CiudadOriental
KATMANDÚ.- Las impresionantes imágenes que circulan este miércoles en redes sociales y que muchos usuarios describen como escenas de una película de desastre son reales y corresponden a una de las emergencias más graves registradas en la zona fronteriza entre Nepal y el Tíbet chino.
Una gigantesca corriente de agua, lodo, rocas y escombros irrumpió en la zona de Gyirong, en el Tíbet, y posteriormente afectó sectores del distrito nepalí de Rasuwa, arrasando viviendas, carreteras, puentes, vehículos y otras infraestructuras
Videos captados por cámaras de seguridad muestran a personas intentando escapar mientras una enorme masa de agua y sedimentos avanza con fuerza por una zona poblada. Reuters verificó las imágenes al comparar la distribución de los edificios, las carreteras y el terreno con imágenes satelitales y registros anteriores de la zona.
La tragedia ha dejado al menos 95 muertos en Nepal, según las autoridades policiales, mientras cientos de personas continúan desaparecidas. En el lado chino, las autoridades también reportan víctimas y personas sin localizar.
Entre los desaparecidos hay numerosos extranjeros. La agencia AP señala que 403 personas permanecen desaparecidas en Nepal, entre ellas 341 ciudadanos extranjeros, muchos de ellos viajeros que se encontraban en la región por actividades turísticas o peregrinaciones.

¿Qué provocó la tragedia?
Las primeras evaluaciones apuntan a que un deslizamiento de hielo y rocas habría bloqueado temporalmente el río Lhende, provocando posteriormente una enorme crecida. También se investiga la posible relación con un terremoto de magnitud 4,4 registrado previamente en la región.
Expertos del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas (ICIMOD) señalaron que una avalancha de roca y hielo pudo haber obstruido el cauce y desencadenado el efecto de inundación aguas abajo.
La emergencia también golpeó la infraestructura energética de Nepal. Las autoridades informaron daños que afectan aproximadamente 430 megavatios de capacidad de generación eléctrica, además de carreteras y otros proyectos.
Las operaciones de rescate continúan en medio de fuertes lluvias, caminos destruidos y el temor de que pueda producirse una segunda inundación debido a un posible bloqueo que todavía permanece aguas arriba.
Las imágenes, que por su magnitud parecen pertenecer a una producción cinematográfica, muestran en realidad la fuerza devastadora de la naturaleza en una de las regiones montañosas más extremas del planeta.
