Opiniones

El presidente tiene muy poco que mostrar en materia de deporte

A propósito de la designación por el Presidente Danilo Medina de Danilo Díaz, parece que el Gobierno tiene poco que mostrar en el deporte.

Por Santiago Mata / Análisis
Parece mentira, pero el presidente Danilo Medina ha dado cuatro discursos de rendición de cuentas y otros tantos para resaltar su obra de gobierno y en ninguno de ellos ha dicho una sola palabra sobre sus logros en materia de deportes.

Siendo ésta una de las actividades más importantes de un país, parece ser que el presidente tiene muy poco que mostrar en materia de deporte.

Pero no se podía esperar mucho cuando la verdad es que el ministerio de Deportes acaba de pasar por una de sus peores administraciones en toda la historia de su existencia.

Otros ministros de deportes se han enfocado demasiado en la élite de los atletas de alto rendimiento en detrimento de un plan general de desarrollo deportivo a mediano y largo plazo.
Jaime David, no logró enfocarse durante cuatro años, ni en una cosa ni en la otra.

De ahí su fracaso y el fracaso del estado.

La ley de deportes, la 356-05 establece que la política deportiva es una responsabilidad del estado.

Pero hay muchas razones y parámetros que indican que el estado ha fracasado en su función de elaborar un modelo deportivo inclusivo, que abarque el deporte en sentido general, al deporte escolar, al deporte de alta competición, al deporte aficionado y el deporte recreativo, que es, en fin de cuenta, el más importante.

El ministerio de deporte no ha podido determinar el modelo y los esquemas adecuados para fortalecer la formación deportiva de base para el desarrollo de talentos.

Ha fracasado en la creación de una plataforma para la formación de recursos humanos, dirigentes, técnicos, árbitros y jueces, psicólogos y voluntarios, sin lo cual el deporte será siempre una actividad empírica y artesanal.

Pero más que eso, en el ministerio de deportes hace falta una visión más amplia del concepto deporte, sus objetivos y el rol que el estado debe asumir para su consecución.

La última vez que el país tuvo una real política deportiva fue en 1978 promovida por el profesor Jesús de la Rosa en el gobierno de Antonio Guzmán.

El nuevo ministro de deportes, Danilo Díaz se encuentra con un panorama desolador que deberá enfrentar con creatividad y mucho juicio para poder enderezar el camino para obtener resultados medibles en sus nuevas funciones.

A propósito yo siempre vi a Danilo Díaz como Secretario de Deportes, Educación Física y Recreación, si Juan Bosch hubiese ganado las elecciones de 1990.

Hoy tiene esa gran oportunidad de devolverle al deporte dominicano el esplendor que alguna vez pudo tener.

Para lograr una gestión positiva, el nuevo ministro de Deportes y Recreación deberá incorporar el concepto, universalmente aceptado, de que el deporte en las sociedades modernas constituye un agente promotor de la calidad de vida de la población; para ello, deberá romper con el esquema tradicional de preparar atletas como si fueran gallos de pelea.

Deberá incorporar una visión más amplia sobre el papel que juega la actividad física y su incidencia en la salud, la educación, los valores sociales y la participación comunitaria que genera.

Deberá implementar políticas que distingan entre el deporte como una actividad social, recreativa y el deporte como una actividad competitiva.

Actualmente en el país no se está trabajando en la base que sustenta el sistema deportivo, que se debería nutrir del deporte escolar, los clubes y las ligas deportivas en pueblos y ciudades de todo el país.

De ahí que se haya roto el ciclo olímpico; que se hayan abandonado los torneos regionales, provinciales y municipales a tal punto que ni se habla de los Juegos Nacionales.

Para Danilo Díaz lo prioritario debe ser el mediano plazo. Trabajar en la base y desarrollar talentos.

Para que una política deportiva efectiva cumpla con su función, ésta debe ser concebida como una actividad que el ser humano realiza principalmente con objetivos recreativos que influirán positivamente en la salud física y mental de niños, jóvenes y adultos.

Crear, fomentar y desarrollar una nueva cultura deportiva, o al menos sembrar la semilla.

Precisamente porque para que un país pueda producir atletas continuamente, debe tener una cultura de deporte y recreación física. Debe tener niños sanos, con mentes sanas; y eso solo se logra con un verdadero plan estratégico que se apoye en una filosofía que responda a las necesidades reales del país.

Un pueblo que no hace deportes o actividades físicas es un pueblo enfermo.

“De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, el 6% de las muertes en todo el mundo se debe a la falta de actividad física”.

Luego, el deporte actúa en la sociedad como un gran filtro de los flagelos sociales y proporciona un entorno sano para socializar, fortalecer la capacidad motora, para desarrollar el carácter. Además, el deporte promueve el respeto y el trabajo en equipo y proporciona a quienes lo practican un nivel de bienestar y satisfacción.

Ese debe ser el marco general para la instrumentación de una correcta política deportiva antes de enfocarse en el marco meramente competitivo, que es la otra gran responsabilidad del Ministerio de Deportes en la República Dominicana.

Para un país, cualquiera que sea, la salud colectiva representa uno de los más grandes desafíos de hoy día; y probablemente la falta de alguna actividad física sea uno de los factores más determinantes en la escasa producción de atletas en la República Dominicana.

Con respecto a la educación, se sabe que la Educación Física, junto con el programa educativo fomenta e inculca valores, actitudes y normas que contribuyen en la educación integral del estudiante, un elemento del que carecen notoriamente, nuestros atletas.

Por otro lado, posiblemente un elemento importante para la lucha contra la delincuencia y la criminalidad pudiera ser una efectiva masificación del deporte, ya que la práctica de cualquier disciplina deportiva fomenta valores y puede forjar el carácter de niños y jóvenes desorientados.

Ante este panorama de indefiniciones y para provocar un verdadero cambio en la vida deportiva del país, el nuevo ministro debe abocarse a formular un nuevo Plan General de Deportes y convocar al Consejo Nacional de Estrategia Deportiva (CONED) para su sostenibilidad.
En fin, creo que para lograr una buena gestión, el nuevo ministro deberá sacudir el movimiento deportivo nacional con acciones perdurables en el tiempo.

De lo contrario, el presidente seguirá sin poder mostrar un solo logro en materia de deportes.

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