
Por Robert Vargas
El otrora vigoroso «partido del buey que más jala» tiende a disminuirse a la categoría de una simple agencia de empleos para sus dirigentes y militantes en la misma medida en que han tirado a un lado su histórica tradición de lucha por la democracia, la libertad y el poder político.
Al menos en SantoDomingo Este, el perredeísmo tiene su vista fija solo en las posibilidades de obtener puestos de trabajo aún sea a costa de desalojar a sus aliados del Partido de la Liberación Dominicana.
Muy lejos y distante quedaron aquellas jornadas de luchas sociales y políticas en las que los prredeístas se involucraban de manera entusiasta, lo que le catapultó hacia la cima de la popularidad.
Los perredeístas de Santo Domigno Este ni siquiera están atentos a la creciente lucha social contra la corrupción y por el fin de la impunidad.
Su atención está concentrada en obtener puestos de trabajo para los suyos, y cuanto antes, mejor.
El descalabro de esa organización en SDE es tan dramático que su Presidente local, José Antonio Trinidad, «abandonó el barco» (la presidencia), y su puesto lo ha ocupado interinamente Tony Peña Guaba, hijo de quien fuera el mayor líder de masas de la República Dominicana, José Francisco Peña Gómez.
Incluso, el PRD como una expresión inequívoca de su disminución en términos de cantidad de miembros y simpatizantes, se vio obligado a suprimir varias de sus regiones.
Peor aún, internamente libran feroces batallas por controlar lo poco que queda de la organización.
En estas batallas participan de manera activa dirigentes y militantes medios que siempre se mantuvieron fieles a su partido contra un poderoso puñado que en las elecciones del pasado año le dio de patadas a los candidatos perredeístas al municipio y al Congreso Nacional para abrazar abiertamente la causa de los cantidatos del Partido de la Liberación Dominicana.
Ahora, estos últimos parecen tener el respaldo de un sector importante de la alta dirigencia del PRD, lo que es considerado como una nueva «traición» a quienes se mantuvieron fieles a las siglas y al»jacho», que está cada vez más apagado.
La semana pasada esto quedó comprobado con los gritos que siguieron a una asamblea en el Club del Legislador donde los clamores por empleos fueron escuchados con intensidad y donde brotaron protestas enérgicas contra los intentos de los presuntos «traidores» de controlar lo poco que queda del PRD.
En la boleta electoral, ese partido sufre la vergüenza de pasar abruptamente de la posición número uno a la número cuatro, lo que confirma que ya se trata de un partido en franco declive, tal como sucedió con otras poderosas organizaciones de América Latina.
Incluso, en el Ayuntamiento de Santo Domingo Este apenas logró un solo regidor, por debajo incluso del Frente Amplio.
