

Ya veremos.

Mientras tanto, aquí abajo, en las bases, no hay nada que temer.

Aquí abajo hay muchos hombres y mujeres que aún conservan y creen en la idea de ejercer la política para servir al país en su lucha por resolver los grandes problemas nacionales.

Aquí abajo, hay plena conciencia de que la lucha contra la corrupción y el fin de la impunidad que encabeza hoy la sociedad en todo el país, sirve para denunciar a los corruptos de ahora y que servirá para los corruptos de mañana, los corruptos de siempre, sin importar el color de su partido.

A los corruptos que se defiendan solos.

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