domingo, 30 de agosto de 2026
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La «herencia» del PRD que amenaza hundir al PRM en SDE

Por Robert Vargas
Todo parece indicar que, de «moderno» el Partido Revolucionario Moderno, (PRM), solo tiene el nombre y que, rápidamente, se ha acomodado a las viejas mañas que heredó del Partido Revolucionario Dominicano, (PRD), del cual es su desprendimiento más reciente.

De todos los males que parece haber «heredado», el grupismo es el que tiende a desarrollar  de forma más acentuada el PRM en su ADN, lo que le impide ver su propia realidad y, al contrario, se preparan en forma acelerada y entusiasta para lanzarse ellos mismos al suicidio político, como lo hicieron apenas el año pasado.

La situación parece ser peor en el municipio Santo Domingo Este, donde abundan los tipos mediocres políticamente hablando, pero que tienen aires de líderes, sin querer admitir que son tipos que sustentan  su «liderazgo» sobre el vacío.

Se trata de «líderes» incapaces de elaborar conceptos económicos, sociales, ideológicos y políticos a partir de la realidad que les ha correspondido vivir para procurar ascender en el colectivo político local.

Por tanto, fomentan la creación de una franja de seguidores sin criterios teóricos que le sirvan de orientación en el desarrollo de sus actividades políticas.

Esa mediocridad teórica, ideológica y política, estimulada por una miseria real luego de tantos años fuera del poder, se pone de manifiesto con todo su esplendor actualmente, en circunstancias en que sus miembros y dirigentes deberían estar preparándose para dar forma organizativa real al parto que tuvo no hace mucho tiempo el PRD, su padre, devenido en una visagra política y en una agencia de empleos, sin nada que envidiar al Partido Reformista Social Crtistiano (PRSC), en vías de extinción.

Los del PRM, en teoría, deberían estar trabajando para dar forma a su proyecto político con criterios amplios para convertirse en opción de poder.

Sin embargo, el esfuerzo mayor de una parte importante de su liderazgo local consiste en fomentar la creación de grupos que se tratan entre ellos como rivales antagónicos, que deben ser aplastados.

Exhiben entre ellos una ferocidad que se cuidan con esmero de no mostrar ante sus reales adversarios con quienes, en determinadas circunstancias, tienden a formalizar alianzas subrepticias que colocan en entre dicho la condición de opositora de su organización.

Observando su comportamiento de cerca, cualquier persona no iniciada se da cuenta de que varios de los que se auto definen como «líderes», en realidad empujan en la dirección de crear estructuras que les permitan ser candidatos a puestos electivos en las elecciones del año 2020, aunque para lograrlo tengan que hacer añicos a sus propios compañeros. 

Nada más.

Eso se da a todos los niveles del PRM en Santo Domingo Este, donde sus dirigentes parecen encaminados y resueltos a repetir «exitosamente» los errores del pasado reciente que lo confinaron a vivir cuatro años más en la oposición.

El PRM en SDE: incapaz de aprender de sus propios errores

Esto del grupismo no aplica solo al PRM, sino que se extiende al Partido de la Liberación Dominicana, (PLD), solo que en esta organización tiene menor impacto porque aún ellos disfrutan del poder.

Si el PLD fuera desalojado del Gobierno, es seguro seguro que también seguirían el camino que ahora transita el PRM, porque los peledeístas hace tiempo que abandonaron la formación política y solo se mantienen «unidos» por la fortaleza que les da el gobierno y las esperanzas de acceder a puestos en el aparato burocrático estatal.

El PLD en Santo Domingo Este ni siquiera reúne a sus dirigentes para analizar la situación política y trazar tácticas y estrategias.

A ellos «le luce» (por ahora).

Pero no parece que el PRM tenga ese «privilegio».

En caso de seguir la situación tal como hasta ahora en Santo Domingo Este, el PLD puede prepararse para ganar las elecciones del año 2020 sin mayores obstáculos y, los del PRM, hacer ajustes para pasar cuatro años más en la oposición.

Aunque, mirándolo a la distancia de tres años, el mayor obstáculo que podría tener el PLD para retener el poder local en el año 2020 es la eventual repetición en sus filas de lo que sucedió el año pasado con las desacreditas «encuestas».