viernes, 5 de junio de 2026
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Moradores de Maquiteria acusan al alcalde de instalar una fábrica de mosquitos y dengue

Por Ramón Peralta
No me lo contaron. Lo vi con mis propios ojos. Y el diputado Rafael Castillo tampoco podría desmentirlo.
Castillo llegó a Maquitería en su condición de legislador y fiscalizador, atendiendo el llamado de comunitarios preocupados por una obra de drenaje pluvial que, lejos de inspirar confianza, ha terminado siendo bautizada por los vecinos como una auténtica «zona franca de mosquitos y dengue».
La escena resulta difícil de describir sin recurrir a palabras fuertes.

El hedor que emanaba de las canaletas era sencillamente insoportable. Pero la curiosidad periodística obligaba a permanecer allí para escuchar lo que tenían que decir los residentes. De las rejillas brotaba un líquido oscuro, estancado y pestilente, acompañado por un olor que mezclaba aguas residuales, materia orgánica en descomposición y abandono institucional. Un morador de ese sector describió el hedor como si fuera de la materia digestiva expulsada por el príncipe de las tinieblas.

Lo más preocupante es que habían transcurrido casi dos semanas sin lluvias y, aun así, los canales permanecían llenos de agua estancada. Peor todavía: una cisterna construida como parte del proyecto seguía completamente llena de un líquido cuya fetidez hacía difícil permanecer cerca durante más de unos minutos.

Los moradores aseguran que, desde que comenzaron los trabajos del proyecto SIDRAH, parte de las viviendas quedó desconectada de los filtrantes que servían a la comunidad. Temen que, en un futuro cercano, los sistemas sanitarios de numerosas casas colapsen, provocando problemas aún mayores para la salud pública.

La indignación es evidente. Los vecinos cuestionan la obra, denuncian sus deficiencias y reclaman respuestas que nadie parece dispuesto a ofrecer. Pero cuando llega el momento de encender la cámara, el silencio se impone. El miedo a las represalias pesa más que la rabia acumulada por meses de abandono e incertidumbre.

Los residentes afirman que los trabajos llevan meses paralizados. No existe un letrero que identifique al ingeniero responsable, la empresa contratista o la institución ejecutora. Nadie informa. Nadie explica. Nadie da la cara.

Mientras tanto, una calle que históricamente ha sido estrecha perdió uno de sus carriles para dar paso a una estructura que hoy permanece inconclusa y convertida en un foco de preocupación para toda la comunidad.

Durante el recorrido, el diputado Rafael Castillo valoró los esfuerzos de las autoridades por buscar una solución al histórico problema de inundaciones que afecta la zona. Sin embargo, admitió que la forma en que se encuentra actualmente la obra podría generar nuevos riesgos sanitarios.

Las aguas estancadas, la proliferación de mosquitos, el mal olor permanente y las posibles obstrucciones en las conexiones sanitarias constituyen una amenaza que los residentes consideran inminente.

Pero hubo un detalle que terminó de completar el cuadro.

Mientras caminábamos por el lugar, varias ratas de gran tamaño transitaban por las canaletas con una tranquilidad pasmosa, como si fueran las verdaderas propietarias de la obra. Ni siquiera parecían intimidadas por la presencia de personas observándolas.

Los moradores de Maquitería no están pidiendo un lujo. Tampoco una obra nueva.

Piden simplemente que se termine lo que se comenzó.

Temen que la situación actual se convierta en un caldo de cultivo para el dengue, la leptospirosis y diversas enfermedades respiratorias. Y lo más desesperante para ellos es que no saben a quién reclamarle.

Nadie les informa quién construye la obra. Nadie les explica por qué está paralizada. Nadie les dice cuándo será terminada.

Y eso resulta extraño en una administración que suele colocar enormes letreros en cualquier intervención pública, por pequeña que sea. Basta observar hasta la limpieza de un pozo filtrante para encontrar el sello oficial de la Alcaldía.

Sin embargo, en esta obra millonaria, que afecta directamente la salud y la calidad de vida de cientos de familias, no aparece ni siquiera un cartel del tamaño de una hoja de papel indicando quién la ejecuta y quién debe responder por ella.

Quizás hay obras en las que se esconden los nombres de los constructores cuando generan preguntas. Espero este no sea el caso