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Del desastre del PRD a la incertidumbre del PRM, y el futuro descalabro del PLD

Por Robert Vargas / Perspectiva
El Partido Revolucionario Dominicano, (PRD), que fuera la organización de masas más poderosa del país, ha pasado a ser una entidad minoritaria con claros indicios hacia la extinción, mientras que su desprendimiento, el Partido Revolucionario Moderno, (PRM), navega en el mar de la incertidumbre organizativa afectada por los mismos males que llevan a la ruina total a su predecesor.

De esos temas conversé con un amigo que conoce a la perfección al PRD y al PRM.

Los indicios sugieren que el PRD jamás será una opción real de poder, sino una visagara que ayudará a otros a serlo y, de paso, sus dirigentes ser beneficiados con puestos de trabajo cuáles parásitos, ni más ni menos que como lo son otros «emergentes», solo que el el partido «del jacho prendío» ya está en franco declive, lo que lamento porque ahí tengo muchos amigos.

Sin embargo, la realidad es dura.

Percibo que con el partido blanco sucede la mismo que con la Unión Cívica Nacional; el Partido Quisqueyano Demócrata (PQD ahora PQDC);  el Partido Revolucionario Social Cristiano (el del «machete verde»), y  el Partido Reformista Social Cristiano, de Balaguer.

Como esos, hay otros ejemplos en República Dominicana.

Fueron grandes y hoy son guiñapos políticos, como los «adecos» de Venezuela y el APRA, en Perú.

El futuro del PRD está sellado. Nadie le despinta un triste final, solo viviendo de los viejos tiempos de gloria.

En el caso del PRM, el más reciente y mayor desprendimiento del PRD, las apariencias no lucen que sean muy alagadoras.

Sus dirigentes y «líderes» padecen de las mismas mañas que sus antiguos compañeros perredeístas.

Muchos son tramposos, vagos, oportunistas capaces de partirle el alma a su compañero de al lado con tal de lograr sus propósitos particulares.

Solo hay que recordar que en las elecciones pasadas ninguno de sus candidatos a puestos electivos en el Congreso Nacional y en los Ayuntamientos fueron el resultado de elecciones internas, sino de imposiciones llegadas «desde arriba».

Las bases fueron burladas de manera atroz por la dirigencia, incluida la mismísima Milagros Ortíz Bosch, que se hizo cómplice de las actuaciones de sus colegas de partido imponiendo candidatos impopulares en base a unas supuestas encuestas que nadie vio.

La situación del PRM no es distinta en Santo Domingo Este, donde hay más de 600 mil votantes.

En esta demarcación el PRM es solo eso, tres letras.

Hasta ahora sus dirigentes han sido incapaces de darle forma a su idea de organización.

En cada intento han fracazado en estructurar la entidad para hacerla competitiva frente a esa maquinaria poderosa que es el PLD, no porque sea organizada, sino por estar en el poder. (Recuerden que los organismos de dirección del PLD en este municipio ni siquiera se reunen para trazar líneas de acción).

Le comentaba a mi amigo que da pena ir a una asamblea de perremeístas y ver el escenario en que esta se desarrolla.

Por lo general, quienes están sentados en la mesa directiva y en las primeras filas de las hileras de sillas son personas sesentonas, viejos no solo de edad, sino atrapados en el pasado viviendo de añoranzas de lo que fueron y no serán.

Es difícil que estos «viejos robles», sin ninguna conexión con la juventud, puedan lograr alguna empatía con los jóvenes del Siglo XXI.

No hablan su lenguaje, desconocen sus intereses y hasta están desconectados del mundo de la tecnología.

No solo esto, sino que estos «viejos robles», pretenden traspasar sus mañas a los jóvenes, lo que se traduce en nuevos y más resonantes fracasos.

Sin juventud no hay futuro.

Y con juventud mal formada, el futuro es incierto o un fracaso seguro.

El PRM, si quiere ser opción de poder, debe sacudirse de su realidad.

Aprovechar las experiencias de los mayorcitos, mientras le abren paso a las nuevas generaciones para que ellas, con la vitalidad en la sangre, busquen nuevos caminos por los que transitar.

La sabiduría de los viejos debe estar al servicio del futuro, no ser retranca.

Es necesario confiar en la juventud, eso sí vigilando siempre para trazar la orientación de manera oportuna.

Hay en el PRM líderes que deben entender que ya su tiempo como dirigentes de masa llegó al final.

Su misión debe ser ayudar a crear nuevos líderes, nuevos dirigentes.

Si acometen esas tareas, ellos también crecerán y serán admirados y cuidados por quienes le sigan, no despreciados como ahora ocurre.

Por tanto, si el PRM quiere ser opción de poder en SantoDomingo Este y más allá, debe sacudirse ahora.

En el PLD es más fácil el asunto porque tienen montañas de dinero con el que comprar fidelidad, pero el partido morado ya sembró en terreno fértil el árbol de la autodestrucción.

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